De acuerdo con el último reporte emitido por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la provincia de San Juan se prepara para atravesar una jornada marcada por el ascenso de la temperatura y una marcada inestabilidad hacia el final del día. El organismo oficial prevé que la temperatura máxima alcance los 34º, mientras que la mínima se posicionó en los 20º durante las primeras horas de la madrugada, estableciendo un escenario de calor persistente en todo el territorio local.
Viento y ráfagas en horas de la tarde
Las condiciones meteorológicas experimentarán un cambio significativo a partir de la tarde, cuando se espera el ingreso de viento proveniente del sector Noreste. Según el informe técnico, la velocidad constante de la masa de aire oscilará entre los 13 y 22 kilómetros por hora; sin embargo, se advierte por la presencia de ráfagas que podrían alcanzar velocidades de entre 42 y 50 kilómetros por hora, lo que podría generar levantamiento de polvo y una disminución en la visibilidad en zonas rurales.
Probabilidad de tormentas aisladas
Hacia la franja nocturna, el pronóstico extendido indica una desmejora en las condiciones ambientales con la probabilidad de tormentas aisladas, cuya ocurrencia se estima entre un 10% y un 40%. A pesar de la posible llegada de precipitaciones, no se espera un descenso térmico inmediato, ya que la temperatura para el cierre de la jornada se mantendría en torno a los 29º, configurando una noche de elevada sensación térmica en la zona metropolitana y alrededores.
<p>El Servicio Meteorológico Nacional anticipa para este martes en San Juan una jornada de intenso calor, con una temperatura máxima de 34º y una mínima de 20º. Durante la tarde se esperan ráfagas de viento noreste que podrían alcanzar los 50 km/h, mientras que para la noche existe una probabilidad de tormentas aisladas de entre el 10% y el 40%.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Bienvenidos a San Juan, la única jurisdicción del sistema solar donde una temperatura mínima de 20 grados es celebrada como si fuera una bendición apostólica y no el inicio de un proceso de cocción lenta para seres humanos. Este martes, el Servicio Meteorológico Nacional ha decidido que la provincia necesita experimentar lo que siente una milanesa dentro de una freidora de aire, pronosticando una máxima de 34 grados que promete derretir hasta los baches de la avenida Libertador y dejar las suelas de las zapatillas pegadas al asfalto como si fueran parte de una instalación de arte contemporáneo.
Si usted tenía la ingenua esperanza de que el viento de la tarde traería algún tipo de alivio, lamento informarle que el noreste llegará con ráfagas de hasta 50 kilómetros por hora. No se confunda: no es una brisa refrescante, es el aliento de un dragón con fiebre soplándole directamente en la nuca mientras usted intenta mantener la dignidad caminando por la Peatonal. Es ese tipo de viento que no despeina, sino que lija la piel, recordándonos que vivir en un desierto es, esencialmente, una decisión masoquista que renovamos cada vez que pagamos la boleta de la luz para mantener el aire acondicionado en 18 grados.
Como frutilla del postre de este apocalipsis térmico, la noche nos ofrece un 10% de probabilidad de tormentas aisladas. Ese porcentaje es el equivalente climático a que un político cumpla una promesa de campaña: una ilusión estadística diseñada únicamente para que usted salga a las apuradas a entrar la ropa del ténder y termine empapado en sudor antes de que caigan las tres únicas gotas de barro que ensuciarán su auto. Con 29 grados a la medianoche, la única tormenta real será la lucha interna entre dormir abrazado a un bloque de hielo o aceptar que mañana volveremos a ser el punto más caliente del mapa, mientras el sol nos mira con el odio de quien no ha dormido en 48 horas.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
De acuerdo con el último reporte emitido por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la provincia de San Juan se prepara para atravesar una jornada marcada por el ascenso de la temperatura y una marcada inestabilidad hacia el final del día. El organismo oficial prevé que la temperatura máxima alcance los 34º, mientras que la mínima se posicionó en los 20º durante las primeras horas de la madrugada, estableciendo un escenario de calor persistente en todo el territorio local.
Viento y ráfagas en horas de la tarde
Las condiciones meteorológicas experimentarán un cambio significativo a partir de la tarde, cuando se espera el ingreso de viento proveniente del sector Noreste. Según el informe técnico, la velocidad constante de la masa de aire oscilará entre los 13 y 22 kilómetros por hora; sin embargo, se advierte por la presencia de ráfagas que podrían alcanzar velocidades de entre 42 y 50 kilómetros por hora, lo que podría generar levantamiento de polvo y una disminución en la visibilidad en zonas rurales.
Probabilidad de tormentas aisladas
Hacia la franja nocturna, el pronóstico extendido indica una desmejora en las condiciones ambientales con la probabilidad de tormentas aisladas, cuya ocurrencia se estima entre un 10% y un 40%. A pesar de la posible llegada de precipitaciones, no se espera un descenso térmico inmediato, ya que la temperatura para el cierre de la jornada se mantendría en torno a los 29º, configurando una noche de elevada sensación térmica en la zona metropolitana y alrededores.
Bienvenidos a San Juan, la única jurisdicción del sistema solar donde una temperatura mínima de 20 grados es celebrada como si fuera una bendición apostólica y no el inicio de un proceso de cocción lenta para seres humanos. Este martes, el Servicio Meteorológico Nacional ha decidido que la provincia necesita experimentar lo que siente una milanesa dentro de una freidora de aire, pronosticando una máxima de 34 grados que promete derretir hasta los baches de la avenida Libertador y dejar las suelas de las zapatillas pegadas al asfalto como si fueran parte de una instalación de arte contemporáneo.
Si usted tenía la ingenua esperanza de que el viento de la tarde traería algún tipo de alivio, lamento informarle que el noreste llegará con ráfagas de hasta 50 kilómetros por hora. No se confunda: no es una brisa refrescante, es el aliento de un dragón con fiebre soplándole directamente en la nuca mientras usted intenta mantener la dignidad caminando por la Peatonal. Es ese tipo de viento que no despeina, sino que lija la piel, recordándonos que vivir en un desierto es, esencialmente, una decisión masoquista que renovamos cada vez que pagamos la boleta de la luz para mantener el aire acondicionado en 18 grados.
Como frutilla del postre de este apocalipsis térmico, la noche nos ofrece un 10% de probabilidad de tormentas aisladas. Ese porcentaje es el equivalente climático a que un político cumpla una promesa de campaña: una ilusión estadística diseñada únicamente para que usted salga a las apuradas a entrar la ropa del ténder y termine empapado en sudor antes de que caigan las tres únicas gotas de barro que ensuciarán su auto. Con 29 grados a la medianoche, la única tormenta real será la lucha interna entre dormir abrazado a un bloque de hielo o aceptar que mañana volveremos a ser el punto más caliente del mapa, mientras el sol nos mira con el odio de quien no ha dormido en 48 horas.