La empresa minera Orvana Minerals ha comunicado formalmente el lanzamiento de su primer programa de perforación profunda en el proyecto Taguas, situado en el territorio de la provincia de San Juan. Esta iniciativa surge como resultado directo de estudios geofísicos avanzados que han delineado anomalías significativas, las cuales podrían estar vinculadas a un sistema de pórfido de cobre y oro de gran escala en niveles profundos de la corteza.
Según la información oficial difundida por la compañía, los relevamientos de Polarización Inducida (IP) y Magnetotelúrica (MT) permitieron identificar un corredor con orientación norte-sur. Este sector se destaca por presentar una alta cargabilidad y una zona profunda de resistividad moderada a baja; respuestas técnicas que, dentro de contextos geológicos específicos, suelen asociarse con la presencia de sulfuros metálicos. Sobre la base de estos hallazgos, Orvana inició la campaña para evaluar fehacientemente el potencial mineral del área.
Geología y vectores de exploración
El Director Ejecutivo (CEO) de Orvana subrayó que la integración de la geofísica de penetración profunda con los datos geológicos y geoquímicos históricos ha sido fundamental para optimizar la orientación de los sondeos. “Esta campaña inicial representa un paso clave para probar el potencial del proyecto para mineralización de cobre y oro en profundidad”, afirmó el directivo tras confirmar que se ha completado un modelo geológico actualizado diseñado para identificar objetivos a profundidades de hasta 1.500 metros.
El análisis detallado de los registros históricos de perforación, complementado con estudios espectrales VNIR-SWIR, permitió a los técnicos identificar vectores de alteración compatibles con un sistema de pórfido. Estos indicadores se extienden a lo largo de un corredor de 2,5 kilómetros ubicado entre Cerro Campamento y Cerro IV. Los datos recopilados revelan gradientes de temperatura en aumento, así como un enriquecimiento de cobre y molibdeno en profundidad, acompañados por la presencia de vetillas de cuarzo tempranas, elementos característicos de los sistemas magmático-hidrotermales de relevancia económica.
Cronograma del programa de perforación
Las operaciones de perforación comenzaron formalmente en enero de 2026 y contemplan, en una etapa preliminar, un total de 4.500 metros. Las tareas se llevan a cabo mediante la utilización de una única plataforma de perforación, con una fecha estimada de finalización para el mes de abril, condicionada siempre a la evolución de las variables operativas y logísticas propias de la zona cordillerana.
El primer pozo de esta serie apunta específicamente al núcleo de baja resistividad localizado entre Cerro Taguas Norte y Cerro Campamento, con una longitud proyectada de 1.500 metros lineales. Desde Orvana indicaron que los resultados de la campaña serán informados de manera pública a medida que se encuentren disponibles, una vez que se hayan completado los protocolos de análisis de laboratorio y los correspondientes procesos de verificación técnica.
<p>La compañía minera Orvana anunció el inicio de su primera campaña de perforación profunda en el proyecto Taguas, ubicado en la provincia de San Juan. El programa contempla la ejecución de 4.500 metros de perforación para investigar anomalías geofísicas detectadas en recientes estudios, las cuales sugieren la presencia de un sistema de pórfido de cobre y oro a profundidades de hasta 1.500 metros.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Mientras el resto de los mortales arranca el año intentando descifrar cómo pagar la cuenta de la luz después de prender el aire acondicionado dos horas seguidas, la gente de Orvana decidió que enero era el mes ideal para ponerse a jugar al «Viaje al centro de la Tierra». Armados con un despliegue técnico que haría que la NASA pareciera un taller de reparación de bicicletas, se han propuesto perforar 4.500 metros en San Juan, convencidos de que allá abajo hay tanto cobre y oro que hasta el Banco Central podría llegar a tener reservas positivas por primera vez en este siglo.
La logística del asunto es una maravilla del optimismo: planean terminar en abril, asumiendo que el clima de la cordillera será tan hospitalario como una abuela un domingo al mediodía y no un paraje hostil donde el viento te puede arrancar hasta las ganas de vivir. Según los geofísicos, que leyeron las manchas de Rorschach de la magnetotelúrica como si fuera el horóscopo de la revista dominical, hay una «alta cargabilidad» en la zona. Traducción para el ciudadano de a pie: los aparatos hacen «pip» muy fuerte en un lugar donde hace millones de años un volcán decidió vomitar minerales valiosos en lugar de simplemente extinguirse con dignidad.
