La situación del sector minero en la provincia de San Luis sufrió un duro revés con el cierre definitivo de la fábrica Master Laja, ubicada en la localidad de Juana Koslay. La medida, adoptada por el grupo británico SSQ Group, holding con operaciones en más de 20 países, implica el cese inmediato de las actividades de extracción y comercialización de piedra natural, dejando a 54 trabajadores desempleados.
Un conflicto salarial de larga data
El cierre de la planta no fue un evento aislado, sino el desenlace de un conflicto laboral que se extendía desde fines del año pasado. Representantes de la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA) informaron que la empresa mantiene deudas críticas con su personal. «Les deben a los operarios el sueldo, las horas extra, aportes y el aguinaldo», detallaron desde el gremio, subrayando que la falta de pagos se remonta a octubre de 2025.
Los trabajadores venían denunciando irregularidades en el depósito de haberes y la falta de respuesta de los directivos, quienes finalmente optaron por la discontinuidad del proyecto minero en suelo puntano. La incertidumbre sobre el cobro de las indemnizaciones correspondientes y las deudas acumuladas mantiene en vilo a las familias afectadas en la región.
Retirada de capitales extranjeros
La firma Master Laja era una pieza clave en la estructura de SSQ Group para el abastecimiento de mercados internacionales de arquitectura y construcción. Sin embargo, la comunicación oficial de la empresa fue tajante al explicar los motivos de su salida. Según indicaron fuentes gremiales, la compañía manifestó explícitamente que “no continuarían invirtiendo en la Argentina”.
Este retiro de la firma británica se da en un contexto de fuerte crisis económica y cambios en las reglas de juego del mercado interno, factores que la multinacional habría ponderado para poner fin a la operación de su cantera en San Luis. La desaparición de esta fuente laboral representa un impacto significativo para la economía local de Juana Koslay y pone de manifiesto la fragilidad de ciertos sectores industriales ante el actual escenario macroeconómico nacional.
<p>La empresa Master Laja, perteneciente al grupo británico SSQ Group, anunció el cierre definitivo de su planta de piedra natural en Juana Koslay, San Luis, dejando a 54 operarios sin empleo. La firma fundamentó su decisión en el cese de inversiones en Argentina, en medio de un conflicto salarial persistente que incluye deudas por sueldos, aguinaldos y aportes desde octubre de 2025.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En el fascinante manual de «Cómo desaparecer de un mercado emergente sin saludar», la firma Master Laja acaba de escribir un capítulo dorado, o mejor dicho, de piedra. La planta ubicada en Juana Koslay decidió que la Argentina de Javier Milei es un escenario demasiado vanguardista para sus inversiones británicas y bajó la persiana, dejando a 54 trabajadores practicando el deporte nacional de mirar el horizonte con las manos vacías. SSQ Group, un holding que opera en 20 países y se jacta de su arquitectura en piedra natural, descubrió de repente que la arquitectura financiera local es un rompecabezas que no tienen ganas de armar. Así, con la frialdad de un mármol mal pulido, le comunicaron a su gente que «no continuarían invirtiendo», una frase que en el diccionario corporativo significa básicamente: «Ahí les dejamos el clavo, nosotros nos tomamos el té a otro lado».
Lo más pintoresco de esta tragedia con tonada puntana es que la empresa no se fue precisamente en medio de una lluvia de pétalos de rosa. Según la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA), los muchachos de la fábrica vienen coleccionando promesas de pago desde octubre del año pasado, como quien junta figuritas de un álbum que nunca se llena. Les deben sueldos, horas extra, aportes y el aguinaldo, transformando el recibo de haberes en una pieza de literatura fantástica. Es el sueño del pibe inversor: extraer riqueza del suelo argentino mientras la deuda salarial crece como la hiedra. Ahora, los 54 operarios se encuentran en esa situación tan común en estos días, donde la libertad de mercado parece ser, sobre todo, la libertad de quedarse en la calle mientras los capitales extranjeros hacen las valijas con una prolijidad británica que envidiaría la mismísima corona.
