En una maniobra militar y de inteligencia sin precedentes que ha reconfigurado el equilibrio geopolítico regional, fuerzas especiales de los Estados Unidos, con el soporte estratégico de la CIA, capturaron a Nicolás Maduro en Caracas durante la madrugada del sábado 3 de enero de 2026. El operativo, denominado «Resolución Absoluta», representó la culminación de un extenso proceso de espionaje y captación de informantes clave dentro de la estructura jerárquica del Palacio de Miraflores.
Inteligencia y vigilancia: El factor decisivo
Según informes revelados por agencias internacionales, la CIA mantuvo un equipo táctico en territorio venezolano desde agosto de 2025 para monitorear los movimientos del objetivo. El despliegue incluyó el uso de una flota de drones furtivos (stealth) que operaron sobre el espacio aéreo de Caracas de forma ininterrumpida, permitiendo establecer con precisión los denominados «patrones de vida» de Maduro. Esta vigilancia detallada permitió conocer sus rutinas de descanso, sus protocolos de seguridad en Fuerte Tiuna y las vulnerabilidades en los relevos de su guardia presidencial.
No obstante, la pieza fundamental para el éxito de la incursión fue la colaboración de una «fuente interna» de alto rango. Este informante, perteneciente al círculo estrecho del gobierno, proporcionó la geolocalización exacta de Maduro y su esposa, Cilia Flores, minutos antes del asalto. Esta información fue crítica para neutralizar cualquier intento de repliegue hacia los búnkeres subterráneos del complejo militar.
La Crisis de los Fusiles como antecedente
Analistas internacionales coinciden en que el origen de esta escalada se remonta a septiembre de 2024, tras la denominada «Crisis de los Fusiles». En aquel entonces, el gobierno venezolano denunció la captura de Wilbert Joseph Castañeda Gómez, integrante de los Navy SEALs, y la incautación de un arsenal de 400 fusiles. Aunque Washington negó inicialmente su vinculación, hoy se interpreta aquel episodio como el inicio de una fase de detección de brechas de seguridad que la administración de Donald Trump, tras asumir en 2025, decidió explotar mediante una intervención directa.
Ejecución táctica y extracción
El asalto final fue liderado por unidades de la Delta Force, contando con apoyo aéreo de cazas F-22 y helicópteros Apache. El desarrollo del operativo se describe de la siguiente manera:
- El Asalto: Los comandos irrumpieron en la residencia presidencial dentro de Fuerte Tiuna. De acuerdo con el reporte oficial, Maduro intentó refugiarse en una «habitación segura», pero fue interceptado por los efectivos estadounidenses antes de que las compuertas blindadas pudieran sellarse por completo.
- Extracción: Una vez asegurados, Maduro y Flores fueron trasladados al buque de guerra USS Iwo Jima. Posteriormente, fueron derivados en un vuelo oficial hacia la ciudad de Nueva York.
Situación legal y vacío de poder
Nicolás Maduro enfrenta cargos criminales ante el Distrito Sur de Nueva York por narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína y la presunta utilización del aparato estatal como plataforma para las operaciones del denominado Cártel de los Soles. Cabe recordar que el Departamento de Justicia de EE. UU. mantenía vigente una recompensa de 15 millones de dólares por información que condujera a su captura, cifra que se habría incrementado en el último periodo.
En el plano interno, Delcy Rodríguez ha asumido la presidencia con el respaldo de la cúpula militar de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB). En sus primeras declaraciones, Rodríguez decretó el «estado de conmoción exterior» y calificó la operación estadounidense como una «violación flagrante del derecho internacional» y de la soberanía venezolana.
<p>En una operación de inteligencia coordinada entre la Delta Force y la CIA, fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro en Caracas el pasado 3 de enero de 2026. El operativo «Resolución Absoluta», basado en meses de vigilancia tecnológica y deserciones en el círculo presidencial, culminó con el traslado del dirigente a Nueva York. Ante la detención, Delcy Rodríguez asumió el mando en Venezuela declarando el estado de conmoción.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
¡HILO: De Miraflores al mameluco naranja sin escalas! (1/?) Lo logramos, comunidad. Finalmente sucedió lo que ni el algoritmo más optimista de Twitter predecía para este comienzo de 2026. Mientras usted estaba terminando de digerir el vitel toné y calculando cuántas cuotas le quedan de las vacaciones que no se tomó, la Delta Force decidió que el «feliz año» de Nicolás Maduro iba a incluir un viaje con todos los gastos pagos (especialmente los legales) a la Gran Manzana. La operación se llamó «Resolución Absoluta», lo cual tiene sentido porque claramente la resolución de Maduro de quedarse en el poder para siempre tenía menos sustento que un peso argentino en una licuadora. El operativo duró 30 segundos; es decir, lo que tarda usted en arrepentirse de un mensaje enviado a las tres de la mañana, pero con más helicópteros Apache y menos dignidad.
