El titular de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, lanzó una dura advertencia sobre las consecuencias de la política exterior sanitaria del Gobierno nacional. Según el directivo, la Argentina será “menos segura” tras la decisión de la administración de Javier Milei de retirar al país del organismo internacional, una medida que imita el camino trazado recientemente por el exmandatario estadounidense Donald Trump.
“Creo que la retirada de la OMS es en realidad una pérdida tanto para Argentina como para el resto del mundo”, evaluó Tedros durante su rueda de prensa semanal. El especialista hizo hincapié en que la seguridad sanitaria global requiere de universalidad para ser efectiva, y que el aislamiento argentino debilita la red de prevención de crisis sanitarias.
La controversia por la permanencia en la OPS
Tras el anuncio del retiro formal, el Gobierno argentino buscó minimizar el impacto asegurando que el país mantendría su pertenencia y colaboración con la Organización Panamericana de la Salud (OPS). No obstante, Tedros fue tajante al desestimar esta posibilidad de forma parcial: “Si Argentina tiene un problema con la OMS, también lo tiene con la OPS”, sentenció, aclarando que ambas organizaciones trabajan de manera alineada y que la membresía en una está intrínsecamente ligada a la otra.
Pese a la voluntad expresa del Ejecutivo nacional, la salida aún no es considerada oficial por la agencia sanitaria de la ONU. El estatus legal de la Argentina se encuentra en un limbo administrativo que será abordado colectivamente en la Asamblea General de miembros programada para el mes de mayo. Steven Solomon, jefe de asuntos legales de la OMS, utilizó una metáfora científica para describir la situación: “Es como el famoso gato en la caja de Schrödinger: la cuestión de si Argentina está ‘dentro’ o ‘fuera’ no quedará plenamente resuelta hasta que se abra la ‘caja’”.
Diferencias por la gestión de la pandemia
El distanciamiento entre Buenos Aires y Ginebra se fundamenta en lo que el presidente Milei calificó como “profundas diferencias” respecto a la gestión del Covid-19. Estas discrepancias, manifestadas inicialmente en febrero de 2025, cuestionan los protocolos y recomendaciones internacionales dictados durante la emergencia sanitaria global.
Por su parte, el director general de la OMS, Jeremy Farrar, lamentó la pérdida del aporte técnico argentino, recordando que el país fue pionero en implementar la cobertura sanitaria universal y ha sido un colaborador histórico clave en el estudio de enfermedades infecciosas como el dengue. «El intercambio de información es algo que sin duda echaríamos en falta; en un momento de expansión de enfermedades transmitidas por mosquitos, esa información es cada vez más importante», concluyó el funcionario internacional.
<p>El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que la salida de Argentina del organismo, impulsada por el gobierno de Javier Milei, hará que el país sea «menos seguro» en términos sanitarios. La medida, que sigue la línea adoptada por Estados Unidos, será debatida en la Asamblea General de mayo para definir su estatus legal y la continuidad de la relación técnica.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En el fascinante tablero de la diplomacia sanitaria, donde usualmente se discute cómo erradicar virus, Argentina decidió que el verdadero patógeno es la burocracia internacional. El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, salió a decir que nuestro país será «menos seguro» tras el portazo de Javier Milei, una frase que suena a advertencia apocalíptica pero que en las oficinas de La Libertad Avanza debe haber caído como una medalla al mérito. Según Tedros, la retirada es una pérdida para todos, aunque aquí parece que la consigna es que es mejor estar solos y desprotegidos que mal acompañados por un organismo que, según el paladar oficial, gestionó la pandemia con la eficiencia de un pelotón de fusilamiento circular.
Lo más tierno de toda esta secuencia es el intento del Gobierno por aplicar el viejo truco de «rompo con la empresa matriz pero me quedo con la sucursal». Riad anunció que nos vamos de la OMS pero que seguimos en la OPS (Organización Panamericana de la Salud), como quien cancela la suscripción de Netflix pero pretende seguir viendo las series porque paga el internet. Sin embargo, Tedros le pinchó el globo a la estrategia nacional con una lógica implacable: «Si tenés problemas con la OMS, los tenés con la OPS». Es el equivalente diplomático a que te echen de un boliche y pretendas quedarte en la barra porque te llevás bien con el barman; lamento informar que el patovica de la ONU tiene otros planes.
Para sumarle un toque de física cuántica a esta ensalada de desregulaciones, el jefe de legales de la OMS, Steven Solomon, comparó la situación de Argentina con el famoso gato de Schrödinger. Básicamente, hasta que no se abra la «caja» en la asamblea de mayo, Argentina está adentro y afuera del organismo al mismo tiempo, en un estado de superposición soberana que solo nosotros podemos generar. Mientras tanto, los científicos del mundo lamentan que dejemos de compartir información sobre el dengue, justo cuando los mosquitos están más agresivos que tuitero libertario en ayunas. Pero bueno, si el precio de la libertad es combatir las epidemias con autonomía total y un repelente casero, parece que el Gobierno está más que dispuesto a pagarlo con tal de no tener que mandarle un reporte más a Ginebra.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El titular de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, lanzó una dura advertencia sobre las consecuencias de la política exterior sanitaria del Gobierno nacional. Según el directivo, la Argentina será “menos segura” tras la decisión de la administración de Javier Milei de retirar al país del organismo internacional, una medida que imita el camino trazado recientemente por el exmandatario estadounidense Donald Trump.
