Los gremios que nuclean a los trabajadores de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) han definido un cronograma de medidas de fuerza ante la crisis presupuestaria que atraviesa el sector. Tras una asamblea conjunta, la Asociación de Docentes, Investigadores y Creadores (Adicus) y el Sindicato de Docentes (SidUNSJ) confirmaron que el plan de lucha incluirá paros totales, clases públicas y una movilización masiva a nivel país.
Jaime Barcelona, secretario general de Adicus, detalló que las resoluciones locales serán llevadas al congreso de la Conadu Histórica para coordinar el alcance nacional de las protestas. Según el cronograma establecido, la primera semana de huelga tendrá lugar entre el 16 y el 20 de marzo. Posteriormente, se prevé otra semana de medidas de fuerza hacia fines de marzo, culminando con una tercera etapa de paro durante la semana del 6 de abril.
Visibilización y participación estudiantil
Lejos de limitar la protesta al cese de actividades, los sindicatos apuestan a una fuerte presencia en la vía pública. Se han programado clases públicas, actividades abiertas y campañas de difusión destinadas a informar a la sociedad sanjuanina sobre el desfinanciamiento que pone en riesgo el normal funcionamiento de las facultades y colegios preuniversitarios. «El objetivo es exponer la situación que atraviesa el sistema universitario y reforzar el reclamo en defensa de la educación pública», señalaron desde la dirigencia gremial.
Hacia la marcha federal del 23 de abril
El punto cúlmine del plan de lucha será la participación en la Marcha Federal Universitaria, convocada para el 23 de abril. Esta fecha posee una carga simbólica particular, ya que coincide con el segundo aniversario de la primera gran movilización masiva realizada en todo el país bajo la actual gestión nacional. Se espera que la convocatoria agrupe no solo al estamento docente, sino también a estudiantes, nodocentes, investigadores y diversos sectores sociales que acompañan el reclamo por la recomposición salarial y el aumento de las partidas presupuestarias.
Desde la UNSJ advierten que el éxito de estas medidas dependerá del nivel de adhesión en las distintas unidades académicas y de la respuesta que brinde el Gobierno Nacional ante el reclamo de las federaciones universitarias, en un contexto de alta inflación que ha licuado el poder adquisitivo de los salarios del sector.
<p>Los gremios docentes Adicus y SidUNSJ anunciaron un plan de lucha en la Universidad Nacional de San Juan que incluye tres semanas de paros distribuidas entre marzo y abril. La medida, que contempla clases públicas y actividades de visibilización, culminará con una marcha federal universitaria el próximo 23 de abril en defensa de la educación pública y el sistema superior.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En la Universidad Nacional de San Juan, el calendario académico ha decidido mutar en un calendario de supervivencia extrema. Los gremios Adicus y SidUNSJ, tras una asamblea donde el café fue lo único que no faltó para mantener los ánimos caldeados, dictaminaron que si el presupuesto no aparece, las tizas tampoco. Jaime Barcelona ya le puso fecha al primer round de este campeonato del paro: del 16 al 20 de marzo, los pasillos de la UNSJ tendrán más silencio que una biblioteca en feriado de Carnaval. Es una estrategia brillante: empezar las clases recordando que, en Argentina, la educación pública es ese paciente en terapia intensiva al que todos saludan pero nadie le paga la obra social.
Pero no se confundan, no es que los docentes se quieran quedar en casa viendo series; la idea es sacar los pupitres a la vereda en un despliegue de «clases públicas». Nada dice más «crisis educativa» que intentar explicar la segunda ley de la termodinámica mientras los colectivos te tocan bocina en la cara. Es la educación táctica: si no hay gas para la calefacción en invierno, mejor ir acostumbrándose al aire libre. La agenda de huelgas sigue con una persistencia digna de un cobrador de morosos, extendiéndose hasta abril, mes en el cual planean una «Marcha Federal» para el día 23. Casualmente, se cumplen dos años de aquella movilización masiva, demostrando que en este país somos expertos en celebrar aniversarios de reclamos que nunca se solucionan.
El plan de lucha es tan ambicioso que incluye tres semanas de medidas de fuerza, dejando a los estudiantes en una especie de limbo pedagógico donde aprenderán más sobre derecho laboral y resistencia social que sobre sus propias carreras. Mientras la Conadu Histórica analiza si el paro será nacional o intergaláctico, los docentes sanjuaninos ya preparan las pancartas. Al final del día, la Marcha Federal del 23 de abril promete ser el evento del año, una suerte de Lollapalooza del reclamo salarial donde el «line-up» principal será el presupuesto universitario y el público llegará con reposera, pero esta vez sin empanadas (porque con estos sueldos, el relleno es un lujo de otra era).
