La ciudad de San Juan y sus alrededores se preparan para enfrentar condiciones meteorológicas de extremo calor durante la jornada de hoy, viernes 16 de enero de 2026. Según los registros actualizados, se prevé que la temperatura máxima oscile entre los 34°C y 35°C, alcanzando su pico de intensidad durante las horas de la tarde. Por su parte, la temperatura mínima se ubicó en los 22°C durante la madrugada, marcando un inicio de día ya cálido para la región cuyana.
Condiciones atmosféricas y radiación
El estado del cielo se mantendrá predominantemente despejado o mayormente soleado, sin presencia de nubosidad que permita mitigar el impacto directo de los rayos solares. En este contexto, el dato más alarmante para la salud pública es el índice de radiación UV, que alcanzará el nivel 11 (extremo). Esta categoría exige el uso obligatorio de protectores solares de amplio espectro, vestimenta de colores claros y la hidratación constante, especialmente en niños y adultos mayores.
Dinámica de vientos y precipitaciones
En cuanto a la circulación de aire, se reportan vientos leves a moderados provenientes del sector sureste, con velocidades estimadas entre los 10 y 15 km/h. A pesar de la rotación del viento hacia el cuadrante sur, no se espera que este fenómeno aporte un descenso significativo en la sensación térmica durante las horas de mayor insolación. Finalmente, el servicio meteorológico ha confirmado que no existe probabilidad de precipitaciones para el resto del día, consolidando un escenario de sequedad absoluta y estabilidad atmosférica en todo el territorio provincial.
<p>La provincia de San Juan experimentará una jornada de intenso calor este viernes 16 de enero de 2026, con temperaturas máximas que alcanzarán los 35°C. El pronóstico anticipa cielos despejados, vientos leves del sureste y un índice de radiación ultravioleta extremo. Se recomienda a la población extremar las medidas de protección solar y evitar la exposición directa al sol.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La provincia de San Juan ha decidido, de manera unilateral y sin consultar al electorado, transformarse oficialmente en una sucursal del núcleo terrestre este viernes 16 de enero. Mientras el resto del mundo civilizado debate sobre el cambio climático en cómodas salas con aire acondicionado, los sanjuaninos nos preparamos para un experimento de cocción lenta donde el termómetro llegará a los 35°C, una cifra que para cualquier europeo representaría el fin de los tiempos, pero que aquí es apenas el precalentamiento para lo que verdaderamente significa vivir en un horno de barro a escala provincial.
El índice de radiación ultravioleta ha sido calificado con un nivel 11, lo cual en términos técnicos significa «combustión espontánea garantizada» y en términos prácticos implica que, si usted se olvida el protector solar, regresará a su casa con la textura y el color de un salame de Colonia Caroya. El sol no estará allí para iluminar nuestro camino, sino para perseguirnos con saña personal, recordándonos que intentar caminar por la vereda a las tres de la tarde es un deporte extremo que debería estar patrocinado por alguna bebida energética o, preferiblemente, por una fábrica de hielos. Las autoridades sugieren protección alta, aunque a este ritmo, lo más sensato sería salir a la calle envueltos en papel aluminio o directamente no salir hasta que el sistema solar decida darnos un respiro.
Por si el bombardeo de fotones no fuera suficiente, se esperan vientos del sureste a unos escasos 15 kilómetros por hora. No se confundan: esto no es una brisa refrescante que aliviará el sufrimiento, sino más bien el efecto de un secador de pelo industrial moviendo aire caliente de un lado a otro para asegurar que no quede un solo rincón de la ciudad donde la dignidad humana pueda sobrevivir. No hay probabilidad de lluvias, porque la naturaleza ha decidido que hoy no merecemos ni la misericordia de una nube pasajera. Así que, si ve a alguien llorando en la vía pública, no se alarme: probablemente no sea tristeza, sino sus globos oculares intentando hidratarse ante la inminente evaporación de sus fluidos corporales básicos.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La ciudad de San Juan y sus alrededores se preparan para enfrentar condiciones meteorológicas de extremo calor durante la jornada de hoy, viernes 16 de enero de 2026. Según los registros actualizados, se prevé que la temperatura máxima oscile entre los 34°C y 35°C, alcanzando su pico de intensidad durante las horas de la tarde. Por su parte, la temperatura mínima se ubicó en los 22°C durante la madrugada, marcando un inicio de día ya cálido para la región cuyana.
Condiciones atmosféricas y radiación
El estado del cielo se mantendrá predominantemente despejado o mayormente soleado, sin presencia de nubosidad que permita mitigar el impacto directo de los rayos solares. En este contexto, el dato más alarmante para la salud pública es el índice de radiación UV, que alcanzará el nivel 11 (extremo). Esta categoría exige el uso obligatorio de protectores solares de amplio espectro, vestimenta de colores claros y la hidratación constante, especialmente en niños y adultos mayores.
Dinámica de vientos y precipitaciones
En cuanto a la circulación de aire, se reportan vientos leves a moderados provenientes del sector sureste, con velocidades estimadas entre los 10 y 15 km/h. A pesar de la rotación del viento hacia el cuadrante sur, no se espera que este fenómeno aporte un descenso significativo en la sensación térmica durante las horas de mayor insolación. Finalmente, el servicio meteorológico ha confirmado que no existe probabilidad de precipitaciones para el resto del día, consolidando un escenario de sequedad absoluta y estabilidad atmosférica en todo el territorio provincial.
La provincia de San Juan ha decidido, de manera unilateral y sin consultar al electorado, transformarse oficialmente en una sucursal del núcleo terrestre este viernes 16 de enero. Mientras el resto del mundo civilizado debate sobre el cambio climático en cómodas salas con aire acondicionado, los sanjuaninos nos preparamos para un experimento de cocción lenta donde el termómetro llegará a los 35°C, una cifra que para cualquier europeo representaría el fin de los tiempos, pero que aquí es apenas el precalentamiento para lo que verdaderamente significa vivir en un horno de barro a escala provincial.
El índice de radiación ultravioleta ha sido calificado con un nivel 11, lo cual en términos técnicos significa «combustión espontánea garantizada» y en términos prácticos implica que, si usted se olvida el protector solar, regresará a su casa con la textura y el color de un salame de Colonia Caroya. El sol no estará allí para iluminar nuestro camino, sino para perseguirnos con saña personal, recordándonos que intentar caminar por la vereda a las tres de la tarde es un deporte extremo que debería estar patrocinado por alguna bebida energética o, preferiblemente, por una fábrica de hielos. Las autoridades sugieren protección alta, aunque a este ritmo, lo más sensato sería salir a la calle envueltos en papel aluminio o directamente no salir hasta que el sistema solar decida darnos un respiro.
Por si el bombardeo de fotones no fuera suficiente, se esperan vientos del sureste a unos escasos 15 kilómetros por hora. No se confundan: esto no es una brisa refrescante que aliviará el sufrimiento, sino más bien el efecto de un secador de pelo industrial moviendo aire caliente de un lado a otro para asegurar que no quede un solo rincón de la ciudad donde la dignidad humana pueda sobrevivir. No hay probabilidad de lluvias, porque la naturaleza ha decidido que hoy no merecemos ni la misericordia de una nube pasajera. Así que, si ve a alguien llorando en la vía pública, no se alarme: probablemente no sea tristeza, sino sus globos oculares intentando hidratarse ante la inminente evaporación de sus fluidos corporales básicos.