El primer pozo proyectado tiene 1.500 metros de largo. Para que se den una idea, eso es más o menos la distancia que recorre un sanjuanino promedio buscando una sombra para estacionar el auto en plena siesta de enero, pero en vertical y atravesando roca sólida. El CEO de la empresa parece estar más emocionado que un niño con zapatillas nuevas, asegurando que los vectores geoquímicos indican gradientes de temperatura crecientes. O sea, que cuanto más bajan, más calor hace; un descubrimiento revolucionario que cualquier persona que haya intentado entrar a un auto dejado al sol en la Avenida Libertador ya conocía de antemano. Solo nos queda esperar que los resultados se informen pronto, antes de que el invierno cordillerano decida que el programa de perforación se convierta en un programa de congelamiento criogénico de personal.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La empresa minera Orvana Minerals ha comunicado formalmente el lanzamiento de su primer programa de perforación profunda en el proyecto Taguas, situado en el territorio de la provincia de San Juan. Esta iniciativa surge como resultado directo de estudios geofísicos avanzados que han delineado anomalías significativas, las cuales podrían estar vinculadas a un sistema de pórfido de cobre y oro de gran escala en niveles profundos de la corteza.
Según la información oficial difundida por la compañía, los relevamientos de Polarización Inducida (IP) y Magnetotelúrica (MT) permitieron identificar un corredor con orientación norte-sur. Este sector se destaca por presentar una alta cargabilidad y una zona profunda de resistividad moderada a baja; respuestas técnicas que, dentro de contextos geológicos específicos, suelen asociarse con la presencia de sulfuros metálicos. Sobre la base de estos hallazgos, Orvana inició la campaña para evaluar fehacientemente el potencial mineral del área.
Geología y vectores de exploración
El Director Ejecutivo (CEO) de Orvana subrayó que la integración de la geofísica de penetración profunda con los datos geológicos y geoquímicos históricos ha sido fundamental para optimizar la orientación de los sondeos. “Esta campaña inicial representa un paso clave para probar el potencial del proyecto para mineralización de cobre y oro en profundidad”, afirmó el directivo tras confirmar que se ha completado un modelo geológico actualizado diseñado para identificar objetivos a profundidades de hasta 1.500 metros.
El análisis detallado de los registros históricos de perforación, complementado con estudios espectrales VNIR-SWIR, permitió a los técnicos identificar vectores de alteración compatibles con un sistema de pórfido. Estos indicadores se extienden a lo largo de un corredor de 2,5 kilómetros ubicado entre Cerro Campamento y Cerro IV. Los datos recopilados revelan gradientes de temperatura en aumento, así como un enriquecimiento de cobre y molibdeno en profundidad, acompañados por la presencia de vetillas de cuarzo tempranas, elementos característicos de los sistemas magmático-hidrotermales de relevancia económica.
Cronograma del programa de perforación
Las operaciones de perforación comenzaron formalmente en enero de 2026 y contemplan, en una etapa preliminar, un total de 4.500 metros. Las tareas se llevan a cabo mediante la utilización de una única plataforma de perforación, con una fecha estimada de finalización para el mes de abril, condicionada siempre a la evolución de las variables operativas y logísticas propias de la zona cordillerana.
El primer pozo de esta serie apunta específicamente al núcleo de baja resistividad localizado entre Cerro Taguas Norte y Cerro Campamento, con una longitud proyectada de 1.500 metros lineales. Desde Orvana indicaron que los resultados de la campaña serán informados de manera pública a medida que se encuentren disponibles, una vez que se hayan completado los protocolos de análisis de laboratorio y los correspondientes procesos de verificación técnica.
Mientras el resto de los mortales arranca el año intentando descifrar cómo pagar la cuenta de la luz después de prender el aire acondicionado dos horas seguidas, la gente de Orvana decidió que enero era el mes ideal para ponerse a jugar al «Viaje al centro de la Tierra». Armados con un despliegue técnico que haría que la NASA pareciera un taller de reparación de bicicletas, se han propuesto perforar 4.500 metros en San Juan, convencidos de que allá abajo hay tanto cobre y oro que hasta el Banco Central podría llegar a tener reservas positivas por primera vez en este siglo.
La logística del asunto es una maravilla del optimismo: planean terminar en abril, asumiendo que el clima de la cordillera será tan hospitalario como una abuela un domingo al mediodía y no un paraje hostil donde el viento te puede arrancar hasta las ganas de vivir. Según los geofísicos, que leyeron las manchas de Rorschach de la magnetotelúrica como si fuera el horóscopo de la revista dominical, hay una «alta cargabilidad» en la zona. Traducción para el ciudadano de a pie: los aparatos hacen «pip» muy fuerte en un lugar donde hace millones de años un volcán decidió vomitar minerales valiosos en lugar de simplemente extinguirse con dignidad.
El primer pozo proyectado tiene 1.500 metros de largo. Para que se den una idea, eso es más o menos la distancia que recorre un sanjuanino promedio buscando una sombra para estacionar el auto en plena siesta de enero, pero en vertical y atravesando roca sólida. El CEO de la empresa parece estar más emocionado que un niño con zapatillas nuevas, asegurando que los vectores geoquímicos indican gradientes de temperatura crecientes. O sea, que cuanto más bajan, más calor hace; un descubrimiento revolucionario que cualquier persona que haya intentado entrar a un auto dejado al sol en la Avenida Libertador ya conocía de antemano. Solo nos queda esperar que los resultados se informen pronto, antes de que el invierno cordillerano decida que el programa de perforación se convierta en un programa de congelamiento criogénico de personal.