De las redes al muro: el peligroso debut de influencers al volante de un Gen3 en Arabia Saudita

Redacción Cuyo News
6 min

La Fórmula E aprovechó el escenario del E-Prix de Yeda para implementar una estrategia de comunicación que ha generado un fuerte debate en el paddock internacional. El evento, denominado EVO Sessions, consistió en poner a diez reconocidos influencers al volante de monoplazas de última generación, capaces de desarrollar una potencia de 470 CV, en uno de los trazados urbanos más exigentes y peligrosos del calendario mundial.

El objetivo de la organización, según explicó la directora de marketing de la categoría, Ellie Norman, era acercar la competición a nuevas audiencias y aumentar la popularidad de los vehículos eléctricos. Sin embargo, la jornada estuvo marcada por daños materiales significativos cuando varios de los invitados perdieron el control de sus vehículos y terminaron impactando contra las protecciones del circuito de Arabia Saudita. Aunque no se registraron heridos de gravedad, la minuta de reparación de los daños aún no ha sido especificada, en un deporte donde los costos de mantenimiento son extremadamente elevados.

Críticas desde el profesionalismo

El piloto Dani Juncadella, quien esta temporada debutará en el Hypercar de Génesis, fue uno de los críticos más feroces de la iniciativa. Tras el fuerte accidente de la influencer Izzy Hammond, cuyo impacto contra el muro alcanzó los 25G, Juncadella expresó su preocupación por la seguridad: “Un día algún invitado de estos se hará daño de verdad y entonces, ¿qué? Menuda burrada”, sentenció el catalán a través de sus redes sociales.

La polémica se intensificó cuando usuarios y otros pilotos cuestionaron si el accidente de Hammond se debió a un fallo mecánico. Juncadella fue contundente al señalar que la falla no radicaba en el monoplaza, sino en las aptitudes de quien conducía, indicando irónicamente que el problema se encontraba «entre el asiento y el volante».

Marketing vs. Seguridad

A pesar de que los participantes pasaron horas de entrenamiento en simuladores y realizaron las pruebas de ajuste de asiento correspondientes, la brecha entre la experiencia virtual y la conducción real en un circuito callejero quedó en evidencia. La organización defendió el proceso de preparación de los invitados, pero las imágenes de los coches de última generación estrellados contra los muros de Jeddah Corniche han puesto en duda la viabilidad de repetir este tipo de eventos en circuitos de tan alta complejidad técnica.

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