Milei en jaque: ¿Logrará salvar a sus jueces de la Corte Suprema?

Redacción Cuyo News
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El Semitón

Milei juega al póker con la Corte: ¿bluff o derrota anunciada?

La Casa Rosada se encuentra en una encrucijada. El nombramiento por decreto de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla para la Corte Suprema por parte del presidente Javier Milei pende de un hilo. La falta de los dos tercios de los votos necesarios en el Senado para su confirmación ha puesto al oficialismo en una situación delicada, en medio de la volatilidad cambiaria y las negociaciones con el FMI.

La oposición presiona y el oficialismo busca oxígeno

Ante la inminente derrota, la oposición, incluso sectores aliados al oficialismo, aconseja retirar los pliegos para evitar un mayor desgaste político que pueda impactar negativamente en la economía. El jefe de bloque de senadores de la UCR, Eduardo Vischi, se reunió con el asesor presidencial Santiago Caputo para transmitirle esta preocupación. La respuesta del oficialismo fue una solicitud de tiempo, buscando dilatar la sesión especial convocada para este jueves y ganar margen para negociar. La estrategia oficialista se centra en evitar que la oposición baje los pliegos y no dar quórum en la sesión para continuar las conversaciones.

Los pliegos judiciales: ¿una moneda de cambio?

El oficialismo reconoce la dificultad de conseguir los votos necesarios, pero se niega a retirar los pliegos o proponer nuevos candidatos. Una de las cartas que el gobierno guarda bajo la manga es la posibilidad de negociar los nombramientos de 146 jueces federales, 37 fiscales y 45 defensores públicos, además del procurador y defensor del Pueblo. Estos cargos, que requieren la aprobación del Senado, podrían ser utilizados como moneda de cambio para conseguir los votos necesarios para la confirmación de Lijo y García Mansilla. Mientras tanto, la incertidumbre política se suma a la presión por el acuerdo con el FMI y la delicada situación económica, generando un clima de tensión en la escena política argentina. El gobierno apuesta a ganar tiempo, pero el reloj corre en su contra.

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