El mercado energético global experimentó una fuerte corrección este jueves, con una caída en los precios del petróleo que promedió el 4%. Este retroceso pone fin a una racha de cinco días de ganancias sostenidas, impulsada principalmente por un cambio en la retórica del gobierno estadounidense respecto a la situación en Oriente Medio y señales de mayor oferta en el continente americano.
Los futuros del crudo Brent finalizaron la sesión con una baja de 2.76 dólares (-4.15%), situándose en 63.76 dólares por barril. Por su parte, el crudo West Texas Intermediate (WTI) de Estados Unidos retrocedió 2.83 dólares (-4.56%), cerrando en 59.19 dólares. La mezcla mexicana de exportación no fue ajena a la tendencia y perdió 2.77 dólares (4.77%), alcanzando un valor de 55.30 dólares el barril.
El factor geopolítico y la distensión con Irán
El principal catalizador de este descenso fueron las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien manifestó que la represión contra manifestantes en Irán estaba disminuyendo. El mandatario señaló que no creía en la existencia de un plan actual para ejecuciones a gran escala, adoptando una postura de vigilancia moderada. «Es para mí un gran honor anunciar que SE HA FORMADO EL CONSEJO DE PAZ», había expresado anteriormente en relación a otros conflictos, pero en el caso iraní, su cambio de tono redujo significativamente la prima de riesgo que se había acumulado en las jornadas previas.
“Pasamos de una alta probabilidad de que Trump atacara a Irán a una baja probabilidad, y esa es la mayor parte de la presión a la baja sobre los precios este jueves”, explicó Phil Flynn, analista senior de Price Futures Group. Este escenario se vio reforzado por el anuncio de que Estados Unidos está retirando parte de su personal militar en Oriente Medio, luego de que Teherán advirtiera sobre posibles ataques a bases estadounidenses en caso de una agresión de Washington.
Aumento de inventarios y el regreso de Venezuela
Más allá de la geopolítica, factores fundamentales de oferta y demanda presionaron los precios a la baja. La Administración de Información de Energía (EIA) reportó un aumento en los inventarios de crudo y gasolina en Estados Unidos superior a las estimaciones de los analistas. A esto se suma que Venezuela ha comenzado a revertir los recortes de producción tras la flexibilización de medidas relacionadas con el embargo estadounidense, reanudando sus exportaciones de crudo.
El mercado ha reaccionado con optimismo ante la comunicación entre el presidente Trump y la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez. Esta interlocución ha generado expectativas de estabilidad en el corto plazo, permitiendo que más petróleo venezolano ingrese al mercado global en las próximas semanas. Según Flynn, este flujo adicional de crudo funcionará como un ancla para mantener los precios en niveles moderados.
Perspectivas de la OPEP y demanda en China
En su informe más reciente, la OPEP proyectó que la demanda de petróleo para el año 2027 podría crecer a un ritmo similar al actual, indicando un equilibrio entre la oferta y la demanda para el año 2026. Estos datos contrastan con otras previsiones que anticipaban un exceso de oferta en el mercado internacional.
Finalmente, los datos provenientes de Asia muestran que el consumo sigue siendo robusto. Las importaciones de petróleo de China durante diciembre aumentaron un 17% interanual, mientras que el total de las importaciones en 2025 creció un 4.4%. Los volúmenes diarios de importación del gigante asiático alcanzaron niveles récord, lo que sugiere que, pese a la caída de precios de hoy, la demanda estructural a largo plazo se mantiene sólida.