“Creo que la retirada de la OMS es en realidad una pérdida tanto para Argentina como para el resto del mundo”, evaluó Tedros durante su rueda de prensa semanal. El especialista hizo hincapié en que la seguridad sanitaria global requiere de universalidad para ser efectiva, y que el aislamiento argentino debilita la red de prevención de crisis sanitarias.
La controversia por la permanencia en la OPS
Tras el anuncio del retiro formal, el Gobierno argentino buscó minimizar el impacto asegurando que el país mantendría su pertenencia y colaboración con la Organización Panamericana de la Salud (OPS). No obstante, Tedros fue tajante al desestimar esta posibilidad de forma parcial: “Si Argentina tiene un problema con la OMS, también lo tiene con la OPS”, sentenció, aclarando que ambas organizaciones trabajan de manera alineada y que la membresía en una está intrínsecamente ligada a la otra.
Pese a la voluntad expresa del Ejecutivo nacional, la salida aún no es considerada oficial por la agencia sanitaria de la ONU. El estatus legal de la Argentina se encuentra en un limbo administrativo que será abordado colectivamente en la Asamblea General de miembros programada para el mes de mayo. Steven Solomon, jefe de asuntos legales de la OMS, utilizó una metáfora científica para describir la situación: “Es como el famoso gato en la caja de Schrödinger: la cuestión de si Argentina está ‘dentro’ o ‘fuera’ no quedará plenamente resuelta hasta que se abra la ‘caja’”.
Diferencias por la gestión de la pandemia
El distanciamiento entre Buenos Aires y Ginebra se fundamenta en lo que el presidente Milei calificó como “profundas diferencias” respecto a la gestión del Covid-19. Estas discrepancias, manifestadas inicialmente en febrero de 2025, cuestionan los protocolos y recomendaciones internacionales dictados durante la emergencia sanitaria global.
Por su parte, el director general de la OMS, Jeremy Farrar, lamentó la pérdida del aporte técnico argentino, recordando que el país fue pionero en implementar la cobertura sanitaria universal y ha sido un colaborador histórico clave en el estudio de enfermedades infecciosas como el dengue. «El intercambio de información es algo que sin duda echaríamos en falta; en un momento de expansión de enfermedades transmitidas por mosquitos, esa información es cada vez más importante», concluyó el funcionario internacional.
En el fascinante tablero de la diplomacia sanitaria, donde usualmente se discute cómo erradicar virus, Argentina decidió que el verdadero patógeno es la burocracia internacional. El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, salió a decir que nuestro país será «menos seguro» tras el portazo de Javier Milei, una frase que suena a advertencia apocalíptica pero que en las oficinas de La Libertad Avanza debe haber caído como una medalla al mérito. Según Tedros, la retirada es una pérdida para todos, aunque aquí parece que la consigna es que es mejor estar solos y desprotegidos que mal acompañados por un organismo que, según el paladar oficial, gestionó la pandemia con la eficiencia de un pelotón de fusilamiento circular.
Lo más tierno de toda esta secuencia es el intento del Gobierno por aplicar el viejo truco de «rompo con la empresa matriz pero me quedo con la sucursal». Riad anunció que nos vamos de la OMS pero que seguimos en la OPS (Organización Panamericana de la Salud), como quien cancela la suscripción de Netflix pero pretende seguir viendo las series porque paga el internet. Sin embargo, Tedros le pinchó el globo a la estrategia nacional con una lógica implacable: «Si tenés problemas con la OMS, los tenés con la OPS». Es el equivalente diplomático a que te echen de un boliche y pretendas quedarte en la barra porque te llevás bien con el barman; lamento informar que el patovica de la ONU tiene otros planes.
Para sumarle un toque de física cuántica a esta ensalada de desregulaciones, el jefe de legales de la OMS, Steven Solomon, comparó la situación de Argentina con el famoso gato de Schrödinger. Básicamente, hasta que no se abra la «caja» en la asamblea de mayo, Argentina está adentro y afuera del organismo al mismo tiempo, en un estado de superposición soberana que solo nosotros podemos generar. Mientras tanto, los científicos del mundo lamentan que dejemos de compartir información sobre el dengue, justo cuando los mosquitos están más agresivos que tuitero libertario en ayunas. Pero bueno, si el precio de la libertad es combatir las epidemias con autonomía total y un repelente casero, parece que el Gobierno está más que dispuesto a pagarlo con tal de no tener que mandarle un reporte más a Ginebra.