Las intensas precipitaciones registradas en San Juan durante las últimas semanas han configurado un escenario de crisis para el cinturón productivo provincial. De acuerdo con el relevamiento de la Asociación de Chacareros Temporarios, el temporal ya ha causado una pérdida estimada del 30% en la producción agrícola general. El impacto es especialmente severo en las hortalizas de hoja —como lechuga, acelga y espinaca— y en la vitivinicultura, que se encuentra en una fase crítica de su ciclo biológico antes de la cosecha.
Ante la urgencia climática, el sector ferretero ha emergido como un actor fundamental en la contención de daños. La demanda de insumos específicos se ha disparado, obligando a los comercios del rubro a reforzar sus stocks para atender a los productores que buscan mitigar los efectos de la humedad extrema. “Tras la lluvia, se dispara la demanda porque los cultivos necesitan cuidados inmediatos. Las ventas de insumos están a full por el tema de la uva y demás verduras, para que no se forme el hongo que la pudre”, detalló Juan Janavel, presidente de la Cámara de Ferreteros y Repuesteros de San Juan.
Insumos críticos y estabilidad de precios
Según los datos, los artículos con mayor rotación tras las tormentas son los fungicidas e insecticidas, vitales para frenar la proliferación de la peronóspora. También se registra un incremento en la compra de fertilizantes líquidos para la recuperación nutricional del suelo y repuestos para sistemas de riego por goteo, dañados frecuentemente por el arrastre de sedimentos durante las crecientes.
Un desafío adicional para el productor es el factor económico de la aplicación: si se registra una nueva lluvia pocas horas después de aplicar el agroquímico, el producto se «lava», forzando una duplicación de costos operativos. Pese a esta presión en la demanda, desde el sector ferretero informaron que han optado por mantener los precios estables para no agravar la situación financiera de sus clientes habituales del sector agropecuario.
Estado de emergencia y asistencia oficial
El Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación, encabezado por Gustavo Fernández, ha identificado daños críticos en departamentos como Sarmiento, Pocito y Jáchal. El Gobierno provincial ya ha formalizado la declaración de emergencia por Peronóspora y granizo, la cual tendrá vigencia hasta marzo de 2026.
Indicador Detalle Pérdidas estimadas 30% de la producción general. Daños específicos Hasta el 70% en algunas fincas de hortalizas de hoja. Asistencia oficial Protocolo para productores de hasta 10 hectáreas (ANR y subsidios).Desde la Secretaría de Agricultura recordaron que los afectados disponen de 10 días hábiles posteriores al siniestro para formalizar la denuncia en la Dirección de Contingencias Climáticas. Este paso es indispensable para acceder a los programas de ayuda estatal destinados a los pequeños productores de hasta 10 hectáreas.
Repunte estacional en el consumo urbano
El fenómeno climático no solo movilizó al campo, sino que también impulsó las ventas generales en ferreterías urbanas entre un 15% y 18%. Las filtraciones en viviendas particulares generaron un alza en la adquisición de membranas líquidas, pastas y rollos, además de nylon de emergencia. Este incremento en el consumo estacional representa un alivio financiero para el comercio sanjuanino tras un año 2025 marcado por la recesión, consolidando al rubro ferretero como el primer eslabón en la cadena de reparaciones post-temporal.
<p>Un intenso temporal en San Juan provocó pérdidas del 30% en la producción agrícola, afectando especialmente a hortalizas y viñedos. La emergencia disparó la actividad en el sector ferretero local, donde productores buscan insumos críticos para combatir plagas por humedad. El Gobierno provincial activó protocolos de asistencia y mantiene vigente la emergencia por peronóspora y granizo.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Parece que las nubes en San Juan se tomaron muy en serio lo de la «bendición del agua» y terminaron dándonos un bautismo que casi nos manda al arca de Noé sin escalas. El temporal no solo nos dejó las calles con más lagunas que Venecia, sino que le pegó un viaje al campo que lo dejó tambaleando. Según los que saben, ya perdimos el 30% de la producción, lo que significa que la lechuga y la acelga van a cotizar en bolsa de Nueva York y el vino va a venir con un tinte de épica y supervivencia. Los productores, desesperados por no ver cómo su esfuerzo se convierte en un caldo de hongos, salieron eyectados hacia las ferreterías como si estuviéramos en la previa de un apocalipsis zombi, pero en lugar de armas buscan fungicidas para salvar el racimo.
El mostrador de la ferretería de barrio se convirtió en el muro de los lamentos y el centro de operaciones militares al mismo tiempo. Juan Janavel, que de esto sabe un montón, confirmó que las ventas están «a full» porque si no le ponés veneno a la uva después del diluvio, lo único que vas a cosechar es moho con pedigree. El drama es que el clima está tan caprichoso que muchos aplican el remedio y a las dos horas les cae otro baldazo del cielo que les «lava» el producto y la billetera. Es un ciclo sin fin donde el único que parece estar pasándola bien es el hongo de la peronóspora, que se está haciendo un festín a costa de nuestra vitivinicultura.
