¿Invasión terrestre? El plan secreto de Trump para incautar el uranio oculto bajo tierra en Irán

Redacción Cuyo News
7 min

Informes de inteligencia de los Estados Unidos han encendido las alarmas en Washington al confirmar que el régimen de Teherán mantiene acceso al uranio enriquecido en la planta de Isfahán, con la capacidad logística de trasladar el material a emplazamientos de máxima seguridad. Según declaraciones del presidente Donald Trump, Irán se encuentra en proceso de reactivar su programa de armamento en instalaciones subterráneas protegidas por formaciones de granito, una infraestructura diseñada para resistir ofensivas convencionales desde el aire.

Expertos en defensa señalan que el objetivo estratégico de Irán sería el monte Pickaxe, ubicado en las proximidades de Natanz. Allí se estarían construyendo complejos nucleares situados a cien metros de profundidad, cuya orografía y falta de aperturas de ventilación —detectada en plantas como Fordow e Isfahán— los tornan virtualmente invulnerables a bombardeos aéreos estándar. Un ataque de este tipo, además, conlleva el riesgo de dañar los contenedores de uranio y provocar un desastre medioambiental de escala regional.

La opción terrestre: una incursión de alto riesgo

Ante la ineficacia de los ataques aéreos, fuentes consultadas por el portal Axios revelaron que la administración Trump discute una operación terrestre sin precedentes. El plan contemplaría el despliegue de unidades de élite del ejército estadounidense y equipos de expertos científicos para ingresar físicamente en los túneles, neutralizar las instalaciones e incautar el uranio enriquecido. Esta maniobra, analizada como una acción para una etapa posterior del conflicto, buscaría asegurar el material antes de que sea procesado para fines bélicos.

Sin embargo, la viabilidad de la misión es cuestionada por el alto riesgo operativo que implica infiltrar centenares de tropas en un territorio donde la Guardia Revolucionaria mantiene un despliegue total. Al respecto, el Secretario de Estado, Marco Rubio, fue tajante sobre la postura norteamericana: «Habrá que ir a buscarlo», sentenció, reforzando la idea de que el control físico del uranio es hoy una prioridad de seguridad nacional para la Casa Blanca.

Diplomacia vs. Acción militar

Desde la Casa Blanca, la secretaria de prensa Karoline Leavitt intentó matizar las filtraciones calificándolas de «suposiciones» basadas en fuentes anónimas, aunque subrayó que el presidente «mantiene todas las opciones abiertas». Entre las alternativas que baraja el equipo de seguridad nacional, se incluye la posibilidad de trasladar inspectores y científicos de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) para realizar tareas de dilución del uranio enriquecido in situ.

Pese a estos planes de contingencia, la agencia atómica de la ONU ha evitado pronunciarse oficialmente sobre una intervención de esta naturaleza. Mientras los organismos internacionales continúan abogando por la vía diplomática en sus informes, tanto en Washington como en Teherán se percibe que los canales de negociación están virtualmente enterrados, dejando el escenario abierto a una resolución por la vía de la fuerza.

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