<p>Los precios internacionales del petróleo registraron una caída superior al 4% este jueves, interrumpiendo una tendencia alcista de cinco jornadas consecutivas. El descenso fue impulsado por declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que aliviaron las tensiones geopolíticas con Irán, sumado a un incremento mayor al previsto en los inventarios estadounidenses y la reactivación de las exportaciones de crudo desde Venezuela.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Bienvenidos al fascinante teatro de la geopolítica mundial, donde la economía global tiene la estabilidad emocional de un operador de bolsa tras su décima taza de café en una rueda financiera de viernes. Resulta que el precio del barril, ese indicador que decide si el mundo entero entra en pánico o si simplemente nos limitamos a llorar frente al surtidor, se desplomó un 4% porque Donald Trump decidió que hoy no tiene ganas de iniciar la Tercera Guerra Mundial. Al parecer, el mercado petrolero funciona con un interruptor de «vibe check» que el mandatario estadounidense opera desde su teléfono, pasando de una «amenaza de intervención» a un «postura de esperar y ver» con la misma facilidad con la que uno decide qué serie mirar en una plataforma de streaming.
La racha de cinco días de ganancias se evaporó más rápido que una promesa de campaña, dejando al Brent y al WTI mirando el suelo con la melancolía de quien pierde una final por penales. Según el análisis de quienes intentan encontrarle lógica a un sistema que cotiza según el humor matutino de la Casa Blanca, la «prima de riesgo» se desinfló porque Irán está reprimiendo a su gente un poco menos —un estándar de paz bastante creativo, hay que decirlo— y porque Estados Unidos está retirando personal de sus bases militares en Oriente Medio. Es una escena conmovedora: el mundo respira aliviado mientras el petróleo cae, recordándonos que la paz mundial es, en esencia, un acuerdo tácito para que el combustible no suba tanto como para que la gente empiece a usar bicicletas de manera no irónica.
Pero el festival del crudo barato no termina en el Golfo Pérsico. En un giro de guion que ni la mejor telenovela latinoamericana se atrevería a escribir, Venezuela ha regresado al tablero internacional con una llamada telefónica «positiva» entre Trump y Delcy Rodríguez. Sí, leyeron bien: el país que estaba bajo un embargo inamovible ahora es el nuevo mejor amigo de la estabilidad del mercado, con expectativas de que salga más petróleo hacia el norte en las próximas semanas. Mientras tanto, China sigue importando crudo como si no hubiera un mañana y la OPEP nos dice que en 2026 todo estará en equilibrio, lo cual, en lenguaje diplomático, significa que nadie tiene la menor idea de qué pasará el mes que viene, pero que por hoy, al menos, el apocalipsis energético ha sido reprogramado por falta de quórum.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El mercado energético global experimentó una fuerte corrección este jueves, con una caída en los precios del petróleo que promedió el 4%. Este retroceso pone fin a una racha de cinco días de ganancias sostenidas, impulsada principalmente por un cambio en la retórica del gobierno estadounidense respecto a la situación en Oriente Medio y señales de mayor oferta en el continente americano.
Los futuros del crudo Brent finalizaron la sesión con una baja de 2.76 dólares (-4.15%), situándose en 63.76 dólares por barril. Por su parte, el crudo West Texas Intermediate (WTI) de Estados Unidos retrocedió 2.83 dólares (-4.56%), cerrando en 59.19 dólares. La mezcla mexicana de exportación no fue ajena a la tendencia y perdió 2.77 dólares (4.77%), alcanzando un valor de 55.30 dólares el barril.
El factor geopolítico y la distensión con Irán
El principal catalizador de este descenso fueron las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien manifestó que la represión contra manifestantes en Irán estaba disminuyendo. El mandatario señaló que no creía en la existencia de un plan actual para ejecuciones a gran escala, adoptando una postura de vigilancia moderada. «Es para mí un gran honor anunciar que SE HA FORMADO EL CONSEJO DE PAZ», había expresado anteriormente en relación a otros conflictos, pero en el caso iraní, su cambio de tono redujo significativamente la prima de riesgo que se había acumulado en las jornadas previas.
“Pasamos de una alta probabilidad de que Trump atacara a Irán a una baja probabilidad, y esa es la mayor parte de la presión a la baja sobre los precios este jueves”, explicó Phil Flynn, analista senior de Price Futures Group. Este escenario se vio reforzado por el anuncio de que Estados Unidos está retirando parte de su personal militar en Oriente Medio, luego de que Teherán advirtiera sobre posibles ataques a bases estadounidenses en caso de una agresión de Washington.
