La industria minera global atraviesa horas decisivas tras confirmarse las negociaciones entre Rio Tinto y Glencore, una operación que busca consolidar a la mayor minera de cobre del mundo. De concretarse este acuerdo sancionado por la Justicia, la nueva entidad redefiniría el mercado de los metales críticos, superando en volumen de producción y capitalización bursátil a gigantes como el Grupo BHP. Se estima que la producción combinada alcanzaría las 1,6 millones de toneladas de cobre para el año 2026.
Rio Tinto, líder mundial en mineral de hierro con una valoración de u$s 142.000 millones, busca con esta adquisición diversificar su cartera hacia el cobre, metal esencial para la transición energética y la defensa. Por su parte, Glencore aporta una estructura valuada en u$s 65.000 millones y una red de activos estratégicos que están entrando en fases de alta productividad. La transacción es calificada por analistas de LSEG como el mayor acuerdo minero de la historia.
El impacto estratégico en Argentina
La posible fusión tiene un capítulo central en territorio argentino, específicamente en las provincias de San Juan y Catamarca. Glencore es el operador del proyecto El Pachón (San Juan), uno de los yacimientos de cobre sin desarrollar más importantes del Cono Sur, y del proyecto MARA (Catamarca), que integra los recursos de Agua Rica con la infraestructura de la histórica Alumbrera.
Recientemente, la compañía presentó solicitudes bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) por un total de u$s 13.000 millones. Este plan de inversión contempla:
- u$s 9.500 millones para la Fase 1 de El Pachón.
- u$s 4.000 millones para el desarrollo de Agua Rica (MARA).
Reactivación de Alumbrera y plazos legales
En paralelo a las negociaciones de fusión, Glencore confirmó el reinicio de operaciones en la histórica mina Alumbrera en Catamarca, tras casi una década de inactividad. Se proyecta que el yacimiento vuelva a producir cobre, oro y molibdeno durante el primer semestre de 2028, con una meta estimada de 75.000 toneladas de cobre anuales.
No obstante, el reloj corre para los directivos en Londres. Bajo las normativas del Reino Unido, Rio Tinto tiene como plazo máximo el 5 de febrero para presentar una oferta formal o desistir de la operación. Las discusiones actuales se centran en la valuación de activos, tras un 2024 donde el precio del cobre experimentó una fuerte escalada, alterando los términos de intercambio que ambas compañías habían conversado inicialmente.
<p>Las gigantes Rio Tinto y Glencore iniciaron conversaciones formales para una fusión que daría origen a la mayor productora de cobre del mundo, con una producción estimada de 1,6 millones de toneladas para 2026. La operación, que superaría la valoración de BHP, impactaría directamente en San Juan y Catamarca, donde Glencore lidera proyectos clave como El Pachón y MARA bajo el régimen del RIGI.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Parece que en el mundo de la minería, el tamaño no solo importa, sino que es lo único que mantiene despiertos a los CEOs en Londres y Sídney. Rio Tinto y Glencore están coqueteando otra vez, y no es un cafecito de cortesía: estamos ante la creación de un Godzilla del cobre que haría que el Grupo BHP parezca una pyme de barrio. Después de años de mirarse con desconfianza, parece que el hambre de metal rojo y la fiebre por la Inteligencia Artificial —que gasta cables como si no hubiera un mañana— terminaron de convencer a Rio Tinto de que comprarse a Glencore es mejor que seguir dependiendo de que China les compre hierro para hacer edificios que nadie habita. Es el casamiento del siglo en el sector extractivo, y ya se están probando los anillos de platino (o de cobre, para estar a tono).
Lo más divertido es que esto es como esa pareja que se separó hace diez años en medio de un escándalo público y ahora vuelve porque se dieron cuenta de que las cuentas no cierran por separado. En 2014 se dijeron de todo menos «lindo», pero hoy, con el cobre cotizando como si fuera oro líquido, se olvidaron de las diferencias culturales y se pusieron a revisar los balances con una calculadora que tiene más ceros que un examen de álgebra. Mientras tanto, en San Juan y Catamarca ya están preparando el cotillón, porque si estos dos se fusionan, los proyectos El Pachón y MARA van a tener un dueño con una billetera tan gorda que podría pavimentar la Cordillera con billetes de cien dólares y todavía le sobraría para el postre.
