La provincia de San Juan se encamina a consolidar su liderazgo en el sector extractivo nacional mediante el lanzamiento de una licitación masiva de áreas de exploración que abarca una superficie total de 38.444 hectáreas. El proceso, coordinado por el Instituto Provincial de Exploraciones y Explotaciones Mineras (IPEEM), tiene como objetivo atraer capitales extranjeros y dinamizar la actividad en departamentos con probada riqueza geológica.
Detalles del proceso licitatorio y áreas estratégicas
La convocatoria oficial, prevista para concretarse hacia fines del mes de febrero, incluirá un paquete de 9 áreas mineras y 23 concesiones. La mayor parte de estas superficies se localizan en los departamentos de Iglesia y Calingasta, zonas reconocidas por su alto potencial para el hallazgo de pórfidos de cobre, oro y litio. El llamado se publicará en el Boletín Oficial, tras lo cual las compañías interesadas contarán con un plazo de tres meses para presentar sus pliegos técnicos y ofertas económicas.
Desde el Ejecutivo provincial señalaron que esta iniciativa se sustenta en los sólidos resultados de 2025, año en el que se registraron 12 empresas participantes y compromisos de inversión superiores a los 50 millones de dólares. Se espera que este nuevo ciclo supere dichas cifras, dado el creciente interés global por los recursos sanjuaninos.
Minerales críticos y eficiencia administrativa
Un aspecto innovador de esta licitación es el enfoque en la exploración de minerales críticos, tales como el uranio y las tierras raras. Estos recursos son fundamentales para las tecnologías vinculadas a la transición energética y la industria de alta complejidad. La provincia busca posicionarse como un proveedor estratégico en este mercado, siempre bajo estándares de responsabilidad ambiental.
Para garantizar el éxito de la captación de inversiones, el Gobierno ha implementado una profunda modernización en la gestión de expedientes. Según datos del IPEEM, los plazos de evaluación, que anteriormente oscilaban entre los seis meses y los dos años, se han reducido a un promedio de 30 días. Esta celeridad administrativa impacta directamente en la reducción de costos operativos y acelera el inicio de las tareas de prospección en el terreno.
La nueva licitación se integra a una red de proyectos de gran escala ya existentes en la región, como Veladero, Los Azules y El Pachón, reforzando la previsibilidad jurídica y el perfil exportador de la provincia en el escenario minero internacional.
<p>El Gobierno de San Juan, a través del IPEEM, lanzará a fines de febrero la licitación de más de 38.000 hectáreas destinadas a la exploración minera en Iglesia y Calingasta. El proceso incluye 9 áreas y 23 concesiones con potencial en cobre, oro y minerales críticos. La iniciativa busca superar los 50 millones de dólares en inversión, apoyada en una reforma administrativa que redujo los plazos de gestión a 30 días.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
San Juan ha decidido que el 2026 no es año para tibios y, bajo la premisa de que si hay piedra hay esperanza, el Ejecutivo provincial junto al IPEEM se disponen a rematar —perdón, licitar— más de 38.000 hectáreas de nuestra sagrada Cordillera. A fines de febrero, el Boletín Oficial dejará de ser ese pasquín aburrido que nadie lee para convertirse en el catálogo de ofertas más codiciado por los capitales internacionales. Estamos hablando de 38.444 hectáreas en Iglesia y Calingasta, donde el potencial geológico es tan alto que si uno camina distraído por los departamentos cordilleranos corre el riesgo de tropezarse con un pórfido de cobre o, con un poco de suerte, terminar sentado sobre una veta de litio que financie las vacaciones de tres generaciones de su familia.
Lo más tierno de esta convocatoria es la fe ciega en los antecedentes del 2025, cuando 12 empresas pusieron 50 millones de dólares sobre la mesa como quien deja propina en una parrillada. Ahora, la apuesta sube e incluye «minerales críticos», ese término tan elegante para referirse al uranio y las tierras raras, elementos que el mundo necesita para que los autos eléctricos no sean solo carritos de golf caros. La provincia se vende como el destino estratégico definitivo, prometiendo una «transición energética global» mientras los geólogos locales afilan los picos. Es, básicamente, un Tinder minero: San Juan pone las fotos de sus montañas más atractivas y las corporaciones internacionales le dan «match» esperando encontrar el tesoro al final del arcoíris geológico.
