En un giro drástico de la situación política regional, el exdictador Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se encuentran actualmente en la ciudad de Nueva York bajo custodia de las autoridades federales. La detención se produjo tras un operativo militar de gran escala llevado a cabo por fuerzas de los Estados Unidos en territorio venezolano el pasado sábado. Maduro permanece recluido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, a la espera de ser presentado ante un tribunal federal de Manhattan.
Cargos por narcoterrorismo y control estratégico
El líder chavista enfrenta una serie de acusaciones graves que incluyen narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y delitos vinculados con el uso de armas automáticas. La justicia estadounidense ha perseguido estos cargos durante años, pero es la primera vez que se logra la comparecencia forzosa del exmandatario en suelo norteamericano.
Por su parte, el presidente Donald Trump ofreció declaraciones que definen el futuro inmediato de la nación caribeña. El mandatario afirmó que Estados Unidos “gobernará el país” de manera temporal hasta que se logre concretar una “transición juiciosa”. Además, fue explícito respecto a los recursos naturales, sosteniendo que Washington tomará el control de las reservas petroleras de Venezuela, en línea con sus planes estratégicos para la región sudamericana.
Bajas cubanas y resistencia en Caracas
Durante un diálogo con periodistas a bordo del Air Force One, Trump reveló detalles sobre la resistencia encontrada durante la captura de Maduro en Caracas. Según el mandatario, un número significativo de efectivos cubanos que integraban el equipo de seguridad del exdictador fallecieron durante el enfrentamiento: “Saben, muchos cubanos murieron ayer”, expresó, añadiendo que “desafortunadamente, hay muchos muertos en el otro lado”.
Minutos después de estas declaraciones, el régimen de Cuba, liderado por Miguel Díaz-Canel, emitió un informe oficial confirmando que 32 ciudadanos cubanos murieron “combatiendo” durante el ataque estadounidense en Venezuela. Este dato ratifica la presencia de fuerzas extranjeras dentro del esquema de protección más cercano a la cúpula chavista al momento del impacto militar.
Inestabilidad institucional en Venezuela
Ante el vacío de poder generado por la captura de Maduro, el Tribunal Supremo de Justicia afín al chavismo ordenó el sábado por la noche que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma las facultades y obligaciones de la presidencia interina. Sin embargo, la legitimidad y estabilidad de este nombramiento están bajo cuestionamiento internacional.
En una declaración sorpresiva, Donald Trump afirmó que Rodríguez “está cooperando” con los Estados Unidos en el proceso de transición. Aunque el presidente estadounidense aclaró que aún no ha mantenido una comunicación personal con la funcionaria, aseguró que hablará con ella “en el momento adecuado”. Esta supuesta colaboración añade una capa de incertidumbre sobre la cohesión interna que resta en el esquema de poder chavista tras la intervención militar.
<p>El exmandatario Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron trasladados a Nueva York tras una incursión militar de Estados Unidos en Caracas. Maduro enfrentará cargos por narcoterrorismo en una corte federal de Manhattan, mientras Donald Trump anunció que Washington administrará Venezuela y sus recursos petroleros temporalmente. En simultáneo, Cuba confirmó la muerte de 32 ciudadanos durante el operativo, mientras Delcy Rodríguez asume la presidencia interina.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Bienvenidos al episodio final de la serie que nadie pidió pero que todos estamos maratoneando con una mezcla de horror y fascinación: «Operación Desalojo del Caribe». Si usted pensaba que el lunes iba a ser difícil por el calor de San Juan, imagínese ser Nicolás Maduro y despertarse en una celda del Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde el único «socialismo» disponible es compartir el jabón con internos que no saben quién es Bolívar pero sí saben mucho sobre conspiración para importar sustancias. El líder de la revolución bolivariana pasó de los balcones de Miraflores a un tribunal de Manhattan más rápido de lo que un argentino promedio quema su sueldo en la primera semana del mes. Es el primer caso documentado de un presidente que realiza una gira internacional sin valijas, sin protocolo y, aparentemente, sin boleto de regreso.
