Entre crisis económica y protestas, Irán relanza sus amenazas contra Israel y Estados Unidos

Redacción Cuyo News
7 min

En un discurso de tono beligerante ante los cadetes de la academia militar, el recientemente designado comandante en jefe del Ejército de Irán, el mayor general Amir Hatami, envió una advertencia directa a la comunidad internacional. El alto mando militar aseguró que “Irán no tolerará amenazas externas sin responder”, subrayando la disposición de las fuerzas armadas para escalar cualquier enfrentamiento en caso de que la soberanía de Teherán se vea comprometida.

Hatami, quien asumió la jefatura tras la pérdida de importantes cuadros de mando durante el enfrentamiento de doce días con Israel en junio pasado, buscó proyectar una imagen de fortaleza y renovación. Según sus declaraciones, el nivel de alistamiento de las tropas es superior al registrado antes de aquel conflicto. En un mensaje que parece buscar la disuasión, el general advirtió que el país está dispuesto a ir “más lejos que en la última guerra con Israel” si las fuerzas de Estados Unidos o el gobierno israelí deciden avanzar sobre territorio iraní.

Geopolítica y el concepto de base avanzada

Durante su intervención, el jefe militar analizó el panorama global actual, describiéndolo como un mundo en transición hacia un “nuevo orden mundial”. Bajo esta óptica, Hatami vinculó la persistente inestabilidad en Medio Oriente con los intereses de la política exterior estadounidense. En este sentido, reafirmó la postura de Irán como un eje de resistencia frente a la influencia occidental en la región.

Al referirse específicamente a la alianza entre Washington y Tel Aviv, el general Hatami fue enfático al señalar que el apoyo norteamericano responde a una planificación estratégica de largo plazo. “El régimen sionista es la base avanzada de Occidente en la región”, afirmó, utilizando este argumento para validar la doctrina de defensa —y eventual ofensiva— de sus fuerzas. La promesa de “cortar la mano de cualquier agresor” cerró un discurso enfocado en la capacidad de respuesta contundente ante lo que denominó «errores del enemigo».

Tensión interna y presión internacional

Las declaraciones de la cúpula militar se producen en un momento de extrema fragilidad interna para el régimen persa. Desde hace casi dos semanas, Irán es escenario de masivas protestas motivadas por el derrumbe de la moneda local y el incremento exponencial en el costo de los alimentos. La respuesta oficial a estas manifestaciones ha resultado en decenas de muertos y más de dos mil detenidos, de acuerdo con informes proporcionados por organizaciones de derechos humanos.

Este escenario de agitación civil ha captado la atención de los principales líderes mundiales. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que su administración “no mirará para otro lado” ante el uso de fuerza letal contra los civiles. Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, manifestó públicamente su apoyo a lo que calificó como las “aspiraciones de libertad del pueblo iraní”. Esta confluencia de crisis económica, descontento social y amenazas bélicas sitúa a Teherán en una de las posiciones más complejas de su historia reciente.

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