¿Por qué los adolescentes duermen tanto? El impacto en la salud mental

Redacción Cuyo News
7 min

Dormir hasta tarde durante el fin de semana no es un simple hábito de ocio, sino una herramienta de protección contra la depresión en adolescentes y jóvenes adultos. Según una investigación publicada en la edición de febrero del Journal of Affective Disorders, los jóvenes de entre 16 y 24 años que logran recuperar el sueño perdido los sábados y domingos presentan un 41% menos de riesgo de sufrir síntomas depresivos diarios en comparación con aquellos que mantienen restricciones horarias.

La doctora Melynda Casement, directora del Laboratorio del Sueño de la Universidad de Oregón y líder del estudio, sostiene que la recomendación tradicional de mantener un horario regular de ocho a diez horas diarias de sueño resulta «poco práctica» para la realidad biológica de los adolescentes. Durante esta etapa de la vida, el ciclo de sueño sufre un retraso natural que convierte a los jóvenes en «búhos nocturnos», una tendencia que se extiende hasta los 20 años antes de regresar a patrones más matutinos.

El conflicto entre la biología y los horarios escolares

El estudio, que analizó datos de casi 1.100 participantes recolectados por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición entre 2021 y 2023, pone el foco en el choque frontal entre el ritmo circadiano juvenil y las políticas educativas. Mientras que un adolescente típico tiende a dormirse cerca de las 23:00 para despertar a las 08:00, la mayoría de los institutos inician su actividad en horarios de madrugada, provocando una privación de sueño crónica durante la semana laboral.

Los investigadores subrayan que, si bien el ideal sigue siendo alcanzar un descanso saludable de manera regular (lo cual duplica el beneficio para reducir la depresión), el sueño de recuperación los fines de semana surge como la «mejor opción disponible» ante la inflexibilidad de los sistemas actuales. La falta de descanso se asocia directamente con un deterioro en el funcionamiento diario, aumentando las probabilidades de ausentismo escolar y laboral.

Implicancias para la salud mental

La depresión es actualmente una de las principales causas de discapacidad entre los jóvenes, entendida como la incapacidad para cumplir con las responsabilidades cotidianas. En este contexto, el ajuste de los horarios de inicio escolar a horas más tardías podría ser una intervención de salud pública efectiva para combatir este trastorno.

Casement enfatiza la importancia de comprender estos factores de riesgo: «Es normal que los adolescentes sean noctámbulos, así que déjales recuperar el sueño los fines de semana si no duermen lo suficiente entre semana, porque eso probablemente sea algo protector». La evidencia sugiere que permitir este ajuste no es una concesión a la pereza, sino una medida sanitaria necesaria para preservar la estabilidad emocional en una de las etapas más vulnerables del desarrollo humano.

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