Arqueología digital: Cómo recuperan del fondo del mar el cable que conectó al mundo hace 35 años

Redacción Cuyo News
6 min

En un hito que combina la arqueología tecnológica con la eficiencia industrial, se ha iniciado la extracción del TAT-8, el primer cable transatlántico de fibra óptica de la historia. Instalada en 1988 por un consorcio integrado por AT&T, British Telecom y France Telecom, esta infraestructura marcó el inicio de la conectividad digital moderna, permitiendo la transmisión masiva de datos entre América y Europa.

Logística y tecnología de recuperación

La operación de retirada está siendo ejecutada por Subsea Environmental Services, firma especializada en la gestión de infraestructuras submarinas obsoletas. El proceso se centra en el despliegue del buque Maasvliet, una embarcación de alta tecnología diésel-eléctrica equipada para «localizar, enganchar y extraer» miles de kilómetros de cable desde profundidades abisales. La técnica empleada utiliza listas de posicionamiento detalladas y coordenadas precisas para identificar cada empalme y repetidor a lo largo del recorrido oceánico.

Según los informes técnicos, la recuperación del TAT-8 responde a tres objetivos estratégicos fundamentales: Liberación del lecho marino para facilitar la instalación de nuevas redes de última generación. Gestión de residuos mediante la remoción de infraestructura fuera de servicio. Recuperación de materiales de alto valor, principalmente metales no ferrosos.

El valor del reciclaje industrial

Una vez en superficie, los materiales son procesados por empresas como Mertech Marine. El valor estratégico de la operación reside en la calidad de los componentes recuperados: el acero y el cobre de gran pureza son reintroducidos en la cadena industrial, mientras que el polietileno de la cubierta se transforma en pellets para la fabricación de productos plásticos no alimentarios. Curiosamente, la fibra óptica posee un valor de reciclaje casi nulo en comparación con los metales que la protegen.

Con la demanda mundial de cobre en niveles récord debido a la transición energética, la recuperación de estos «yacimientos submarinos» de cable obsoleto se ha convertido en una actividad altamente rentable y necesaria para la sostenibilidad del sector de las telecomunicaciones globales.

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