Pero no todo es llanto y crujir de dientes en el sector comercial. Mientras el campo sufre, las ferreterías viven su propio «agosto» en pleno enero. Resulta que las lluvias también dejaron en evidencia que los techos de las casas sanjuaninas tienen más agujeros que un colador de pastas. Entre el que busca membrana líquida para que no le gotee el living y el que compra nylon de emergencia para tapar hasta al perro, las ventas subieron casi un 20%. Al final, el temporal nos recordó dos cosas: que la naturaleza siempre tiene la última palabra y que, si el mundo se acaba mañana, lo mejor es que te encuentre bien parado adentro de una ferretería con un rollo de membrana bajo el brazo.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Las intensas precipitaciones registradas en San Juan durante las últimas semanas han configurado un escenario de crisis para el cinturón productivo provincial. De acuerdo con el relevamiento de la Asociación de Chacareros Temporarios, el temporal ya ha causado una pérdida estimada del 30% en la producción agrícola general. El impacto es especialmente severo en las hortalizas de hoja —como lechuga, acelga y espinaca— y en la vitivinicultura, que se encuentra en una fase crítica de su ciclo biológico antes de la cosecha.
Ante la urgencia climática, el sector ferretero ha emergido como un actor fundamental en la contención de daños. La demanda de insumos específicos se ha disparado, obligando a los comercios del rubro a reforzar sus stocks para atender a los productores que buscan mitigar los efectos de la humedad extrema. “Tras la lluvia, se dispara la demanda porque los cultivos necesitan cuidados inmediatos. Las ventas de insumos están a full por el tema de la uva y demás verduras, para que no se forme el hongo que la pudre”, detalló Juan Janavel, presidente de la Cámara de Ferreteros y Repuesteros de San Juan.
Insumos críticos y estabilidad de precios
Según los datos, los artículos con mayor rotación tras las tormentas son los fungicidas e insecticidas, vitales para frenar la proliferación de la peronóspora. También se registra un incremento en la compra de fertilizantes líquidos para la recuperación nutricional del suelo y repuestos para sistemas de riego por goteo, dañados frecuentemente por el arrastre de sedimentos durante las crecientes.
Un desafío adicional para el productor es el factor económico de la aplicación: si se registra una nueva lluvia pocas horas después de aplicar el agroquímico, el producto se «lava», forzando una duplicación de costos operativos. Pese a esta presión en la demanda, desde el sector ferretero informaron que han optado por mantener los precios estables para no agravar la situación financiera de sus clientes habituales del sector agropecuario.
Estado de emergencia y asistencia oficial
El Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación, encabezado por Gustavo Fernández, ha identificado daños críticos en departamentos como Sarmiento, Pocito y Jáchal. El Gobierno provincial ya ha formalizado la declaración de emergencia por Peronóspora y granizo, la cual tendrá vigencia hasta marzo de 2026.
Indicador Detalle Pérdidas estimadas 30% de la producción general. Daños específicos Hasta el 70% en algunas fincas de hortalizas de hoja. Asistencia oficial Protocolo para productores de hasta 10 hectáreas (ANR y subsidios).Desde la Secretaría de Agricultura recordaron que los afectados disponen de 10 días hábiles posteriores al siniestro para formalizar la denuncia en la Dirección de Contingencias Climáticas. Este paso es indispensable para acceder a los programas de ayuda estatal destinados a los pequeños productores de hasta 10 hectáreas.
Repunte estacional en el consumo urbano
El fenómeno climático no solo movilizó al campo, sino que también impulsó las ventas generales en ferreterías urbanas entre un 15% y 18%. Las filtraciones en viviendas particulares generaron un alza en la adquisición de membranas líquidas, pastas y rollos, además de nylon de emergencia. Este incremento en el consumo estacional representa un alivio financiero para el comercio sanjuanino tras un año 2025 marcado por la recesión, consolidando al rubro ferretero como el primer eslabón en la cadena de reparaciones post-temporal.
Parece que las nubes en San Juan se tomaron muy en serio lo de la «bendición del agua» y terminaron dándonos un bautismo que casi nos manda al arca de Noé sin escalas. El temporal no solo nos dejó las calles con más lagunas que Venecia, sino que le pegó un viaje al campo que lo dejó tambaleando. Según los que saben, ya perdimos el 30% de la producción, lo que significa que la lechuga y la acelga van a cotizar en bolsa de Nueva York y el vino va a venir con un tinte de épica y supervivencia. Los productores, desesperados por no ver cómo su esfuerzo se convierte en un caldo de hongos, salieron eyectados hacia las ferreterías como si estuviéramos en la previa de un apocalipsis zombi, pero en lugar de armas buscan fungicidas para salvar el racimo.
El mostrador de la ferretería de barrio se convirtió en el muro de los lamentos y el centro de operaciones militares al mismo tiempo. Juan Janavel, que de esto sabe un montón, confirmó que las ventas están «a full» porque si no le ponés veneno a la uva después del diluvio, lo único que vas a cosechar es moho con pedigree. El drama es que el clima está tan caprichoso que muchos aplican el remedio y a las dos horas les cae otro baldazo del cielo que les «lava» el producto y la billetera. Es un ciclo sin fin donde el único que parece estar pasándola bien es el hongo de la peronóspora, que se está haciendo un festín a costa de nuestra vitivinicultura.
Pero no todo es llanto y crujir de dientes en el sector comercial. Mientras el campo sufre, las ferreterías viven su propio «agosto» en pleno enero. Resulta que las lluvias también dejaron en evidencia que los techos de las casas sanjuaninas tienen más agujeros que un colador de pastas. Entre el que busca membrana líquida para que no le gotee el living y el que compra nylon de emergencia para tapar hasta al perro, las ventas subieron casi un 20%. Al final, el temporal nos recordó dos cosas: que la naturaleza siempre tiene la última palabra y que, si el mundo se acaba mañana, lo mejor es que te encuentre bien parado adentro de una ferretería con un rollo de membrana bajo el brazo.