Lo más fascinante de esta crónica de una extracción anunciada es el nivel de paranoia tecnológica. La CIA estuvo meses mapeando los «patrones de vida» del mandatario con drones invisibles. Básicamente, en Langley sabían exactamente a qué hora Nicolás se levantaba a buscar un snack nocturno y cuántas veces ignoraba las notificaciones de Duolingo. Pero el remate de oro, el golpe que te deja recalculando, es que el «anillo de seguridad» resultó ser más bien un anillo de compromiso… con el Departamento de Justicia de EE. UU. Alguien del círculo íntimo vio los 15 millones de dólares de recompensa y decidió que era momento de jubilarse en una playa privada en lugar de seguir escuchando pajaritos ideológicos. La traición en Miraflores es tan grande que ahora mismo en Caracas nadie confía ni en su propia sombra, no sea cosa que la sombra tenga un contrato de exclusividad con la CIA.
Y mientras Maduro vuela hacia el Distrito Sur de Nueva York —donde lo esperan con más cargos que a una tarjeta de crédito en Navidad—, en Caracas se quedó Delcy Rodríguez al mando, declarando un «estado de conmoción exterior» con la cara de quien hereda un edificio en llamas y descubre que el seguro venció en 2020. Es cine puro. Es el final de temporada que nadie vio venir pero que todos sospechábamos. Imaginen la escena en Fuerte Tiuna: Maduro intentando entrar en una «habitación segura» y dándose cuenta de que la compuerta blindada se traba justo cuando los Navy SEALs te están pidiendo el pasaporte. Si esto no es material para una serie de streaming de 48 temporadas, ya no sé qué lo es. Al final, los 15 palos verdes pesaron más que la lealtad revolucionaria, demostrando que el capitalismo, incluso en las sombras de la inteligencia, siempre tiene cambio chico para estas ocasiones.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
En una maniobra militar y de inteligencia sin precedentes que ha reconfigurado el equilibrio geopolítico regional, fuerzas especiales de los Estados Unidos, con el soporte estratégico de la CIA, capturaron a Nicolás Maduro en Caracas durante la madrugada del sábado 3 de enero de 2026. El operativo, denominado «Resolución Absoluta», representó la culminación de un extenso proceso de espionaje y captación de informantes clave dentro de la estructura jerárquica del Palacio de Miraflores.
Inteligencia y vigilancia: El factor decisivo
Según informes revelados por agencias internacionales, la CIA mantuvo un equipo táctico en territorio venezolano desde agosto de 2025 para monitorear los movimientos del objetivo. El despliegue incluyó el uso de una flota de drones furtivos (stealth) que operaron sobre el espacio aéreo de Caracas de forma ininterrumpida, permitiendo establecer con precisión los denominados «patrones de vida» de Maduro. Esta vigilancia detallada permitió conocer sus rutinas de descanso, sus protocolos de seguridad en Fuerte Tiuna y las vulnerabilidades en los relevos de su guardia presidencial.
No obstante, la pieza fundamental para el éxito de la incursión fue la colaboración de una «fuente interna» de alto rango. Este informante, perteneciente al círculo estrecho del gobierno, proporcionó la geolocalización exacta de Maduro y su esposa, Cilia Flores, minutos antes del asalto. Esta información fue crítica para neutralizar cualquier intento de repliegue hacia los búnkeres subterráneos del complejo militar.
La Crisis de los Fusiles como antecedente
Analistas internacionales coinciden en que el origen de esta escalada se remonta a septiembre de 2024, tras la denominada «Crisis de los Fusiles». En aquel entonces, el gobierno venezolano denunció la captura de Wilbert Joseph Castañeda Gómez, integrante de los Navy SEALs, y la incautación de un arsenal de 400 fusiles. Aunque Washington negó inicialmente su vinculación, hoy se interpreta aquel episodio como el inicio de una fase de detección de brechas de seguridad que la administración de Donald Trump, tras asumir en 2025, decidió explotar mediante una intervención directa.
