El Sol ha ingresado en una fase de actividad extrema, desencadenando un fenómeno de escala global que impactará la Tierra durante la madrugada de este martes 20 de enero. Según el último reporte del Centro de Predicción del Clima Espacial (NOAA), una eyección de masa coronal (CME) de gran magnitud colisionó con el campo magnético terrestre, lo que derivó en una tormenta geomagnética de categoría G4 (Severa). Este evento, cuya intensidad no se registraba con tal magnitud desde hace tiempo, ha generado una alerta entre la comunidad científica y los entusiastas de la astronomía en la provincia de San Juan.
Aunque tradicionalmente las auroras australes son fenómenos exclusivos de las latitudes cercanas a la Antártida, la potencia inusual de esta tormenta podría desplazar el denominado «óvalo auroral» hacia el norte. Esta distorsión magnética abre una ventana de oportunidad única para que el resplandor sea detectado desde regiones mucho más septentrionales de lo habitual.
Condiciones de observación en San Juan
A diferencia de las nítidas cortinas verdes que caracterizan las postales de latitudes polares, en San Juan el fenómeno se manifestará de una forma extremadamente sutil. Los especialistas advierten que, a simple vista, el ojo humano podría percibir únicamente una «extraña neblina rojiza» o un tenue resplandor sobre el horizonte sur. No obstante, la tecnología actual permite una observación más detallada.
Los sensores de las cámaras digitales y smartphones modernos poseen la capacidad de captar longitudes de onda imperceptibles para la visión humana. Mediante el uso de exposición prolongada, es probable que el cielo sanjuanino revele tonalidades rosadas, púrpuras y magentas, documentando un evento histórico para la región.
Hoja de ruta y recomendaciones técnicas
Para quienes deseen intentar el avistamiento, se han establecido parámetros específicos que maximizan las posibilidades de éxito:
- El horario clave: El pico máximo de actividad geomagnética está previsto entre las 01:00 y las 04:00 AM de este martes.
- La ubicación: Resulta indispensable alejarse de la contaminación lumínica del Gran San Juan. Localidades como Pedernal (Sarmiento), Barreal (Calingasta) o sectores despejados de Zonda y Ullum se perfilan como los sitios ideales.
- Orientación: El observador debe mirar estrictamente hacia el Sur absoluto, buscando puntos donde la orografía no bloquee la línea del horizonte en esa dirección.
En cuanto a la captura fotográfica, los expertos sugieren el uso obligatorio de trípode para evitar trepidaciones, configurar el dispositivo en Modo Noche o Pro con una exposición de 5 a 10 segundos, y ajustar el ISO entre 800 y 1600 para forzar la entrada de luz en el sensor.
Impacto en la infraestructura tecnológica
Más allá del atractivo visual, una tormenta de categoría G4 conlleva riesgos operativos. Se prevén interferencias leves en sistemas de posicionamiento global (GPS) y en las comunicaciones de radio de alta frecuencia. Si bien las empresas distribuidoras de energía monitorean la estabilidad de las redes ante posibles corrientes inducidas, no se anticipan cortes de suministro eléctrico en la región cuyana producto de este fenómeno espacial.
<p>Una eyección de masa coronal de gran magnitud provocará una tormenta geomagnética de categoría G4 este martes 20 de enero, impactando el campo magnético terrestre. El fenómeno, inusual por su intensidad, genera expectativas en San Juan ante la posibilidad de divisar auroras australes. Los expertos recomiendan observar el horizonte sur entre la 01:00 y las 04:00 AM desde zonas rurales para captar el fenómeno.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Parece que al Sol no le bastaba con los 45 grados de térmica que nos viene regalando en San Juan, así que decidió que era buen momento para escupirnos una eyección de masa coronal categoría G4, solo para ver si terminamos de derretirnos como un helado abandonado en la vereda de la Peatonal. Según la NOAA, estamos ante una tormenta solar tan severa que el campo magnético de la Tierra está más estresado que un monotributista el día del vencimiento. Lo gracioso es que, mientras los científicos se preocupan por si el GPS nos manda a terminar adentro de un canal en Zonda, acá la gente está preparando el equipo de mate para ir a ver una «neblina rojiza» en el medio de la nada, con la esperanza de que el cielo se ponga color magenta y no sea simplemente el reflejo de algún incendio forestal o las luces de un operativo de tránsito.
La logística del sanjuanino promedio para este evento es digna de un capítulo de una serie de ciencia ficción de bajo presupuesto. Imaginen la escena: miles de personas huyendo de la «campana de luz» de la ciudad para internarse en los cerros de Pedernal o Barreal a las tres de la mañana, tratando de explicarle a la policía que no están haciendo nada ilegal, sino que están esperando que el «óvalo auroral» se digne a bajar un poquito. Todo esto para intentar sacar una foto con el celular y diez segundos de exposición, va a terminar pareciendo una mancha de vino en un mantel blanco. «Mirá, ahí se ve un poquito de púrpura», dirá alguno, mientras un mosquito del tamaño de un dron le succiona el alma y el GPS del auto le informa que, técnicamente, está estacionado en el medio del Océano Pacífico debido a la interferencia geomagnética.
