Para este lunes 12 de enero de 2026, la provincia de San Juan se prepara para atravesar una jornada marcada por un calor intenso, consolidando la tendencia de altas temperaturas que caracteriza al inicio del año. Según los datos oficiales, se espera que la temperatura máxima alcance los 36°C, mientras que la mínima se mantendrá en torno a los 22°C, ofreciendo poco alivio durante las primeras horas de la mañana.
Condiciones atmosféricas y viento
El estado del tiempo para el resto del día contempla condiciones generales de cielo mayormente soleado durante las horas de luz, con una tendencia a despejarse completamente hacia la noche. En cuanto a la dinámica del aire, se prevé la presencia de viento desde el sector sureste con una velocidad constante de aproximadamente 14 km/h, lo que podría generar ráfagas leves sin impacto significativo en el descenso de la sensación térmica.
Riesgo de radiación y probabilidad de tormentas
Uno de los puntos más críticos de la jornada es el índice de radiación UV, el cual se situará en un nivel extremo (10). Por este motivo, los especialistas recomiendan evitar la exposición directa al sol entre las 10:00 y las 16:00 horas, además de utilizar protección solar de alta graduación. Aunque la probabilidad de precipitaciones es muy baja (5%), existe una vigilancia sobre el ambiente pesado y la nubosidad variable que podría derivar en tormentas aisladas hacia el cierre de la jornada.
<p>La provincia de San Juan enfrenta una jornada de calor intenso este lunes 12 de enero, con una temperatura máxima prevista de 36°C y una mínima de 22°C. Bajo un cielo mayormente soleado y vientos del sureste a 14 km/h, las autoridades advierten sobre un índice de radiación UV extremo, mientras que no se descarta la formación de tormentas aisladas hacia el final del día.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Bienvenidos a una nueva entrega de «San Juan: El Simulacro del Infierno», edición enero 2026. Si usted se despertó hoy con la sensación de que su habitación es una freidora de aire gigante, no se preocupe, es simplemente el clima recordándole que vivir en un valle rodeado de piedras tiene sus consecuencias termodinámicas. Con 36°C de máxima, el Servicio Meteorológico Nacional básicamente nos está sugiriendo que la única prenda de vestir legalmente aceptable debería ser un cubo de hielo tallado con la forma de una musculosa. El sanjuanino promedio ya no transpira, directamente atraviesa un proceso de sublimación donde el alma abandona el cuerpo buscando un aire acondicionado que no haga ruido a motor de tractor soviético.
Lo más tierno de este reporte meteorológico es ese 5% de probabilidad de precipitaciones. Ese número es el equivalente climático a que tu ex te diga «quizás te escriba»: una mentira piadosa diseñada para que mantengas una pizca de esperanza mientras te deshidratas lentamente. Ese «ambiente pesado» que mencionan los especialistas es, en realidad, una mezcla de oxígeno, polvo y la desesperación colectiva de un millón de personas que descubrieron que el ventilador de techo solo sirve para repartir el aire caliente de forma más democrática. Si llega a caer una gota hacia la noche, será para que el asfalto despida ese olor a tierra mojada que, lejos de refrescar, convierte a la Ciudad en un sauna húmedo digno de una película de terror de bajo presupuesto.
Y ni hablemos del índice UV en 10. Estar bajo el sol hoy es, técnicamente, someterse a una radiación que te deja la piel con la textura de un repulgue de empanada bien horneada. Los dermatólogos están a dos minutos de recomendar salir a la calle envueltos en papel aluminio para reflejar los rayos, o simplemente aceptar nuestro destino y convertirnos en lagartos de cuello de cuero. Mientras el viento del sureste sopla a 14 km/h —lo que en San Juan se siente como si alguien te estuviera tirando un secador de pelo en la cara desde el otro lado de la calle—, nosotros seguimos acá, esperando que el próximo invierno llegue antes de que terminemos todos convertidos en pasas de uva humanas.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Para este lunes 12 de enero de 2026, la provincia de San Juan se prepara para atravesar una jornada marcada por un calor intenso, consolidando la tendencia de altas temperaturas que caracteriza al inicio del año. Según los datos oficiales, se espera que la temperatura máxima alcance los 36°C, mientras que la mínima se mantendrá en torno a los 22°C, ofreciendo poco alivio durante las primeras horas de la mañana.
Condiciones atmosféricas y viento
El estado del tiempo para el resto del día contempla condiciones generales de cielo mayormente soleado durante las horas de luz, con una tendencia a despejarse completamente hacia la noche. En cuanto a la dinámica del aire, se prevé la presencia de viento desde el sector sureste con una velocidad constante de aproximadamente 14 km/h, lo que podría generar ráfagas leves sin impacto significativo en el descenso de la sensación térmica.
Riesgo de radiación y probabilidad de tormentas
Uno de los puntos más críticos de la jornada es el índice de radiación UV, el cual se situará en un nivel extremo (10). Por este motivo, los especialistas recomiendan evitar la exposición directa al sol entre las 10:00 y las 16:00 horas, además de utilizar protección solar de alta graduación. Aunque la probabilidad de precipitaciones es muy baja (5%), existe una vigilancia sobre el ambiente pesado y la nubosidad variable que podría derivar en tormentas aisladas hacia el cierre de la jornada.
Bienvenidos a una nueva entrega de «San Juan: El Simulacro del Infierno», edición enero 2026. Si usted se despertó hoy con la sensación de que su habitación es una freidora de aire gigante, no se preocupe, es simplemente el clima recordándole que vivir en un valle rodeado de piedras tiene sus consecuencias termodinámicas. Con 36°C de máxima, el Servicio Meteorológico Nacional básicamente nos está sugiriendo que la única prenda de vestir legalmente aceptable debería ser un cubo de hielo tallado con la forma de una musculosa. El sanjuanino promedio ya no transpira, directamente atraviesa un proceso de sublimación donde el alma abandona el cuerpo buscando un aire acondicionado que no haga ruido a motor de tractor soviético.
Lo más tierno de este reporte meteorológico es ese 5% de probabilidad de precipitaciones. Ese número es el equivalente climático a que tu ex te diga «quizás te escriba»: una mentira piadosa diseñada para que mantengas una pizca de esperanza mientras te deshidratas lentamente. Ese «ambiente pesado» que mencionan los especialistas es, en realidad, una mezcla de oxígeno, polvo y la desesperación colectiva de un millón de personas que descubrieron que el ventilador de techo solo sirve para repartir el aire caliente de forma más democrática. Si llega a caer una gota hacia la noche, será para que el asfalto despida ese olor a tierra mojada que, lejos de refrescar, convierte a la Ciudad en un sauna húmedo digno de una película de terror de bajo presupuesto.
Y ni hablemos del índice UV en 10. Estar bajo el sol hoy es, técnicamente, someterse a una radiación que te deja la piel con la textura de un repulgue de empanada bien horneada. Los dermatólogos están a dos minutos de recomendar salir a la calle envueltos en papel aluminio para reflejar los rayos, o simplemente aceptar nuestro destino y convertirnos en lagartos de cuello de cuero. Mientras el viento del sureste sopla a 14 km/h —lo que en San Juan se siente como si alguien te estuviera tirando un secador de pelo en la cara desde el otro lado de la calle—, nosotros seguimos acá, esperando que el próximo invierno llegue antes de que terminemos todos convertidos en pasas de uva humanas.