¿El fin del mundo? La explicación científica tras los misteriosos destellos verdes en el cielo

Redacción Cuyo News
6 min

En la última semana, las redes sociales se han inundado de videos virales que muestran intensos destellos verdosos y azulados surcando el firmamento. Desde España hasta el cono sur de América, el avistamiento de bólidos (meteoritos especialmente brillantes) ha despertado desde curiosidad científica hasta teorías conspirativas sobre el «fin de los tiempos». Sin embargo, detrás del espectáculo visual, la ciencia ofrece una explicación mucho más terrenal.

Anatomía de una «Bola de Fuego»

Lo que el público general llama «bolas de fuego», la astronomía lo define como bólidos. Se trata de fragmentos de roca espacial que entran en la atmósfera a velocidades de entre 11 y 72 kilómetros por segundo. La fricción con el aire genera temperaturas de miles de grados, ionizando el gas y creando colores específicos: el verde suele indicar presencia de magnesio o níquel, mientras que el naranja sugiere sodio.

¿Están aumentando realmente los impactos?

A pesar de la percepción de una frecuencia inusual, los datos de organizaciones internacionales sugieren una estabilidad estadística:

Fuente Dato Clave Explicación del Fenómeno NASA All-Sky Fireball Network Estabilidad estadística. Se detectan unos 500,000 bólidos al año; la mayoría cae en océanos. IMO (International Meteor Org) Aumento de reportes. La ubicuidad de cámaras de seguridad captura eventos que antes pasaban desapercibidos. American Meteor Society Sesgo de disponibilidad. Un video viral crea la sensación de frecuencia, aunque la tasa de entrada es constante.

El Factor Tecnológico: El «Gran Hermano» Espacial

Expertos de la Red Española de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos (SPMN) señalan que la verdadera variable que ha cambiado es la Tierra, no el espacio. La proliferación de cámaras en automóviles (dashcams) y hogares permite que eventos en zonas remotas sean vistos por millones de personas en minutos. Además, las reentradas de basura espacial o los trenes de satélites Starlink suelen ser confundidos con meteoritos, alimentando la narrativa de un cielo congestionado.

En conclusión, la atmósfera terrestre actúa como un escudo extremadamente eficiente. Cada día caen sobre la Tierra cerca de 100 toneladas de material interplanetario, la inmensa mayoría en forma de polvo imperceptible. «No estamos ante una lluvia apocalíptica, sino ante la mejor época de la historia para ser un astrónomo aficionado», afirma el Dr. Bill Cooke, de la NASA.

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