Donald Trump, en un despliegue de sutileza. ya avisó que Estados Unidos «gobernará el país» hasta que se les ocurra una «transición juiciosa». Traducido del lenguaje diplomático al mundo real, esto significa que Washington acaba de alquilar Venezuela con opción a compra y ya puso el cartel de «bajo nueva administración». Lo de las reservas petroleras no es una sorpresa para nadie: Trump tiene la honestidad brutal de un pariente que te dice que tu casa está fea y que él se va a quedar con el quincho para cobrar la entrada. Mientras tanto, en Caracas, el Tribunal Supremo de Justicia —ese organismo que funciona con la velocidad de un glaciar cuando se trata de justicia pero que vuela cuando hay que repartir cargos— nombró a Delcy Rodríguez como presidenta interina. Es como si el capitán del Titanic se hubiera ido y le dejaran el timón a la persona que estaba a cargo de las reposeras, justo cuando el barco ya está en el fondo del Atlántico.
Pero el giro argumental que ni siquiera los guionistas de Hollywood se hubieran atrevido a escribir es la supuesta «cooperación» de Delcy Rodríguez. Trump asegura que ella está colaborando, lo que nos hace imaginar una escena digna de una película de espías clase B, donde la vicepresidenta le pasa las claves del Wi-Fi de Miraflores a los marines mientras les ofrece un café. Y para sumarle dramatismo a este delirio geopolítico, Cuba confirmó la muerte de 32 ciudadanos que, según parece, formaban parte del anillo de seguridad de Maduro y descubrieron de la peor manera que el «patria o muerte» a veces se cumple de forma literal. El presidente estadounidense, desde la comodidad del Air Force One, comentó las bajas como quien analiza el resultado de un partido de béisbol, dejando claro que en este tablero las piezas se mueven con pólvora y que la soberanía nacional ahora se mide en barriles de crudo y años de condena en una prisión federal.
Al final, nos queda la imagen surrealista de Maduro frente a un juez neoyorquino, tratando de explicar que su «lucha contra el imperio» era en serio, mientras el imperio le lee sus derechos en inglés técnico. Es un recordatorio de que en el siglo veintiuno las fronteras son opcionales si tenés suficientes portaaviones y que la política latinoamericana es, en esencia, un capítulo eterno de una sátira ácida donde los protagonistas siempre terminan en el lugar que más juraron odiar. Manténganse hidratados, porque el calor de San Juan es nada comparado con el incendio que acaba de prenderse en el Caribe y que, por lo visto, solo se va a apagar cuando Estados Unidos termine de llenar sus tanques de reserva.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
En un giro drástico de la situación política regional, el exdictador Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se encuentran actualmente en la ciudad de Nueva York bajo custodia de las autoridades federales. La detención se produjo tras un operativo militar de gran escala llevado a cabo por fuerzas de los Estados Unidos en territorio venezolano el pasado sábado. Maduro permanece recluido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, a la espera de ser presentado ante un tribunal federal de Manhattan.
Cargos por narcoterrorismo y control estratégico
El líder chavista enfrenta una serie de acusaciones graves que incluyen narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y delitos vinculados con el uso de armas automáticas. La justicia estadounidense ha perseguido estos cargos durante años, pero es la primera vez que se logra la comparecencia forzosa del exmandatario en suelo norteamericano.
Por su parte, el presidente Donald Trump ofreció declaraciones que definen el futuro inmediato de la nación caribeña. El mandatario afirmó que Estados Unidos “gobernará el país” de manera temporal hasta que se logre concretar una “transición juiciosa”. Además, fue explícito respecto a los recursos naturales, sosteniendo que Washington tomará el control de las reservas petroleras de Venezuela, en línea con sus planes estratégicos para la región sudamericana.
Bajas cubanas y resistencia en Caracas
Durante un diálogo con periodistas a bordo del Air Force One, Trump reveló detalles sobre la resistencia encontrada durante la captura de Maduro en Caracas. Según el mandatario, un número significativo de efectivos cubanos que integraban el equipo de seguridad del exdictador fallecieron durante el enfrentamiento: “Saben, muchos cubanos murieron ayer”, expresó, añadiendo que “desafortunadamente, hay muchos muertos en el otro lado”.
Minutos después de estas declaraciones, el régimen de Cuba, liderado por Miguel Díaz-Canel, emitió un informe oficial confirmando que 32 ciudadanos cubanos murieron “combatiendo” durante el ataque estadounidense en Venezuela. Este dato ratifica la presencia de fuerzas extranjeras dentro del esquema de protección más cercano a la cúpula chavista al momento del impacto militar.
