San Juan al mundo: el proyecto Vicuña producirá casi 400.000 toneladas de cobre anuales con un horizonte de 70 años

Redacción Cuyo News
7 min

En una jornada calificada como histórica por las autoridades nacionales, el Gobierno de la República Argentina oficializó la decisión de Lundin Mining de desembolsar US$18.000 millones durante los próximos nueve años. La inversión está destinada al Proyecto Vicuña, ubicado en la provincia de San Juan, y se posiciona como una de las apuestas mineras más ambiciosas de la región, enfocada en la extracción de cobre, oro y plata bajo los incentivos del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI).

El rol estratégico del RIGI y el impacto en San Juan

El ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó este anuncio a la vigencia del marco normativo del RIGI, diseñado para otorgar beneficios tributarios, cambiarios y seguridad jurídica a largo plazo. De acuerdo con información publicada por Reporte Minero, la estabilidad del esquema legal fue el factor determinante para que el joint venture compuesto por Lundin Mining y BHP avanzara en la consolidación del Distrito Vicuña, que integra los activos Josemaría y Filo del Sol en una zona de alta cordillera.

Proyecciones de producción y vida útil del proyecto

El desarrollo minero se proyecta con un horizonte operativo de más de 70 años. Según los datos técnicos relevados por Reporte Minero, durante los primeros 25 años de operación se estima un promedio de producción anual de:

  • 395.000 toneladas de cobre.
  • 711.000 onzas de oro.
  • 22,2 millones de onzas de plata.

Estas cifras ubican al complejo de San Juan entre los yacimientos de mayor envergadura a nivel global. El componente transfronterizo es clave, ya que la geología del distrito tiene continuidad directa hacia la Región de Atacama en Chile, lo que facilita la creación de un corredor logístico binacional de alta eficiencia.

Fases de construcción y desafíos logísticos

La hoja de ruta técnica presentada por Vicuña Corp. contempla tres etapas críticas. La primera fase se centra en la explotación a cielo abierto y la construcción de la planta concentradora inicial. La segunda etapa prevé una planta de recuperación de metales para optimizar el valor metalúrgico. Finalmente, la tercera fase desarrollará infraestructura de soporte en territorio chileno, incluyendo una planta desalinizadora y un ducto industrial.

Operar a más de 4.200 metros de altitud representa un desafío de ingeniería mayor debido a las restricciones climáticas y de suministro. No obstante, el diseño escalonado del proyecto busca garantizar el flujo de caja y la sostenibilidad operativa, permitiendo que San Juan se convierta en un polo minero de referencia para la industria del cobre, metal esencial para la transición energética mundial. Según noticias publicadas en Reporte Minero.

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