Lo más irónico de esta tormenta solar es que nos prometen un espectáculo visual de nivel nórdico, pero con la sutilidad de un guiño de un miope. Mientras en Islandia el cielo parece una rave de neón, acá tenemos que conformarnos con ver el sur absoluto y pedir para que no haya un cerro tapándonos la visual, lo cual en San Juan es tan probable como encontrar un bache arreglado a la primera. Es el equivalente astronómico a que te prometan una entrada para ver a los Rolling Stones y termines viendo a una banda tributo que toca en un garaje con un amplificador que hace cortocircuito. Pero ahí estaremos, firmes con el trípode, ignorando que mañana hay que cumplir horario y que lo único «severo» que vamos a ver es la cara de nuestro jefe cuando nos vea entrar con ojeras de mapache y las manos vacías de auroras.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Sol ha ingresado en una fase de actividad extrema, desencadenando un fenómeno de escala global que impactará la Tierra durante la madrugada de este martes 20 de enero. Según el último reporte del Centro de Predicción del Clima Espacial (NOAA), una eyección de masa coronal (CME) de gran magnitud colisionó con el campo magnético terrestre, lo que derivó en una tormenta geomagnética de categoría G4 (Severa). Este evento, cuya intensidad no se registraba con tal magnitud desde hace tiempo, ha generado una alerta entre la comunidad científica y los entusiastas de la astronomía en la provincia de San Juan.
Aunque tradicionalmente las auroras australes son fenómenos exclusivos de las latitudes cercanas a la Antártida, la potencia inusual de esta tormenta podría desplazar el denominado «óvalo auroral» hacia el norte. Esta distorsión magnética abre una ventana de oportunidad única para que el resplandor sea detectado desde regiones mucho más septentrionales de lo habitual.
Condiciones de observación en San Juan
A diferencia de las nítidas cortinas verdes que caracterizan las postales de latitudes polares, en San Juan el fenómeno se manifestará de una forma extremadamente sutil. Los especialistas advierten que, a simple vista, el ojo humano podría percibir únicamente una «extraña neblina rojiza» o un tenue resplandor sobre el horizonte sur. No obstante, la tecnología actual permite una observación más detallada.
Los sensores de las cámaras digitales y smartphones modernos poseen la capacidad de captar longitudes de onda imperceptibles para la visión humana. Mediante el uso de exposición prolongada, es probable que el cielo sanjuanino revele tonalidades rosadas, púrpuras y magentas, documentando un evento histórico para la región.
Hoja de ruta y recomendaciones técnicas
Para quienes deseen intentar el avistamiento, se han establecido parámetros específicos que maximizan las posibilidades de éxito:
- El horario clave: El pico máximo de actividad geomagnética está previsto entre las 01:00 y las 04:00 AM de este martes.
- La ubicación: Resulta indispensable alejarse de la contaminación lumínica del Gran San Juan. Localidades como Pedernal (Sarmiento), Barreal (Calingasta) o sectores despejados de Zonda y Ullum se perfilan como los sitios ideales.
- Orientación: El observador debe mirar estrictamente hacia el Sur absoluto, buscando puntos donde la orografía no bloquee la línea del horizonte en esa dirección.
En cuanto a la captura fotográfica, los expertos sugieren el uso obligatorio de trípode para evitar trepidaciones, configurar el dispositivo en Modo Noche o Pro con una exposición de 5 a 10 segundos, y ajustar el ISO entre 800 y 1600 para forzar la entrada de luz en el sensor.
Impacto en la infraestructura tecnológica
Más allá del atractivo visual, una tormenta de categoría G4 conlleva riesgos operativos. Se prevén interferencias leves en sistemas de posicionamiento global (GPS) y en las comunicaciones de radio de alta frecuencia. Si bien las empresas distribuidoras de energía monitorean la estabilidad de las redes ante posibles corrientes inducidas, no se anticipan cortes de suministro eléctrico en la región cuyana producto de este fenómeno espacial.
Parece que al Sol no le bastaba con los 45 grados de térmica que nos viene regalando en San Juan, así que decidió que era buen momento para escupirnos una eyección de masa coronal categoría G4, solo para ver si terminamos de derretirnos como un helado abandonado en la vereda de la Peatonal. Según la NOAA, estamos ante una tormenta solar tan severa que el campo magnético de la Tierra está más estresado que un monotributista el día del vencimiento. Lo gracioso es que, mientras los científicos se preocupan por si el GPS nos manda a terminar adentro de un canal en Zonda, acá la gente está preparando el equipo de mate para ir a ver una «neblina rojiza» en el medio de la nada, con la esperanza de que el cielo se ponga color magenta y no sea simplemente el reflejo de algún incendio forestal o las luces de un operativo de tránsito.
La logística del sanjuanino promedio para este evento es digna de un capítulo de una serie de ciencia ficción de bajo presupuesto. Imaginen la escena: miles de personas huyendo de la «campana de luz» de la ciudad para internarse en los cerros de Pedernal o Barreal a las tres de la mañana, tratando de explicarle a la policía que no están haciendo nada ilegal, sino que están esperando que el «óvalo auroral» se digne a bajar un poquito. Todo esto para intentar sacar una foto con el celular y diez segundos de exposición, va a terminar pareciendo una mancha de vino en un mantel blanco. «Mirá, ahí se ve un poquito de púrpura», dirá alguno, mientras un mosquito del tamaño de un dron le succiona el alma y el GPS del auto le informa que, técnicamente, está estacionado en el medio del Océano Pacífico debido a la interferencia geomagnética.
Lo más irónico de esta tormenta solar es que nos prometen un espectáculo visual de nivel nórdico, pero con la sutilidad de un guiño de un miope. Mientras en Islandia el cielo parece una rave de neón, acá tenemos que conformarnos con ver el sur absoluto y pedir para que no haya un cerro tapándonos la visual, lo cual en San Juan es tan probable como encontrar un bache arreglado a la primera. Es el equivalente astronómico a que te prometan una entrada para ver a los Rolling Stones y termines viendo a una banda tributo que toca en un garaje con un amplificador que hace cortocircuito. Pero ahí estaremos, firmes con el trípode, ignorando que mañana hay que cumplir horario y que lo único «severo» que vamos a ver es la cara de nuestro jefe cuando nos vea entrar con ojeras de mapache y las manos vacías de auroras.