Ejecución táctica y extracción
El asalto final fue liderado por unidades de la Delta Force, contando con apoyo aéreo de cazas F-22 y helicópteros Apache. El desarrollo del operativo se describe de la siguiente manera:
- El Asalto: Los comandos irrumpieron en la residencia presidencial dentro de Fuerte Tiuna. De acuerdo con el reporte oficial, Maduro intentó refugiarse en una «habitación segura», pero fue interceptado por los efectivos estadounidenses antes de que las compuertas blindadas pudieran sellarse por completo.
- Extracción: Una vez asegurados, Maduro y Flores fueron trasladados al buque de guerra USS Iwo Jima. Posteriormente, fueron derivados en un vuelo oficial hacia la ciudad de Nueva York.
Situación legal y vacío de poder
Nicolás Maduro enfrenta cargos criminales ante el Distrito Sur de Nueva York por narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína y la presunta utilización del aparato estatal como plataforma para las operaciones del denominado Cártel de los Soles. Cabe recordar que el Departamento de Justicia de EE. UU. mantenía vigente una recompensa de 15 millones de dólares por información que condujera a su captura, cifra que se habría incrementado en el último periodo.
En el plano interno, Delcy Rodríguez ha asumido la presidencia con el respaldo de la cúpula militar de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB). En sus primeras declaraciones, Rodríguez decretó el «estado de conmoción exterior» y calificó la operación estadounidense como una «violación flagrante del derecho internacional» y de la soberanía venezolana.
¡HILO: De Miraflores al mameluco naranja sin escalas! (1/?) Lo logramos, comunidad. Finalmente sucedió lo que ni el algoritmo más optimista de Twitter predecía para este comienzo de 2026. Mientras usted estaba terminando de digerir el vitel toné y calculando cuántas cuotas le quedan de las vacaciones que no se tomó, la Delta Force decidió que el «feliz año» de Nicolás Maduro iba a incluir un viaje con todos los gastos pagos (especialmente los legales) a la Gran Manzana. La operación se llamó «Resolución Absoluta», lo cual tiene sentido porque claramente la resolución de Maduro de quedarse en el poder para siempre tenía menos sustento que un peso argentino en una licuadora. El operativo duró 30 segundos; es decir, lo que tarda usted en arrepentirse de un mensaje enviado a las tres de la mañana, pero con más helicópteros Apache y menos dignidad.
Lo más fascinante de esta crónica de una extracción anunciada es el nivel de paranoia tecnológica. La CIA estuvo meses mapeando los «patrones de vida» del mandatario con drones invisibles. Básicamente, en Langley sabían exactamente a qué hora Nicolás se levantaba a buscar un snack nocturno y cuántas veces ignoraba las notificaciones de Duolingo. Pero el remate de oro, el golpe que te deja recalculando, es que el «anillo de seguridad» resultó ser más bien un anillo de compromiso… con el Departamento de Justicia de EE. UU. Alguien del círculo íntimo vio los 15 millones de dólares de recompensa y decidió que era momento de jubilarse en una playa privada en lugar de seguir escuchando pajaritos ideológicos. La traición en Miraflores es tan grande que ahora mismo en Caracas nadie confía ni en su propia sombra, no sea cosa que la sombra tenga un contrato de exclusividad con la CIA.
Y mientras Maduro vuela hacia el Distrito Sur de Nueva York —donde lo esperan con más cargos que a una tarjeta de crédito en Navidad—, en Caracas se quedó Delcy Rodríguez al mando, declarando un «estado de conmoción exterior» con la cara de quien hereda un edificio en llamas y descubre que el seguro venció en 2020. Es cine puro. Es el final de temporada que nadie vio venir pero que todos sospechábamos. Imaginen la escena en Fuerte Tiuna: Maduro intentando entrar en una «habitación segura» y dándose cuenta de que la compuerta blindada se traba justo cuando los Navy SEALs te están pidiendo el pasaporte. Si esto no es material para una serie de streaming de 48 temporadas, ya no sé qué lo es. Al final, los 15 palos verdes pesaron más que la lealtad revolucionaria, demostrando que el capitalismo, incluso en las sombras de la inteligencia, siempre tiene cambio chico para estas ocasiones.