Por supuesto, todo esto tiene una fecha de vencimiento: el 5 de febrero. Bajo las estrictas reglas británicas, Rio Tinto tiene que decidir si se casa o si deja a Glencore plantada en el altar por tercera vez. Si sale bien, tendremos una megaempresa con una capitalización que supera el PBI de varios países medianos; si sale mal, será otro capítulo de «casi fuimos los reyes del mundo». Por ahora, los geólogos argentinos ya están lustrando las piquetas, rezando para que el RIGI y esta fusión conviertan finalmente a la cordillera en la nueva meca del cobre global, antes de que a alguien se le ocurra que el grafito es más divertido.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La industria minera global atraviesa horas decisivas tras confirmarse las negociaciones entre Rio Tinto y Glencore, una operación que busca consolidar a la mayor minera de cobre del mundo. De concretarse este acuerdo sancionado por la Justicia, la nueva entidad redefiniría el mercado de los metales críticos, superando en volumen de producción y capitalización bursátil a gigantes como el Grupo BHP. Se estima que la producción combinada alcanzaría las 1,6 millones de toneladas de cobre para el año 2026.
Rio Tinto, líder mundial en mineral de hierro con una valoración de u$s 142.000 millones, busca con esta adquisición diversificar su cartera hacia el cobre, metal esencial para la transición energética y la defensa. Por su parte, Glencore aporta una estructura valuada en u$s 65.000 millones y una red de activos estratégicos que están entrando en fases de alta productividad. La transacción es calificada por analistas de LSEG como el mayor acuerdo minero de la historia.
El impacto estratégico en Argentina
La posible fusión tiene un capítulo central en territorio argentino, específicamente en las provincias de San Juan y Catamarca. Glencore es el operador del proyecto El Pachón (San Juan), uno de los yacimientos de cobre sin desarrollar más importantes del Cono Sur, y del proyecto MARA (Catamarca), que integra los recursos de Agua Rica con la infraestructura de la histórica Alumbrera.
Recientemente, la compañía presentó solicitudes bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) por un total de u$s 13.000 millones. Este plan de inversión contempla:
- u$s 9.500 millones para la Fase 1 de El Pachón.
- u$s 4.000 millones para el desarrollo de Agua Rica (MARA).
Reactivación de Alumbrera y plazos legales
En paralelo a las negociaciones de fusión, Glencore confirmó el reinicio de operaciones en la histórica mina Alumbrera en Catamarca, tras casi una década de inactividad. Se proyecta que el yacimiento vuelva a producir cobre, oro y molibdeno durante el primer semestre de 2028, con una meta estimada de 75.000 toneladas de cobre anuales.
No obstante, el reloj corre para los directivos en Londres. Bajo las normativas del Reino Unido, Rio Tinto tiene como plazo máximo el 5 de febrero para presentar una oferta formal o desistir de la operación. Las discusiones actuales se centran en la valuación de activos, tras un 2024 donde el precio del cobre experimentó una fuerte escalada, alterando los términos de intercambio que ambas compañías habían conversado inicialmente.
Parece que en el mundo de la minería, el tamaño no solo importa, sino que es lo único que mantiene despiertos a los CEOs en Londres y Sídney. Rio Tinto y Glencore están coqueteando otra vez, y no es un cafecito de cortesía: estamos ante la creación de un Godzilla del cobre que haría que el Grupo BHP parezca una pyme de barrio. Después de años de mirarse con desconfianza, parece que el hambre de metal rojo y la fiebre por la Inteligencia Artificial —que gasta cables como si no hubiera un mañana— terminaron de convencer a Rio Tinto de que comprarse a Glencore es mejor que seguir dependiendo de que China les compre hierro para hacer edificios que nadie habita. Es el casamiento del siglo en el sector extractivo, y ya se están probando los anillos de platino (o de cobre, para estar a tono).
Lo más divertido es que esto es como esa pareja que se separó hace diez años en medio de un escándalo público y ahora vuelve porque se dieron cuenta de que las cuentas no cierran por separado. En 2014 se dijeron de todo menos «lindo», pero hoy, con el cobre cotizando como si fuera oro líquido, se olvidaron de las diferencias culturales y se pusieron a revisar los balances con una calculadora que tiene más ceros que un examen de álgebra. Mientras tanto, en San Juan y Catamarca ya están preparando el cotillón, porque si estos dos se fusionan, los proyectos El Pachón y MARA van a tener un dueño con una billetera tan gorda que podría pavimentar la Cordillera con billetes de cien dólares y todavía le sobraría para el postre.
Por supuesto, todo esto tiene una fecha de vencimiento: el 5 de febrero. Bajo las estrictas reglas británicas, Rio Tinto tiene que decidir si se casa o si deja a Glencore plantada en el altar por tercera vez. Si sale bien, tendremos una megaempresa con una capitalización que supera el PBI de varios países medianos; si sale mal, será otro capítulo de «casi fuimos los reyes del mundo». Por ahora, los geólogos argentinos ya están lustrando las piquetas, rezando para que el RIGI y esta fusión conviertan finalmente a la cordillera en la nueva meca del cobre global, antes de que a alguien se le ocurra que el grafito es más divertido.