En una jornada de alta tensión frente a la seccional Salta de la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA), un grupo de extrabajadores de la firma Eramine realizó una ruidosa manifestación. Los operarios reclaman al secretario general del gremio, Eduardo Gerónimo, la falta de protección ante una serie de despidos y la posterior sustitución de mano de obra local por personal tercerizado proveniente de Tucumán, quienes habrían aceptado condiciones salariales inferiores.
La respuesta gremial: «No es un tema gremial»
El dirigente sindical Eduardo Gerónimo desestimó la posibilidad de una intervención directa por parte de AOMA, argumentando que las desvinculaciones responden al ciclo natural de los proyectos mineros. Según explicó, las empresas atraviesan una fase de construcción masiva que demanda hasta 2.000 trabajadores, pero al iniciar la etapa de producción, la planta permanente se reduce a apenas el 10 por ciento del personal original.
«Mientras las empresas cumplan y paguen las indemnizaciones al despedir a un trabajador, nosotros no intervenimos», sentenció Gerónimo, confirmando que, en el caso de los despedidos de Eramine, el pago de los haberes correspondientes ya fue efectuado. Asimismo, aclaró que muchos de los reclamantes realizaban tareas de construcción, por lo que su representación legal correspondería a la UOCRA y no al gremio minero.
Trabajadores «comodín» y escalas salariales
Desde la otra vereda, Sergio Rodríguez, vocero de los despedidos, denunció que la empresa los mantuvo durante toda la relación laboral en la categoría D, la más baja del escalafón. “El gremio nunca peleó para que nos categorizaran como B o C. Éramos trabajadores comodín”, graficó Rodríguez, señalando que realizaban múltiples funciones que no correspondían a su nivel salarial, el cual en enero promediaba el millón 200 mil pesos.
Adhesión al paro y nuevos proyectos en la Puna
En el marco del debate por la reforma laboral, Gerónimo confirmó que AOMA Salta se plegará a la medida de fuerza nacional programada para este jueves. El dirigente advirtió que los salarios del sector han sufrido una fuerte depreciación y que las modificaciones legales previstas, como las licencias por enfermedad al 50% y la baja en las indemnizaciones, perjudicarán gravemente a los afiliados.
Mientras el conflicto laboral escala, la actividad en la Puna no se detiene. La Secretaría de Minería convocó a una audiencia pública para el 20 de marzo en Santa Rosa de los Pastos Grandes. En dicha instancia, la firma coreana Posco presentará los estudios de impacto ambiental para el proyecto Sal de Oro, que junto a Mariana (Ganfeng Lithium) y la cuestionada Eramine, conforman el núcleo operativo de la producción de litio en la provincia.
<p>Extrabajadores de la minera francesa Eramine se manifestaron en Salta contra el gremio AOMA por la falta de defensa ante despidos y la contratación de personal tercerizado con salarios inferiores. El secretario general del gremio, Eduardo Gerónimo, justificó las desvinculaciones por el fin de la etapa de construcción en el Salar Centenario Ratones y ratificó la adhesión al paro nacional contra la reforma laboral.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La Puna salteña está que arde, y no precisamente por el sol, sino porque los trabajadores de Eramine descubrieron que el «sueño del litio» tiene letra chica y un sindicato que, a la hora de las papas quemadas, aplica la doctrina del «yo no fui». Ayer, un grupo de despedidos fue a la sede de AOMA a preguntarle a Eduardo Gerónimo por qué los reemplazaron por una tercerizada tucumana que cobra menos que un extra de película de bajo presupuesto. La respuesta del dirigente fue una pieza de oratoria digna de un manual de autoayuda para CEOs: explicó que esto «no es un tema gremial» y que las mineras son como esos romances de verano, te usan para construir la planta, te prometen el oro y el moro, y cuando entran en producción te dejan por el 10% del personal original. Básicamente, si sos el obrero 1001, sos el sobrante logístico de una estructura que ya no te necesita.
Lo de Gerónimo es brillante: aclaró que mientras la empresa pague las indemnizaciones, el gremio mira para otro lado como quien ve un choque en la esquina pero no quiere salir de testigo. Los trabajadores, que se sentían «comodines» en la categoría D, ahora se dan cuenta de que el comodín era para que la empresa jugara siempre a ganador. Según el gremialista, si hacés tareas de construcción sos de la UOCRA, y si ya te pagaron, sos un recuerdo; una lógica impecable para alguien que prefiere no intervenir en la «compleja trama productiva». Es como si el capitán de un barco viera a la mitad de la tripulación caerse al agua y dijera: «Técnicamente, ya les dimos el salvavidas, así que no es un problema de navegación».
