De acuerdo con los últimos reportes meteorológicos para este miércoles 25 de febrero de 2026, la provincia de San Juan atravesará una jornada marcada por condiciones climáticas cambiantes. Tras una mañana con cielo mayormente despejado, se prevé un desmejoramiento progresivo hacia la segunda mitad del día, bajo la influencia de una masa de aire húmedo que podría derivar en precipitaciones.
Temperaturas y estado del cielo
Para el día de hoy, los registros térmicos se mantendrán dentro de los parámetros estivales moderados. Se estima que la temperatura máxima alcanzará los 30°C – 31°C durante las horas de mayor insolación, mientras que la mínima se situará en torno a los 19°C, ofreciendo un inicio de jornada relativamente fresco. El cielo, que presentará escasa nubosidad durante las primeras horas, comenzará a poblarse de nubes hacia la tarde, incrementando la sensación de pesadez ambiental.
Probabilidad de precipitaciones y vientos
El dato central del pronóstico radica en la posibilidad de tormentas aisladas o chaparrones durante la tarde o la noche. Esta inestabilidad es propia de la época y no se descarta que los fenómenos sean localmente intensos en sectores específicos del Gran San Juan y alrededores. Respecto a la dinámica del aire, se esperan vientos leves del sector sur/sureste, con una velocidad media de 14 km/h y ráfagas ocasionales que podrían aportar un leve alivio térmico ante la llegada de la nubosidad.
<p>El Servicio Meteorológico Nacional anticipa para este miércoles 25 de febrero en San Juan una jornada caracterizada por el calor moderado y una creciente inestabilidad climática. Con una temperatura máxima estimada en 31°C, se espera que la nubosidad aumente hacia la tarde, dando lugar a una probabilidad de tormentas aisladas y chaparrones, acompañados por vientos leves del sector sur.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
San Juan, esa provincia donde el sol no es un astro sino un acreedor que te persigue para cobrarte hasta la última gota de sudor, nos regala hoy un miércoles de «calor moderado». Para el sanjuanino promedio, 31°C es prácticamente un clima polar que amerita sacar el pulóver de lana de llama, pero no se dejen engañar por la benevolencia del termómetro matutino. La atmósfera está preparando una emboscada clásica de febrero: esa humedad que te pega la camisa al cuerpo como si fuera una segunda piel de la que no podés divorciarte, mientras el cielo se pone de un color gris oficina que solo vaticina desgracias para los que dejaron la ropa tendida.
El pronóstico de «tormentas aisladas» es, en realidad, el juego de azar más cruel del mundo. Básicamente, la nube va a elegir una vereda al azar para descargar el equivalente al Río Jáchal en cinco minutos, dejando al vecino de enfrente con un sol radiante y cara de desconcierto. Es esa clase de inestabilidad que te obliga a cargar el paraguas todo el día como un caballero inglés extraviado en el desierto, solo para que al final no caiga ni una gota o, peor aún, que el viento sur te lo de vuelta y te deje pareciendo un radar de ARSAT fuera de servicio. Es el ciclo sin fin de la esperanza hídrica: rezamos para que llueva para que refresque, pero cuando llueve, lo único que refresca es la memoria de que las canaletas estaban tapadas desde el 2024.
Mientras tanto, las ráfagas del sur intentarán vendernos una falsa sensación de alivio a 14 kilómetros por hora, una velocidad tan ínfima que apenas alcanza para mover el flequillo de alguien que está esperando el colectivo bajo el sol. Estamos ante el típico escenario de febrero donde la Ciudad se convierte en un sauna natural sin la necesidad de pagar membresía, y donde el único refugio real es el aire acondicionado puesto en dieciocho, desafiando las facturas de energía que llegan con más ceros que la cuenta bancaria de un magnate tecnológico. Prepárense, porque entre el vapor y el posible chaparrón, hoy San Juan va a tener la textura de un flan casero recién sacado del horno.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
De acuerdo con los últimos reportes meteorológicos para este miércoles 25 de febrero de 2026, la provincia de San Juan atravesará una jornada marcada por condiciones climáticas cambiantes. Tras una mañana con cielo mayormente despejado, se prevé un desmejoramiento progresivo hacia la segunda mitad del día, bajo la influencia de una masa de aire húmedo que podría derivar en precipitaciones.
Temperaturas y estado del cielo
Para el día de hoy, los registros térmicos se mantendrán dentro de los parámetros estivales moderados. Se estima que la temperatura máxima alcanzará los 30°C – 31°C durante las horas de mayor insolación, mientras que la mínima se situará en torno a los 19°C, ofreciendo un inicio de jornada relativamente fresco. El cielo, que presentará escasa nubosidad durante las primeras horas, comenzará a poblarse de nubes hacia la tarde, incrementando la sensación de pesadez ambiental.
Probabilidad de precipitaciones y vientos
El dato central del pronóstico radica en la posibilidad de tormentas aisladas o chaparrones durante la tarde o la noche. Esta inestabilidad es propia de la época y no se descarta que los fenómenos sean localmente intensos en sectores específicos del Gran San Juan y alrededores. Respecto a la dinámica del aire, se esperan vientos leves del sector sur/sureste, con una velocidad media de 14 km/h y ráfagas ocasionales que podrían aportar un leve alivio térmico ante la llegada de la nubosidad.
San Juan, esa provincia donde el sol no es un astro sino un acreedor que te persigue para cobrarte hasta la última gota de sudor, nos regala hoy un miércoles de «calor moderado». Para el sanjuanino promedio, 31°C es prácticamente un clima polar que amerita sacar el pulóver de lana de llama, pero no se dejen engañar por la benevolencia del termómetro matutino. La atmósfera está preparando una emboscada clásica de febrero: esa humedad que te pega la camisa al cuerpo como si fuera una segunda piel de la que no podés divorciarte, mientras el cielo se pone de un color gris oficina que solo vaticina desgracias para los que dejaron la ropa tendida.
El pronóstico de «tormentas aisladas» es, en realidad, el juego de azar más cruel del mundo. Básicamente, la nube va a elegir una vereda al azar para descargar el equivalente al Río Jáchal en cinco minutos, dejando al vecino de enfrente con un sol radiante y cara de desconcierto. Es esa clase de inestabilidad que te obliga a cargar el paraguas todo el día como un caballero inglés extraviado en el desierto, solo para que al final no caiga ni una gota o, peor aún, que el viento sur te lo de vuelta y te deje pareciendo un radar de ARSAT fuera de servicio. Es el ciclo sin fin de la esperanza hídrica: rezamos para que llueva para que refresque, pero cuando llueve, lo único que refresca es la memoria de que las canaletas estaban tapadas desde el 2024.
Mientras tanto, las ráfagas del sur intentarán vendernos una falsa sensación de alivio a 14 kilómetros por hora, una velocidad tan ínfima que apenas alcanza para mover el flequillo de alguien que está esperando el colectivo bajo el sol. Estamos ante el típico escenario de febrero donde la Ciudad se convierte en un sauna natural sin la necesidad de pagar membresía, y donde el único refugio real es el aire acondicionado puesto en dieciocho, desafiando las facturas de energía que llegan con más ceros que la cuenta bancaria de un magnate tecnológico. Prepárense, porque entre el vapor y el posible chaparrón, hoy San Juan va a tener la textura de un flan casero recién sacado del horno.