El eje Nueva Delhi-Manila La nueva coalición defensiva que desafía la hegemonía de China en el Indo-Pacífico

Redacción Cuyo News
8 min

En un escenario de máxima tensión geopolítica, la reciente formalización de una alianza militar entre India y Filipinas ha encendido las alarmas en la comunidad internacional ante el temor de una escalada que desemboque en una Tercera Guerra Mundial. Este acuerdo estratégico se produce en un momento crítico, donde Filipinas mantiene disputas territoriales directas con China por el control de diversos arrecifes e islas, mientras que India busca consolidar su presencia naval en el Indo-Pacífico para frenar la hegemonía de Beijing.

El pacto no se limita estrictamente a la cooperación técnica, sino que representa un movimiento geopolítico de alto impacto. Según expertos en defensa, la unión entre estas dos naciones envía un mensaje contundente al gobierno de Xi Jinping: los países de la región están dispuestos a unirse para defender su soberanía marítima y asegurar el derecho internacional a la libre navegación en aguas que China reclama como propias.

La reacción de Beijing y la movilización militar

La respuesta de las autoridades chinas no se hizo esperar. A través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, Beijing calificó la cooperación entre Nueva Delhi y Manila como una “provocación injustificada”. Según la narrativa oficial del gigante asiático, este tipo de acuerdos buscan alterar deliberadamente el equilibrio de poder en el Mar Meridional de China, una región que el país reclama bajo argumentos de soberanía histórica.

Más allá de la retórica diplomática, China ha optado por una demostración de fuerza inmediata. Informes de inteligencia han confirmado el despliegue de buques de la Guardia Costera y unidades de la Armada china en las inmediaciones de las islas en disputa. Estas maniobras se complementan con vuelos de patrullaje aéreo en las rutas comerciales más sensibles del área, lo que analistas internacionales interpretan como una estrategia de disuasión no solo dirigida a sus vecinos, sino también a Washington, el principal soporte logístico de la defensa filipina.

El respaldo de las potencias occidentales

La alianza no se desarrolla en un vacío, sino que cuenta con el sustento de una red de potencias globales que buscan equilibrar la balanza en el Sudeste Asiático. El apoyo se articula de la siguiente manera:

  • Estados Unidos: Como aliado histórico, mantiene vigente el Tratado de Defensa Mutua de 1951, el cual garantiza el despliegue de tropas y equipamiento avanzado en suelo filipino en caso de agresión externa.
  • Japón: A pesar de sus limitaciones constitucionales en materia bélica, Tokio ha incrementado sustancialmente los ejercicios militares conjuntos tanto con Manila como con Nueva Delhi.
  • Australia: Integrante clave del bloque AUKUS y del Quad, el gobierno australiano ha manifestado su intención de ampliar su influencia y monitoreo en la zona para prevenir un cierre de las rutas marítimas.
  • Unión Europea: Aunque su rol es principalmente diplomático, Bruselas ha emitido comunicados de respaldo político a la libertad de navegación, alineándose con la postura de que el Mar Meridional debe ser una zona de tránsito internacional regulada por el derecho marítimo y no por la ocupación unilateral.

El fortalecimiento de estos bloques militares plantea un interrogante sobre la estabilidad global a corto plazo, dado que cualquier incidente menor en las aguas disputadas podría activar cláusulas de defensa mutua y arrastrar a las principales potencias del mundo a un enfrentamiento directo.

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