¿Trump esquivó a la comitiva o la comitiva esquivó a Trump? En Mar-a-Lago, el misterio se adueñó de la noche. La salida anticipada de la delegación argentina, liderada por el presidente, huele a estrategia de escape digna de película de espías. ¿Habrá sido el cansancio o la abrumadora presencia de selfies?
El ministro de Economía viajó en el avión de los Milei, ¿para qué? ¿Para una fugaz aparición o para asegurar un lugar en la foto? Al final, solo selfies con las esposas aburridas de los invitados. Una noche para el recuerdo, o para el olvido, según a quién le pregunte.
Fuga argentina en Mar-a-Lago: ¿Error de cálculo o estrategia de escape?
La noche del jueves en la American Patriot Gala de Mar-a-Lago estuvo marcada por la inesperada retirada de la comitiva argentina, encabezada por el presidente. Según fuentes presentes en el evento, la delegación abandonó el lugar antes de la conclusión de la gala, perdiéndose así la posibilidad de un encuentro con el anfitrión, Donald Trump.
La salida anticipada se atribuye a un error de coordinación en la comitiva. Al parecer, el canciller Gerardo Werthein indicó que los vehículos estaban listos para partir, lo que llevó a la delegación a retirarse a las 22:27, apenas minutos antes de que comenzara un show con rifas y subastas. Este hecho impidió que el presidente presenciara la parte final del evento y, por consiguiente, cualquier posible interacción con el ex presidente estadounidense.
Selfies presidenciales y un ministro en vuelo privado
Mientras el resto de los asistentes disfrutaban del show, el presidente se encontró en un salón aparte, participando en una extensa sesión de selfies con las esposas de los invitados, quienes, aparentemente aburridas, encontraron en el mandatario una inesperada fuente de entretenimiento. Estas fotografías, tomadas por el videasta presidencial Santiago Oria, fueron las únicas imágenes oficiales del presidente en el evento.
Otro detalle que llamó la atención fue la presencia del ministro de Economía, Luis Caputo, quien viajó desde Buenos Aires en el avión privado de los hermanos Milei para asistir a la gala. Su presencia se justificaba por la posibilidad de un encuentro con Trump, el cual finalmente no se concretó. La abrupta salida de la comitiva dejó a Caputo con un viaje relámpago y sin la oportunidad de participar en ninguna reunión oficial. La pregunta que queda en el aire es: ¿valió la pena el viaje? El misterio, como la noche en Mar-a-Lago, permanece.