Informe Especial: La Batalla por el Ártico y el Despliegue Militar en Groenlandia

Redacción Cuyo News
9 min

La isla más grande del mundo y territorio autónomo bajo la corona de Dinamarca, se ha convertido en el epicentro de una nueva «Guerra Fría» en el siglo XXI. En las primeras semanas de 2026, la tensión ha escalado de la retórica diplomática a un despliegue militar sin precedentes que involucra a las principales potencias globales. Esta movilización responde a una escalada de tensiones provocada por el renovado interés de Estados Unidos en la isla y la respuesta defensiva de Europa.

El Escenario: Militarización y la Doctrina Trump 2.0

A diferencia de décadas anteriores, donde la presencia militar era exclusivamente estadounidense (Base Espacial de Pituffik) y danesa, el panorama actual muestra una fragmentación de fuerzas motivada por tres factores críticos:

La Doctrina Trump 2.0: El presidente estadounidense, Donald Trump, ha intensificado su presión para «anexionar» Groenlandia, argumentando que es vital para la seguridad nacional de EE. UU. y la construcción de su sistema de defensa misilístico denominado la «Cúpula de Oro». Según la Casa Blanca, el control de Groenlandia es una «necesidad absoluta» para que este sistema sea eficaz. La Respuesta Europea: Países como Francia, Alemania, Noruega y Suecia han comenzado a enviar destacamentos militares a petición de Dinamarca. El Ministerio de Defensa de Dinamarca ha aumentado la presencia militar y las maniobras para reforzar la «huella de la alianza» y entrenarse en condiciones extremas, buscando proteger la integridad territorial ante presiones externas. Vigilancia del «Agujero Negro»: Expertos en seguridad describen las costas groenlandesas como un área difícil de monitorear, donde submarinos rusos y buques de investigación chinos operan con frecuencia para interceptar cables submarinos o mapear el lecho marino.

Los Intereses en Juego: El Tesoro bajo el Hielo

La importancia de Groenlandia no es solo territorial, sino existencial para la economía del futuro, vinculada directamente a los recursos naturales y las nuevas rutas comerciales generadas por el deshielo del Ártico.

Groenlandia posee algunos de los depósitos más grandes de tierras raras (neodimio, disprosio), esenciales para la fabricación de misiles, satélites y vehículos eléctricos. Actualmente, China domina este mercado, y Occidente ve en la isla la única forma de romper ese monopolio. Además, se estima que el subsuelo alberga suficiente petróleo para abastecer al mundo por tres meses e inmensas reservas de uranio.

Por otro lado, la apertura del Paso del Noroeste permitiría reducir los tiempos de transporte entre Asia y Europa hasta en un 30%, convirtiéndose en una alternativa estratégica al Canal de Suez o el Estrecho de Malaca, lo que representaría un ahorro de millones de dólares en fletes y combustible.

Posicionamiento de las Potencias (2026)

Potencia Interés Principal Acción Reciente Estados Unidos Defensa continental y control de recursos. Presión para la anexión y expansión de la Base de Pituffik. Dinamarca / UE Soberanía territorial y cohesión de la OTAN. Despliegue de tropas de Francia, Alemania y Suecia para apoyo logístico. Rusia Dominio del Ártico y militarización del «GIUK Gap». Aumento de patrullas de submarinos nucleares cerca de aguas groenlandesas. China «Ruta de la Seda Polar» y acceso a minería. Inversión en infraestructura y proyectos de investigación científica.

Seguridad Global y el Corredor GIUK

Groenlandia es el pilar del llamado corredor GIUK (Groenlandia-Islandia-Reino Unido). Esta zona es vital para monitorear el movimiento de flotas militares rusas que intentan acceder al Atlántico Norte. El despliegue de tropas ha generado una fractura interna en la OTAN, dado que la intervención de aliados europeos en un territorio donde EE. UU. reclama hegemonía total podría «dinamitar» la alianza transatlántica.

«Groenlandia ya no es una señal de alarma: es la confirmación de que el Ártico es el nuevo tablero donde se definirá la hegemonía mundial del próximo medio siglo.»

Ante este panorama, la movilización militar no parece ser una medida temporal, sino el inicio de una reconfiguración de fuerzas en el Ártico que marcará la política internacional de la próxima década.

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