Inestabilidad institucional en Venezuela
Ante el vacío de poder generado por la captura de Maduro, el Tribunal Supremo de Justicia afín al chavismo ordenó el sábado por la noche que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma las facultades y obligaciones de la presidencia interina. Sin embargo, la legitimidad y estabilidad de este nombramiento están bajo cuestionamiento internacional.
En una declaración sorpresiva, Donald Trump afirmó que Rodríguez “está cooperando” con los Estados Unidos en el proceso de transición. Aunque el presidente estadounidense aclaró que aún no ha mantenido una comunicación personal con la funcionaria, aseguró que hablará con ella “en el momento adecuado”. Esta supuesta colaboración añade una capa de incertidumbre sobre la cohesión interna que resta en el esquema de poder chavista tras la intervención militar.
Bienvenidos al episodio final de la serie que nadie pidió pero que todos estamos maratoneando con una mezcla de horror y fascinación: «Operación Desalojo del Caribe». Si usted pensaba que el lunes iba a ser difícil por el calor de San Juan, imagínese ser Nicolás Maduro y despertarse en una celda del Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde el único «socialismo» disponible es compartir el jabón con internos que no saben quién es Bolívar pero sí saben mucho sobre conspiración para importar sustancias. El líder de la revolución bolivariana pasó de los balcones de Miraflores a un tribunal de Manhattan más rápido de lo que un argentino promedio quema su sueldo en la primera semana del mes. Es el primer caso documentado de un presidente que realiza una gira internacional sin valijas, sin protocolo y, aparentemente, sin boleto de regreso.
Donald Trump, en un despliegue de sutileza. ya avisó que Estados Unidos «gobernará el país» hasta que se les ocurra una «transición juiciosa». Traducido del lenguaje diplomático al mundo real, esto significa que Washington acaba de alquilar Venezuela con opción a compra y ya puso el cartel de «bajo nueva administración». Lo de las reservas petroleras no es una sorpresa para nadie: Trump tiene la honestidad brutal de un pariente que te dice que tu casa está fea y que él se va a quedar con el quincho para cobrar la entrada. Mientras tanto, en Caracas, el Tribunal Supremo de Justicia —ese organismo que funciona con la velocidad de un glaciar cuando se trata de justicia pero que vuela cuando hay que repartir cargos— nombró a Delcy Rodríguez como presidenta interina. Es como si el capitán del Titanic se hubiera ido y le dejaran el timón a la persona que estaba a cargo de las reposeras, justo cuando el barco ya está en el fondo del Atlántico.
Pero el giro argumental que ni siquiera los guionistas de Hollywood se hubieran atrevido a escribir es la supuesta «cooperación» de Delcy Rodríguez. Trump asegura que ella está colaborando, lo que nos hace imaginar una escena digna de una película de espías clase B, donde la vicepresidenta le pasa las claves del Wi-Fi de Miraflores a los marines mientras les ofrece un café. Y para sumarle dramatismo a este delirio geopolítico, Cuba confirmó la muerte de 32 ciudadanos que, según parece, formaban parte del anillo de seguridad de Maduro y descubrieron de la peor manera que el «patria o muerte» a veces se cumple de forma literal. El presidente estadounidense, desde la comodidad del Air Force One, comentó las bajas como quien analiza el resultado de un partido de béisbol, dejando claro que en este tablero las piezas se mueven con pólvora y que la soberanía nacional ahora se mide en barriles de crudo y años de condena en una prisión federal.
Al final, nos queda la imagen surrealista de Maduro frente a un juez neoyorquino, tratando de explicar que su «lucha contra el imperio» era en serio, mientras el imperio le lee sus derechos en inglés técnico. Es un recordatorio de que en el siglo veintiuno las fronteras son opcionales si tenés suficientes portaaviones y que la política latinoamericana es, en esencia, un capítulo eterno de una sátira ácida donde los protagonistas siempre terminan en el lugar que más juraron odiar. Manténganse hidratados, porque el calor de San Juan es nada comparado con el incendio que acaba de prenderse en el Caribe y que, por lo visto, solo se va a apagar cuando Estados Unidos termine de llenar sus tanques de reserva.