Para coronar la jornada, Gerónimo admitió que los sueldos se pulverizaron con el gobierno libertario, pero aclaró que el paro nacional de hoy no es contra las mineras —¡Dios nos libre!— sino contra el Gobierno Nacional. Es una forma elegante de decir que con las transnacionales está todo bien, el problema es el marco legal. Mientras tanto, en el Salar Centenario Ratones ya no se produce solo carbonato de litio grado batería, sino también una cantidad industrial de indignación obrera. Y mientras los coreanos de Posco preparan audiencias para sus plantas satélite, los despedidos de Eramine se preguntan si en el próximo «estudio de impacto social» alguien va a incluir el impacto de quedarse mirando la planta desde el otro lado del alambrado.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
En una jornada de alta tensión frente a la seccional Salta de la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA), un grupo de extrabajadores de la firma Eramine realizó una ruidosa manifestación. Los operarios reclaman al secretario general del gremio, Eduardo Gerónimo, la falta de protección ante una serie de despidos y la posterior sustitución de mano de obra local por personal tercerizado proveniente de Tucumán, quienes habrían aceptado condiciones salariales inferiores.
La respuesta gremial: «No es un tema gremial»
El dirigente sindical Eduardo Gerónimo desestimó la posibilidad de una intervención directa por parte de AOMA, argumentando que las desvinculaciones responden al ciclo natural de los proyectos mineros. Según explicó, las empresas atraviesan una fase de construcción masiva que demanda hasta 2.000 trabajadores, pero al iniciar la etapa de producción, la planta permanente se reduce a apenas el 10 por ciento del personal original.
«Mientras las empresas cumplan y paguen las indemnizaciones al despedir a un trabajador, nosotros no intervenimos», sentenció Gerónimo, confirmando que, en el caso de los despedidos de Eramine, el pago de los haberes correspondientes ya fue efectuado. Asimismo, aclaró que muchos de los reclamantes realizaban tareas de construcción, por lo que su representación legal correspondería a la UOCRA y no al gremio minero.
Trabajadores «comodín» y escalas salariales
Desde la otra vereda, Sergio Rodríguez, vocero de los despedidos, denunció que la empresa los mantuvo durante toda la relación laboral en la categoría D, la más baja del escalafón. “El gremio nunca peleó para que nos categorizaran como B o C. Éramos trabajadores comodín”, graficó Rodríguez, señalando que realizaban múltiples funciones que no correspondían a su nivel salarial, el cual en enero promediaba el millón 200 mil pesos.
Adhesión al paro y nuevos proyectos en la Puna
En el marco del debate por la reforma laboral, Gerónimo confirmó que AOMA Salta se plegará a la medida de fuerza nacional programada para este jueves. El dirigente advirtió que los salarios del sector han sufrido una fuerte depreciación y que las modificaciones legales previstas, como las licencias por enfermedad al 50% y la baja en las indemnizaciones, perjudicarán gravemente a los afiliados.
Mientras el conflicto laboral escala, la actividad en la Puna no se detiene. La Secretaría de Minería convocó a una audiencia pública para el 20 de marzo en Santa Rosa de los Pastos Grandes. En dicha instancia, la firma coreana Posco presentará los estudios de impacto ambiental para el proyecto Sal de Oro, que junto a Mariana (Ganfeng Lithium) y la cuestionada Eramine, conforman el núcleo operativo de la producción de litio en la provincia.
La Puna salteña está que arde, y no precisamente por el sol, sino porque los trabajadores de Eramine descubrieron que el «sueño del litio» tiene letra chica y un sindicato que, a la hora de las papas quemadas, aplica la doctrina del «yo no fui». Ayer, un grupo de despedidos fue a la sede de AOMA a preguntarle a Eduardo Gerónimo por qué los reemplazaron por una tercerizada tucumana que cobra menos que un extra de película de bajo presupuesto. La respuesta del dirigente fue una pieza de oratoria digna de un manual de autoayuda para CEOs: explicó que esto «no es un tema gremial» y que las mineras son como esos romances de verano, te usan para construir la planta, te prometen el oro y el moro, y cuando entran en producción te dejan por el 10% del personal original. Básicamente, si sos el obrero 1001, sos el sobrante logístico de una estructura que ya no te necesita.
Lo de Gerónimo es brillante: aclaró que mientras la empresa pague las indemnizaciones, el gremio mira para otro lado como quien ve un choque en la esquina pero no quiere salir de testigo. Los trabajadores, que se sentían «comodines» en la categoría D, ahora se dan cuenta de que el comodín era para que la empresa jugara siempre a ganador. Según el gremialista, si hacés tareas de construcción sos de la UOCRA, y si ya te pagaron, sos un recuerdo; una lógica impecable para alguien que prefiere no intervenir en la «compleja trama productiva». Es como si el capitán de un barco viera a la mitad de la tripulación caerse al agua y dijera: «Técnicamente, ya les dimos el salvavidas, así que no es un problema de navegación».
Para coronar la jornada, Gerónimo admitió que los sueldos se pulverizaron con el gobierno libertario, pero aclaró que el paro nacional de hoy no es contra las mineras —¡Dios nos libre!— sino contra el Gobierno Nacional. Es una forma elegante de decir que con las transnacionales está todo bien, el problema es el marco legal. Mientras tanto, en el Salar Centenario Ratones ya no se produce solo carbonato de litio grado batería, sino también una cantidad industrial de indignación obrera. Y mientras los coreanos de Posco preparan audiencias para sus plantas satélite, los despedidos de Eramine se preguntan si en el próximo «estudio de impacto social» alguien va a incluir el impacto de quedarse mirando la planta desde el otro lado del alambrado.