En medio de las negociaciones que mantiene con distintos sectores políticos por iniciativas legislativas y designaciones judiciales, el Gobierno nacional busca avanzar con la eliminación o suspensión de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La intención oficial es impulsar el debate en el Senado durante la última semana de junio o los primeros días de julio, junto con otros proyectos que continúan en tratamiento parlamentario.
Mientras continúan las discusiones con las provincias por recursos, obras públicas y subsidios energéticos, la Casa Rosada también trabaja sobre el escenario electoral de 2027. En ese marco, acercó una propuesta a distintos mandatarios provinciales para construir consensos alrededor de la reforma electoral.
La propuesta presentada a los gobernadores
Durante la reunión realizada la semana pasada en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), el ministro del Interior, Diego Santilli, transmitió una iniciativa impulsada por Karina Milei a más de una decena de gobernadores. Según coincidieron fuentes presentes en el encuentro, el planteo consiste en un acuerdo de “no agresión” política acompañado por el respaldo a la suspensión de las PASO y a una eventual candidatura de reelección de Javier Milei.
La propuesta contempla que las provincias puedan adelantar y desdoblar sus elecciones locales respecto de los comicios nacionales. Bajo ese esquema, las listas libertarias competirían con candidatos de bajo nivel de conocimiento en los distritos, mientras los oficialismos provinciales conservarían un mayor margen de maniobra en sus territorios.
Tregua política y armado electoral
De acuerdo con las fuentes consultadas, otro de los puntos incluidos en las conversaciones permitiría que los gobiernos provinciales tengan participación en la definición de candidatos a diputados nacionales dentro de las listas libertarias. A cambio, La Libertad Avanza reduciría la confrontación política en ámbitos locales como los concejos deliberantes, donde habitualmente mantiene posiciones más críticas frente a las administraciones provinciales.
“Va queriendo la propuesta, a la mayoría nos gustó la idea, pero faltan tejerse varios votos”, afirmó uno de los gobernadores que participó de las conversaciones con representantes del Poder Ejecutivo.
El Gobierno nacional impulsa una estrategia para eliminar o suspender las PASO mediante un acuerdo político con gobernadores. La propuesta, acercada durante una reunión en el CFI, contempla permitir el desdoblamiento de elecciones provinciales y una tregua electoral a cambio de apoyo legislativo y respaldo a una eventual reelección de Javier Milei en 2027.
En la política argentina hay tradiciones que sobreviven a cualquier cambio de época: el café recalentado, las reuniones que empiezan tarde y los pactos que se presentan como si fueran una novedad tecnológica recién salida de fábrica. Esta vez, la discusión gira alrededor de las PASO, esas elecciones que algunos consideran una herramienta democrática indispensable y otros observan con el mismo entusiasmo que una factura de servicios llegada después de una ola polar.
La escena transcurrió en una reunión de gobernadores, funcionarios y negociaciones discretas. Sobre la mesa aparecieron términos como “desdoblamiento”, “tregua”, “acuerdo” y “2027”, vocabulario que en el diccionario político argentino suele traducirse como “todavía falta mucho para cerrar algo, pero ya empezaron a hablar de todo”. Mientras tanto, las primarias quedaron en el centro del tablero, convertidas en una pieza que cada sector intenta mover según su conveniencia estratégica.
La propuesta atribuida al Gobierno tiene una lógica sencilla de explicar y compleja de ejecutar: menos confrontación local, más coordinación electoral y una mirada puesta en la próxima elección presidencial. Como ocurre cada vez que se acerca una discusión sobre calendarios electorales, los almanaques pasan a tener más poder que varios ministerios juntos. De repente, una fecha en marzo, junio o septiembre puede alterar alianzas, entusiasmos y hasta vocaciones políticas que parecían inamovibles.
En ese contexto, los gobernadores observan el escenario con el cuidado de quien recibe una oferta que todavía viene con varias cláusulas en letra chica. Nadie quiere quedar afuera de una negociación relevante, pero tampoco ser el primero en levantar la mano cuando aún faltan votos, acuerdos y certezas. La política, después de todo, mantiene una antigua costumbre: todos hablan del futuro como si estuviera perfectamente diseñado, aunque buena parte del plano siga dibujándose a lápiz.
Y así, entre proyectos legislativos, fondos reclamados por las provincias y conversaciones reservadas, la discusión sobre las PASO volvió a demostrar que en Argentina las campañas electorales rara vez empiezan cuando marca el calendario. Generalmente arrancan bastante antes, cuando alguien pronuncia la palabra “reelección” y, de inmediato, toda la sala entiende que la verdadera conversación recién comienza.
