China ejecutó a 11 capos de la mafia de Myanmar: el sangriento fin del clan Ming

Redacción Cuyo News
7 min

La República Popular China ha llevado a cabo la ejecución de once miembros de la familia Ming, una poderosa organización criminal que operaba centros de estafa y juegos de azar en Laukkaing, Myanmar. La sentencia fue ejecutada tras una condena emitida en septiembre por un tribunal de la provincia de Zhejiang, que halló a los acusados culpables de homicidio, detención ilegal, fraude y gestión de casas de juego.

El ascenso y caída del imperio «Crouching Tiger Villa»

Los Ming formaban parte de un selecto grupo de clanes que ejercían un control total sobre Laukkaing, una localidad fronteriza que bajo su mando se convirtió en un núcleo de casinos, trata de personas y centros de fraude en línea. Según los informes del Tribunal Supremo de China, estas operaciones generaron ingresos superiores a los 10.000 millones de yuanes (aproximadamente 1.400 millones de dólares) entre los años 2015 y 2023.

El esquema delictivo comenzó con el juego y la prostitución, pero derivó rápidamente hacia el fraude cibernético masivo. El personal de estos centros estaba compuesto en gran medida por personas secuestradas y obligadas bajo tortura a realizar estafas telefónicas y digitales. Las autoridades chinas confirmaron que las actividades de este clan resultaron en la muerte de al menos 14 ciudadanos chinos y numerosas lesiones graves a otros trabajadores.

Intervención militar y extradición

El imperio de los Ming colapsó a fines de 2023. Ante la pasividad del ejército de Myanmar, Pekín respaldó de forma tácita una ofensiva de una alianza insurgente étnica en el estado de Shan. Las milicias tomaron el control de Laukkaing, capturaron a los miembros del clan y los entregaron a la justicia china. Ming Xuechang, el patriarca de la familia, se suicidó en noviembre de 2023 para evitar su detención mientras las tropas insurgentes cerraban el cerco sobre su residencia.

Un mensaje disuasorio para la región

Estas ejecuciones representan un endurecimiento sin precedentes en la política de China hacia el cibercrimen transfronterizo. Sin embargo, el fenómeno muestra signos de mutación geopolítica. Analistas y organismos internacionales como las Naciones Unidas advierten que, ante la presión en Myanmar, las redes de trata y fraude se han desplazado hacia Camboya, Laos y la frontera con Tailandia, donde Pekín posee una capacidad de intervención directa significativamente menor.

La justicia china mantiene procesos abiertos contra otros clanes mafiosos de la zona. Se informó que cinco miembros de la familia Bai ya han sido condenados a muerte, mientras que los juicios contra los clanes Wei y Liu continúan su curso. Con la difusión de documentales y confesiones en medios estatales, el gobierno central busca subrayar su determinación de erradicar estas redes que afectan a miles de ciudadanos en todo el sudeste asiático.

Compartir
🔺 Tendencia