Pero el verdadero milagro de esta gestión no está bajo tierra, sino en las oficinas públicas. Según el anuncio oficial, han logrado lo que la ciencia ficción no pudo: reducir los plazos de evaluación de expedientes de dos años a solo 30 días. Es una velocidad que asusta; en lo que usted tarda en decidir si quiere las empanadas con o sin pasas de uva, el Estado ya le aprobó la exploración de un yacimiento. Esta modernización del sistema busca que los inversores no se mueran de vejez esperando un sello, permitiendo que el flujo de dólares llegue antes de que la inflación se los desayune. Con Veladero y Los Azules como vecinos de barrio, estas nuevas áreas licitadas prometen que San Juan seguirá siendo la provincia donde, si no sos minero, al menos tenés un pariente que sabe usar un casco.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La provincia de San Juan se encamina a consolidar su liderazgo en el sector extractivo nacional mediante el lanzamiento de una licitación masiva de áreas de exploración que abarca una superficie total de 38.444 hectáreas. El proceso, coordinado por el Instituto Provincial de Exploraciones y Explotaciones Mineras (IPEEM), tiene como objetivo atraer capitales extranjeros y dinamizar la actividad en departamentos con probada riqueza geológica.
Detalles del proceso licitatorio y áreas estratégicas
La convocatoria oficial, prevista para concretarse hacia fines del mes de febrero, incluirá un paquete de 9 áreas mineras y 23 concesiones. La mayor parte de estas superficies se localizan en los departamentos de Iglesia y Calingasta, zonas reconocidas por su alto potencial para el hallazgo de pórfidos de cobre, oro y litio. El llamado se publicará en el Boletín Oficial, tras lo cual las compañías interesadas contarán con un plazo de tres meses para presentar sus pliegos técnicos y ofertas económicas.
Desde el Ejecutivo provincial señalaron que esta iniciativa se sustenta en los sólidos resultados de 2025, año en el que se registraron 12 empresas participantes y compromisos de inversión superiores a los 50 millones de dólares. Se espera que este nuevo ciclo supere dichas cifras, dado el creciente interés global por los recursos sanjuaninos.
Minerales críticos y eficiencia administrativa
Un aspecto innovador de esta licitación es el enfoque en la exploración de minerales críticos, tales como el uranio y las tierras raras. Estos recursos son fundamentales para las tecnologías vinculadas a la transición energética y la industria de alta complejidad. La provincia busca posicionarse como un proveedor estratégico en este mercado, siempre bajo estándares de responsabilidad ambiental.
Para garantizar el éxito de la captación de inversiones, el Gobierno ha implementado una profunda modernización en la gestión de expedientes. Según datos del IPEEM, los plazos de evaluación, que anteriormente oscilaban entre los seis meses y los dos años, se han reducido a un promedio de 30 días. Esta celeridad administrativa impacta directamente en la reducción de costos operativos y acelera el inicio de las tareas de prospección en el terreno.
La nueva licitación se integra a una red de proyectos de gran escala ya existentes en la región, como Veladero, Los Azules y El Pachón, reforzando la previsibilidad jurídica y el perfil exportador de la provincia en el escenario minero internacional.
San Juan ha decidido que el 2026 no es año para tibios y, bajo la premisa de que si hay piedra hay esperanza, el Ejecutivo provincial junto al IPEEM se disponen a rematar —perdón, licitar— más de 38.000 hectáreas de nuestra sagrada Cordillera. A fines de febrero, el Boletín Oficial dejará de ser ese pasquín aburrido que nadie lee para convertirse en el catálogo de ofertas más codiciado por los capitales internacionales. Estamos hablando de 38.444 hectáreas en Iglesia y Calingasta, donde el potencial geológico es tan alto que si uno camina distraído por los departamentos cordilleranos corre el riesgo de tropezarse con un pórfido de cobre o, con un poco de suerte, terminar sentado sobre una veta de litio que financie las vacaciones de tres generaciones de su familia.
Lo más tierno de esta convocatoria es la fe ciega en los antecedentes del 2025, cuando 12 empresas pusieron 50 millones de dólares sobre la mesa como quien deja propina en una parrillada. Ahora, la apuesta sube e incluye «minerales críticos», ese término tan elegante para referirse al uranio y las tierras raras, elementos que el mundo necesita para que los autos eléctricos no sean solo carritos de golf caros. La provincia se vende como el destino estratégico definitivo, prometiendo una «transición energética global» mientras los geólogos locales afilan los picos. Es, básicamente, un Tinder minero: San Juan pone las fotos de sus montañas más atractivas y las corporaciones internacionales le dan «match» esperando encontrar el tesoro al final del arcoíris geológico.
Pero el verdadero milagro de esta gestión no está bajo tierra, sino en las oficinas públicas. Según el anuncio oficial, han logrado lo que la ciencia ficción no pudo: reducir los plazos de evaluación de expedientes de dos años a solo 30 días. Es una velocidad que asusta; en lo que usted tarda en decidir si quiere las empanadas con o sin pasas de uva, el Estado ya le aprobó la exploración de un yacimiento. Esta modernización del sistema busca que los inversores no se mueran de vejez esperando un sello, permitiendo que el flujo de dólares llegue antes de que la inflación se los desayune. Con Veladero y Los Azules como vecinos de barrio, estas nuevas áreas licitadas prometen que San Juan seguirá siendo la provincia donde, si no sos minero, al menos tenés un pariente que sabe usar un casco.