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Los gremios que nuclean a los trabajadores de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) han definido un cronograma de medidas de fuerza ante la crisis presupuestaria que atraviesa el sector. Tras una asamblea conjunta, la Asociación de Docentes, Investigadores y Creadores (Adicus) y el Sindicato de Docentes (SidUNSJ) confirmaron que el plan de lucha incluirá paros totales, clases públicas y una movilización masiva a nivel país.
Jaime Barcelona, secretario general de Adicus, detalló que las resoluciones locales serán llevadas al congreso de la Conadu Histórica para coordinar el alcance nacional de las protestas. Según el cronograma establecido, la primera semana de huelga tendrá lugar entre el 16 y el 20 de marzo. Posteriormente, se prevé otra semana de medidas de fuerza hacia fines de marzo, culminando con una tercera etapa de paro durante la semana del 6 de abril.
Visibilización y participación estudiantil
Lejos de limitar la protesta al cese de actividades, los sindicatos apuestan a una fuerte presencia en la vía pública. Se han programado clases públicas, actividades abiertas y campañas de difusión destinadas a informar a la sociedad sanjuanina sobre el desfinanciamiento que pone en riesgo el normal funcionamiento de las facultades y colegios preuniversitarios. «El objetivo es exponer la situación que atraviesa el sistema universitario y reforzar el reclamo en defensa de la educación pública», señalaron desde la dirigencia gremial.
Hacia la marcha federal del 23 de abril
El punto cúlmine del plan de lucha será la participación en la Marcha Federal Universitaria, convocada para el 23 de abril. Esta fecha posee una carga simbólica particular, ya que coincide con el segundo aniversario de la primera gran movilización masiva realizada en todo el país bajo la actual gestión nacional. Se espera que la convocatoria agrupe no solo al estamento docente, sino también a estudiantes, nodocentes, investigadores y diversos sectores sociales que acompañan el reclamo por la recomposición salarial y el aumento de las partidas presupuestarias.
Desde la UNSJ advierten que el éxito de estas medidas dependerá del nivel de adhesión en las distintas unidades académicas y de la respuesta que brinde el Gobierno Nacional ante el reclamo de las federaciones universitarias, en un contexto de alta inflación que ha licuado el poder adquisitivo de los salarios del sector.
En la Universidad Nacional de San Juan, el calendario académico ha decidido mutar en un calendario de supervivencia extrema. Los gremios Adicus y SidUNSJ, tras una asamblea donde el café fue lo único que no faltó para mantener los ánimos caldeados, dictaminaron que si el presupuesto no aparece, las tizas tampoco. Jaime Barcelona ya le puso fecha al primer round de este campeonato del paro: del 16 al 20 de marzo, los pasillos de la UNSJ tendrán más silencio que una biblioteca en feriado de Carnaval. Es una estrategia brillante: empezar las clases recordando que, en Argentina, la educación pública es ese paciente en terapia intensiva al que todos saludan pero nadie le paga la obra social.
Pero no se confundan, no es que los docentes se quieran quedar en casa viendo series; la idea es sacar los pupitres a la vereda en un despliegue de «clases públicas». Nada dice más «crisis educativa» que intentar explicar la segunda ley de la termodinámica mientras los colectivos te tocan bocina en la cara. Es la educación táctica: si no hay gas para la calefacción en invierno, mejor ir acostumbrándose al aire libre. La agenda de huelgas sigue con una persistencia digna de un cobrador de morosos, extendiéndose hasta abril, mes en el cual planean una «Marcha Federal» para el día 23. Casualmente, se cumplen dos años de aquella movilización masiva, demostrando que en este país somos expertos en celebrar aniversarios de reclamos que nunca se solucionan.
El plan de lucha es tan ambicioso que incluye tres semanas de medidas de fuerza, dejando a los estudiantes en una especie de limbo pedagógico donde aprenderán más sobre derecho laboral y resistencia social que sobre sus propias carreras. Mientras la Conadu Histórica analiza si el paro será nacional o intergaláctico, los docentes sanjuaninos ya preparan las pancartas. Al final del día, la Marcha Federal del 23 de abril promete ser el evento del año, una suerte de Lollapalooza del reclamo salarial donde el «line-up» principal será el presupuesto universitario y el público llegará con reposera, pero esta vez sin empanadas (porque con estos sueldos, el relleno es un lujo de otra era).