La actividad sísmica en la provincia de San Juan ha mantenido una frecuencia notable durante las últimas horas, consolidando un inicio de año 2026 de alta intensidad telúrica. El evento que marcó el ritmo de la inquietud poblacional ocurrió la noche del domingo 11 de enero, a las 21:57, cuando un sismo de magnitud 4.4 sacudió el territorio provincial.
De acuerdo con los datos técnicos procesados por el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), el epicentro se ubicó a 52 kilómetros al Noroeste de la Ciudad de San Juan, en el límite entre los departamentos de Ullum y Calingasta. Con una profundidad de 100 kilómetros, el movimiento fue percibido con claridad por personas en reposo y habitantes de edificios altos, extendiéndose su alcance incluso hacia zonas de la vecina provincia de Mendoza.
Resumen de actividad en las últimas 24 horas
El monitoreo automático del organismo nacional refleja que el suelo sanjuanino no ha tenido descanso. En el último día se han contabilizado un total de 18 movimientos sísmicos, desglosados de la siguiente manera:
- 1 sismo de magnitud superior a 4.0.
- 6 sismos de magnitud entre 3.0 y 4.0.
- 11 sismos de baja intensidad (magnitud 2.0 a 3.0).
Esta mañana de lunes 12 de enero, la secuencia continuó con un movimiento de magnitud 2.6 a las 00:47 AM en Ullum, seguido de una serie de microsismos que los especialistas definen como el reacomodamiento habitual de las placas en la zona de la Precordillera. Es un fenómeno que mantiene el promedio estadístico de casi un sismo por hora en períodos de actividad normalizada para la región.
Estado de situación y prevención
A pesar de la frecuencia y la percepción de los temblores, las autoridades de Protección Civil confirmaron que no se han reportado daños materiales ni heridos. Se mantiene un monitoreo preventivo constante y se recuerda a la población que estos eventos representan «liberaciones de energía» comunes en la región. Se recomienda a los ciudadanos verificar sus kits de emergencia y mantener la calma ante la posibilidad de nuevas réplicas, características intrínsecas de la geografía sanjuanina.
<p>La provincia de San Juan inició el 2026 bajo una intensa actividad telúrica que alcanzó su punto máximo este domingo con un sismo de magnitud 4.4 en Ullum. El INPRES reportó un total de 18 movimientos en las últimas 24 horas, manteniendo el promedio de un sismo por hora. Pese a la percepción clara en edificios altos y zonas vecinas, no se registraron daños ni heridos.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Para los que pensaban que el domingo se terminaba en paz con un asado y un capítulo de Netflix, la placa de Nazca tenía otros planes y decidió sacudirnos la estantería a las diez de la noche. A las 21:57, justo cuando uno intenta relajarse para encarar el lunes, un sismo de 4.4 nos recordó que en San Juan el suelo tiene más pulso que un baterista de heavy metal. El epicentro fue en la zona de Ullum-Calingasta, pero se sintió tan fuerte que en los edificios altos de Mendoza más de uno pensó que el vecino estaba haciendo mudanza a deshora. No fue un terremoto destructivo, pero sí lo suficientemente «mimoso» como para que el grupo de WhatsApp de la familia se llenara de mensajes preguntando si todos estaban bien o si se les había caído el televisor.
Lo de esta mañana ya es directamente una maratón de microsismos. Llevamos 18 movimientos en un día, lo que significa que el INPRES está trabajando más que un aire acondicionado en plena ola de calor. Tenemos sismos de todos los gustos y colores: uno de 4.4 para los que les gusta la adrenalina, seis que pasaron los 3.0 para los que tienen el sueño liviano, y una docena de «vibraciones» instrumentales que solo los sensores entienden. Es el ritmo habitual de nuestra tierra, esa liberación de energía que nos mantiene alerta pero, por suerte, sin tener que lamentar más que algún que otro susto y el cuadro del living ligeramente torcido. Es San Juan, señores: acá si no se mueve la silla al menos una vez por semana, sentimos que algo anda mal.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La actividad sísmica en la provincia de San Juan ha mantenido una frecuencia notable durante las últimas horas, consolidando un inicio de año 2026 de alta intensidad telúrica. El evento que marcó el ritmo de la inquietud poblacional ocurrió la noche del domingo 11 de enero, a las 21:57, cuando un sismo de magnitud 4.4 sacudió el territorio provincial.
De acuerdo con los datos técnicos procesados por el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), el epicentro se ubicó a 52 kilómetros al Noroeste de la Ciudad de San Juan, en el límite entre los departamentos de Ullum y Calingasta. Con una profundidad de 100 kilómetros, el movimiento fue percibido con claridad por personas en reposo y habitantes de edificios altos, extendiéndose su alcance incluso hacia zonas de la vecina provincia de Mendoza.
Resumen de actividad en las últimas 24 horas
El monitoreo automático del organismo nacional refleja que el suelo sanjuanino no ha tenido descanso. En el último día se han contabilizado un total de 18 movimientos sísmicos, desglosados de la siguiente manera:
- 1 sismo de magnitud superior a 4.0.
- 6 sismos de magnitud entre 3.0 y 4.0.
- 11 sismos de baja intensidad (magnitud 2.0 a 3.0).
Esta mañana de lunes 12 de enero, la secuencia continuó con un movimiento de magnitud 2.6 a las 00:47 AM en Ullum, seguido de una serie de microsismos que los especialistas definen como el reacomodamiento habitual de las placas en la zona de la Precordillera. Es un fenómeno que mantiene el promedio estadístico de casi un sismo por hora en períodos de actividad normalizada para la región.
Estado de situación y prevención
A pesar de la frecuencia y la percepción de los temblores, las autoridades de Protección Civil confirmaron que no se han reportado daños materiales ni heridos. Se mantiene un monitoreo preventivo constante y se recuerda a la población que estos eventos representan «liberaciones de energía» comunes en la región. Se recomienda a los ciudadanos verificar sus kits de emergencia y mantener la calma ante la posibilidad de nuevas réplicas, características intrínsecas de la geografía sanjuanina.
Para los que pensaban que el domingo se terminaba en paz con un asado y un capítulo de Netflix, la placa de Nazca tenía otros planes y decidió sacudirnos la estantería a las diez de la noche. A las 21:57, justo cuando uno intenta relajarse para encarar el lunes, un sismo de 4.4 nos recordó que en San Juan el suelo tiene más pulso que un baterista de heavy metal. El epicentro fue en la zona de Ullum-Calingasta, pero se sintió tan fuerte que en los edificios altos de Mendoza más de uno pensó que el vecino estaba haciendo mudanza a deshora. No fue un terremoto destructivo, pero sí lo suficientemente «mimoso» como para que el grupo de WhatsApp de la familia se llenara de mensajes preguntando si todos estaban bien o si se les había caído el televisor.
Lo de esta mañana ya es directamente una maratón de microsismos. Llevamos 18 movimientos en un día, lo que significa que el INPRES está trabajando más que un aire acondicionado en plena ola de calor. Tenemos sismos de todos los gustos y colores: uno de 4.4 para los que les gusta la adrenalina, seis que pasaron los 3.0 para los que tienen el sueño liviano, y una docena de «vibraciones» instrumentales que solo los sensores entienden. Es el ritmo habitual de nuestra tierra, esa liberación de energía que nos mantiene alerta pero, por suerte, sin tener que lamentar más que algún que otro susto y el cuadro del living ligeramente torcido. Es San Juan, señores: acá si no se mueve la silla al menos una vez por semana, sentimos que algo anda mal.