¿Paro general? ¡De nuevo! Parece que a la CGT le agarró el gusto por las vacaciones.
El gobierno, con sutileza de elefante en cristalería, dice que la culpa es de los incidentes en el Congreso.
Mientras tanto, el vocero Adorni tira dardos envenenados: «Durmieron tanto tiempo… ¡ahora despiertan!». ¿Será que alguien les trajo café?
En Casa Rosada apuestan a que el paro de colectivos sea un «light», como la Coca-Cola. Y la CGT dice que es «culpa del peronismo que se rearma». ¡Qué lío!
Tercer round: CGT vs. Milei
El gobierno de Javier Milei se enfrenta a su tercer paro general, convocado por la CGT para el 10 de abril. La central obrera también movilizará al Congreso el 9 de abril, en apoyo al reclamo de los jubilados por un aumento en sus haberes. El anuncio se produce tras los violentos incidentes ocurridos en la marcha del 12 de abril en favor de los jubilados, donde un fotógrafo resultó gravemente herido.
Diálogo de sordos
Si bien el Ejecutivo criticó duramente la medida de fuerza, calificándola de «defensa de intereses propios» e «injustificada», en privado reconoce la necesidad de dialogar con la CGT para descomprimir la tensión. El vocero presidencial, Manuel Adorni, cuestionó la «pasividad» del sindicalismo durante la gestión anterior y los acusó de buscar «dañar al Gobierno». Sin embargo, funcionarios del oficialismo se mostraron más conciliadores, deslizando la posibilidad de retomar los contactos con la central obrera la próxima semana.
La interna sindical y la sombra del peronismo
En el Gobierno atribuyen la convocatoria al paro a una «sobre reacción» de la CGT por los incidentes del 12 de abril y a la necesidad de mostrarse activa frente al «rearmado» del peronismo de cara a las elecciones. Se especula con la posibilidad de que el gremio de los colectiveros, liderado por Roberto Fernández, pudiera decretar un paro parcial, como ocurrió en la primera protesta contra la gestión Milei. En la mesa política del Presidente consideran que el anuncio de la CGT tiene un fuerte componente «político» más que económico. La posibilidad de una futura reforma laboral también se vislumbra en el horizonte como un nuevo punto de conflicto entre el Gobierno y los sindicatos.