El portaaviones USS Abraham Lincoln entra en «modo fantasma» frente a las costas de Irán

Redacción Cuyo News
7 min

La región de Asia Occidental se encuentra en un punto de máxima fricción internacional este viernes 30 de enero de 2026. Tras meses de hostilidades y bajo la sombra de la «Operación Martillo de Medianoche» ejecutada en 2025, la República Islámica de Irán emitió una advertencia final a la administración estadounidense: si bien mantienen canales de diálogo abiertos, cualquier agresión externa recibirá una respuesta de «magnitud sin precedentes».

Diplomacia de emergencia y búsqueda de aliados

Ante la inminencia de un conflicto a gran escala, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, activó una agenda de contactos estratégicos en las últimas 24 horas. El mandatario mantuvo conversaciones de alto nivel con el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, y el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, buscando consolidar un frente unido de estados musulmanes contra lo que Teherán califica como una escalada provocada por Washington.

Pese a la retórica bélica, el gobierno iraní insiste en que la vía diplomática basada en la «dignidad y el derecho internacional» sigue siendo prioritaria, siempre y cuando Estados Unidos cese sus movimientos militares en la zona. No obstante, en las calles de la capital iraní, la población ha comenzado a almacenar víveres y efectivo, reflejando el temor generalizado a un bombardeo inminente sobre objetivos estratégicos.

La «Armada Masiva» de Trump y el silencio del USS Abraham Lincoln

Desde Washington, el presidente Donald Trump endureció su postura al confirmar el envío de una flota naval masiva. El mandatario advirtió que cualquier nueva incursión contra el programa nuclear iraní será «mucho peor» que las operaciones del año anterior. La tensión escaló a nivel operativo cuando se confirmó que el portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln (CVN-72) desapareció de los radares civiles de seguimiento marítimo.

Este «modo fantasma» es interpretado por analistas militares como una medida de seguridad operativa (OPSEC) estándar en zonas de combate, aunque para el régimen iraní representa el preludio de un ataque sorpresivo. Fuentes de inteligencia señalan que el despliegue está diseñado para actuar con «rapidez y gran violencia» en caso de recibir la orden ejecutiva.

Coordinación logística con Israel y Arabia Saudita

En paralelo, la Casa Blanca recibirá esta semana a altos funcionarios de inteligencia de Israel y Arabia Saudita. Según reportes confirmados, el objetivo de estas reuniones es coordinar la logística de posibles ataques conjuntos y evaluar la capacidad de las defensas aéreas regionales ante una represalia masiva de Teherán.

La postura de Irán ante este escenario fue comunicada a través de su Misión Permanente ante la ONU con una frase lapidaria: «Si Estados Unidos da ese paso, contraatacaremos como nunca antes. Ya no hay vuelta atrás». El mundo observa con atención un conflicto que podría redefinir el equilibrio de poder global en cuestión de horas.

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