Aumento de inventarios y el regreso de Venezuela
Más allá de la geopolítica, factores fundamentales de oferta y demanda presionaron los precios a la baja. La Administración de Información de Energía (EIA) reportó un aumento en los inventarios de crudo y gasolina en Estados Unidos superior a las estimaciones de los analistas. A esto se suma que Venezuela ha comenzado a revertir los recortes de producción tras la flexibilización de medidas relacionadas con el embargo estadounidense, reanudando sus exportaciones de crudo.
El mercado ha reaccionado con optimismo ante la comunicación entre el presidente Trump y la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez. Esta interlocución ha generado expectativas de estabilidad en el corto plazo, permitiendo que más petróleo venezolano ingrese al mercado global en las próximas semanas. Según Flynn, este flujo adicional de crudo funcionará como un ancla para mantener los precios en niveles moderados.
Perspectivas de la OPEP y demanda en China
En su informe más reciente, la OPEP proyectó que la demanda de petróleo para el año 2027 podría crecer a un ritmo similar al actual, indicando un equilibrio entre la oferta y la demanda para el año 2026. Estos datos contrastan con otras previsiones que anticipaban un exceso de oferta en el mercado internacional.
Finalmente, los datos provenientes de Asia muestran que el consumo sigue siendo robusto. Las importaciones de petróleo de China durante diciembre aumentaron un 17% interanual, mientras que el total de las importaciones en 2025 creció un 4.4%. Los volúmenes diarios de importación del gigante asiático alcanzaron niveles récord, lo que sugiere que, pese a la caída de precios de hoy, la demanda estructural a largo plazo se mantiene sólida.
Bienvenidos al fascinante teatro de la geopolítica mundial, donde la economía global tiene la estabilidad emocional de un operador de bolsa tras su décima taza de café en una rueda financiera de viernes. Resulta que el precio del barril, ese indicador que decide si el mundo entero entra en pánico o si simplemente nos limitamos a llorar frente al surtidor, se desplomó un 4% porque Donald Trump decidió que hoy no tiene ganas de iniciar la Tercera Guerra Mundial. Al parecer, el mercado petrolero funciona con un interruptor de «vibe check» que el mandatario estadounidense opera desde su teléfono, pasando de una «amenaza de intervención» a un «postura de esperar y ver» con la misma facilidad con la que uno decide qué serie mirar en una plataforma de streaming.
La racha de cinco días de ganancias se evaporó más rápido que una promesa de campaña, dejando al Brent y al WTI mirando el suelo con la melancolía de quien pierde una final por penales. Según el análisis de quienes intentan encontrarle lógica a un sistema que cotiza según el humor matutino de la Casa Blanca, la «prima de riesgo» se desinfló porque Irán está reprimiendo a su gente un poco menos —un estándar de paz bastante creativo, hay que decirlo— y porque Estados Unidos está retirando personal de sus bases militares en Oriente Medio. Es una escena conmovedora: el mundo respira aliviado mientras el petróleo cae, recordándonos que la paz mundial es, en esencia, un acuerdo tácito para que el combustible no suba tanto como para que la gente empiece a usar bicicletas de manera no irónica.
Pero el festival del crudo barato no termina en el Golfo Pérsico. En un giro de guion que ni la mejor telenovela latinoamericana se atrevería a escribir, Venezuela ha regresado al tablero internacional con una llamada telefónica «positiva» entre Trump y Delcy Rodríguez. Sí, leyeron bien: el país que estaba bajo un embargo inamovible ahora es el nuevo mejor amigo de la estabilidad del mercado, con expectativas de que salga más petróleo hacia el norte en las próximas semanas. Mientras tanto, China sigue importando crudo como si no hubiera un mañana y la OPEP nos dice que en 2026 todo estará en equilibrio, lo cual, en lenguaje diplomático, significa que nadie tiene la menor idea de qué pasará el mes que viene, pero que por hoy, al menos, el apocalipsis energético ha sido reprogramado por falta de quórum.