Mientras tanto, el conflicto salarial escala a niveles de antología. Resulta que para SSQ Group, mantener una cantera en San Luis pasó de ser una unidad de negocios estratégica a ser una molestia contable que se soluciona con un candado y un «goodbye». Los trabajadores, que aguantaron los trapos desde fines de 2025 esperando que la mano invisible del mercado les acariciara el bolsillo, terminaron recibiendo un cachetazo de realidad. La empresa abastecía a mercados internacionales, pero parece que la logística de pagar sueldos básicos es mucho más compleja que cruzar el océano con toneladas de piedra. Un cierre que deja un agujero en Juana Koslay y un sabor amargo en una provincia que ve cómo el famoso «clima de negocios» se parece cada vez más a una helada que quema todo a su paso.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La situación del sector minero en la provincia de San Luis sufrió un duro revés con el cierre definitivo de la fábrica Master Laja, ubicada en la localidad de Juana Koslay. La medida, adoptada por el grupo británico SSQ Group, holding con operaciones en más de 20 países, implica el cese inmediato de las actividades de extracción y comercialización de piedra natural, dejando a 54 trabajadores desempleados.
Un conflicto salarial de larga data
El cierre de la planta no fue un evento aislado, sino el desenlace de un conflicto laboral que se extendía desde fines del año pasado. Representantes de la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA) informaron que la empresa mantiene deudas críticas con su personal. «Les deben a los operarios el sueldo, las horas extra, aportes y el aguinaldo», detallaron desde el gremio, subrayando que la falta de pagos se remonta a octubre de 2025.
Los trabajadores venían denunciando irregularidades en el depósito de haberes y la falta de respuesta de los directivos, quienes finalmente optaron por la discontinuidad del proyecto minero en suelo puntano. La incertidumbre sobre el cobro de las indemnizaciones correspondientes y las deudas acumuladas mantiene en vilo a las familias afectadas en la región.
Retirada de capitales extranjeros
La firma Master Laja era una pieza clave en la estructura de SSQ Group para el abastecimiento de mercados internacionales de arquitectura y construcción. Sin embargo, la comunicación oficial de la empresa fue tajante al explicar los motivos de su salida. Según indicaron fuentes gremiales, la compañía manifestó explícitamente que “no continuarían invirtiendo en la Argentina”.
Este retiro de la firma británica se da en un contexto de fuerte crisis económica y cambios en las reglas de juego del mercado interno, factores que la multinacional habría ponderado para poner fin a la operación de su cantera en San Luis. La desaparición de esta fuente laboral representa un impacto significativo para la economía local de Juana Koslay y pone de manifiesto la fragilidad de ciertos sectores industriales ante el actual escenario macroeconómico nacional.
En el fascinante manual de «Cómo desaparecer de un mercado emergente sin saludar», la firma Master Laja acaba de escribir un capítulo dorado, o mejor dicho, de piedra. La planta ubicada en Juana Koslay decidió que la Argentina de Javier Milei es un escenario demasiado vanguardista para sus inversiones británicas y bajó la persiana, dejando a 54 trabajadores practicando el deporte nacional de mirar el horizonte con las manos vacías. SSQ Group, un holding que opera en 20 países y se jacta de su arquitectura en piedra natural, descubrió de repente que la arquitectura financiera local es un rompecabezas que no tienen ganas de armar. Así, con la frialdad de un mármol mal pulido, le comunicaron a su gente que «no continuarían invirtiendo», una frase que en el diccionario corporativo significa básicamente: «Ahí les dejamos el clavo, nosotros nos tomamos el té a otro lado».
Lo más pintoresco de esta tragedia con tonada puntana es que la empresa no se fue precisamente en medio de una lluvia de pétalos de rosa. Según la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA), los muchachos de la fábrica vienen coleccionando promesas de pago desde octubre del año pasado, como quien junta figuritas de un álbum que nunca se llena. Les deben sueldos, horas extra, aportes y el aguinaldo, transformando el recibo de haberes en una pieza de literatura fantástica. Es el sueño del pibe inversor: extraer riqueza del suelo argentino mientras la deuda salarial crece como la hiedra. Ahora, los 54 operarios se encuentran en esa situación tan común en estos días, donde la libertad de mercado parece ser, sobre todo, la libertad de quedarse en la calle mientras los capitales extranjeros hacen las valijas con una prolijidad británica que envidiaría la mismísima corona.
Mientras tanto, el conflicto salarial escala a niveles de antología. Resulta que para SSQ Group, mantener una cantera en San Luis pasó de ser una unidad de negocios estratégica a ser una molestia contable que se soluciona con un candado y un «goodbye». Los trabajadores, que aguantaron los trapos desde fines de 2025 esperando que la mano invisible del mercado les acariciara el bolsillo, terminaron recibiendo un cachetazo de realidad. La empresa abastecía a mercados internacionales, pero parece que la logística de pagar sueldos básicos es mucho más compleja que cruzar el océano con toneladas de piedra. Un cierre que deja un agujero en Juana Koslay y un sabor amargo en una provincia que ve cómo el famoso «clima de negocios» se parece cada vez más a una helada que quema todo a su paso.