Brasil respondió a Milei el martes 20 de octubre mediante una declaración de su Ministerio de Relaciones Exteriores. La Cancillería rechazó los insultos del presidente argentino a Luiz Inácio Lula da Silva y sus insinuaciones sobre una posible manipulación de las elecciones.
Itamaraty consideró que las expresiones constituían un intento inaceptable de injerencia externa en el proceso democrático brasileño. La respuesta se produjo a cinco días del balotaje entre Lula y el senador Flávio Bolsonaro, previsto para el domingo 25 de octubre.
Qué cuestionó la Cancillería brasileña
El ministerio encabezado por Mauro Vieira sostuvo que los dichos de Milei también estaban dirigidos contra el Poder Judicial y el sistema de voto electrónico. Calificó la manifestación como antidemocrática, inaceptable y desequilibrada, y la consideró incompatible con la conducta esperada del jefe de Estado de un país amigo.
La Cancillería afirmó que el voto electrónico brasileño ha demostrado seguridad y señaló que observadores internacionales habían respaldado su funcionamiento durante la primera vuelta. También vinculó las sospechas difundidas por Milei con los cuestionamientos electorales sostenidos por sectores bolsonaristas después de los comicios de 2022.
El pronunciamiento remarcó que el futuro de Brasil corresponde exclusivamente a sus ciudadanos. Rechazó cualquier intervención externa en la decisión que tomarán en las urnas el domingo.
El mensaje de Milei que provocó la respuesta
Más temprano, el presidente argentino había compartido en X un recorte de declaraciones de Lula sobre la jornada laboral y el descanso de las mujeres. El mandatario brasileño señalaba que muchas utilizan su día libre para realizar tareas domésticas, por lo que continúan trabajando durante ese período.
Milei cuestionó esos dichos, llamó a Lula «zurdo ladrón» y escribió: «Espero que su último truco de campaña sucia no incluya robarse la elección». En esa publicación no detalló irregularidades concretas que sustentaran su insinuación.
El presidente argentino respalda a Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta. La intervención se sumó a los cruces políticos de la campaña, en la que Lula también cuestionó el programa económico de Milei y lo vinculó con las propuestas de su adversario.
La disputa se desarrolla en la última semana previa a la votación, después del debate presidencial entre Lula y Flávio Bolsonaro. Ambos competirán el 25 de octubre por la Presidencia brasileña.
La Cancillería brasileña rechazó el martes 20 de octubre los insultos de Javier Milei a Lula da Silva y sus insinuaciones sobre un posible fraude electoral. Itamaraty calificó las declaraciones como una injerencia externa y defendió el sistema de voto electrónico. La respuesta llegó cinco días antes del balotaje entre Lula y Flávio Bolsonaro.
Milei publicó un ataque en X y Brasil respondió con un comunicado de Cancillería. El presidente argentino llamó «zurdo ladrón» a Lula y sugirió que podía intentar apropiarse de la elección. Itamaraty rechazó sus palabras como una intervención externa en el proceso democrático: el mensaje salió con formato de red social y volvió con membrete diplomático.
La discusión comenzó con un recorte sobre descanso semanal y tareas domésticas. Lula explicaba que muchas mujeres siguen trabajando en su jornada libre porque asumen las labores de la casa. Milei pasó de cuestionar esa frase a poner bajo sospecha la elección; el salto temático fue tan amplio que el debate laboral terminó necesitando pasaporte.
La Cancillería brasileña sostuvo que los dichos también atacaban al Poder Judicial y al voto electrónico. Defendió la seguridad del sistema y afirmó que observadores internacionales habían respaldado su funcionamiento en la primera vuelta. Brasil respondió sobre sus instituciones, mientras la publicación argentina había elegido la precisión bastante menos exigente del insulto.
El comunicado calificó la manifestación como antidemocrática, inaceptable y desequilibrada. También señaló que no corresponde a la conducta esperada del jefe de Estado de un país amigo. La amistad regional conserva así una modalidad especialmente trabajosa: uno publica lo que piensa y después un ministerio entero tiene que explicar por qué no debería haberlo escrito.
El domingo 25 de octubre, Lula competirá por la reelección frente a Flávio Bolsonaro, el candidato respaldado por Milei. Itamaraty remarcó que la decisión pertenece exclusivamente al pueblo brasileño y rechazó cualquier injerencia externa. Las urnas recibirán los votos; los comunicados ya están recibiendo trabajo extra.
