Para este martes 17 de febrero de 2026 se espera una jornada mayormente nublada y con una temperatura máxima de 36°C, según el pronóstico oficial brindado por los organismos meteorológicos. La estabilidad climática predominará en la región, aunque bajo condiciones de calor extremo que marcarán el ritmo de las actividades urbanas.
La jornada comenzó con una temperatura mínima de 20°C, mientras que durante la mañana el termómetro rondará los 27°C. El pico térmico se registrará en horas de la tarde, alcanzando los 36°C previstos. Hacia la noche, el alivio será escaso, ya que la temperatura descenderá apenas hasta los 31°C, manteniendo el ambiente caluroso bajo un cielo que permanecerá parcialmente nublado.
Dinámica del viento y condiciones atmosféricas
Respecto al comportamiento del viento, se espera una circulación inicial del sector sur, la cual rotará hacia el suroeste durante la noche. En ese lapso, el fenómeno meteorológico podría intensificarse, alcanzando velocidades estimadas entre los 13 y 22 km/h. Estas ráfagas no representarán un cambio significativo en la masa de aire, manteniendo la sensación térmica elevada en todo el territorio provincial.
Perspectivas para el resto de la semana
De esta manera, el martes se presentará estable pero muy caluroso, en el marco de una semana caracterizada por temperaturas elevadas y sin cambios bruscos en las condiciones del tiempo. Los especialistas indican que las máximas para los próximos días oscilarán entre los 28 y 35 grados, consolidando una tendencia de calor persistente sin probabilidades inmediatas de precipitaciones que modifiquen el escenario actual.
<p>El Servicio Meteorológico Nacional prevé para este martes 17 de febrero de 2026 una jornada de calor intenso en San Juan, con una temperatura máxima que alcanzará los 36°C bajo un cielo mayormente nublado. Se espera una mínima de 20°C y vientos del sector sur que rotarán al suroeste hacia la noche, manteniendo la tendencia de altas temperaturas para el resto de la semana.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Bienvenidos a una nueva entrega de «Simulador de Infierno: Edición San Juan 2026», donde el Sol ha decidido que nuestra provincia no es un lugar geográfico, sino un experimento de cocción lenta para seres humanos. Este martes, la máxima llegará a los 36°C, una cifra que en cualquier país civilizado provocaría la evacuación inmediata de la población, pero que acá simplemente significa que el asfalto de la Avenida Libertador ha pasado de estado sólido a una sopa primordial de hidrocarburos. Si usted siente que sus zapatos se están fusionando con la vereda, no se asuste; es solo la naturaleza reclamando lo que es suyo, o quizás es el recordatorio de que vivir en un desierto tiene sus costos termodinámicos.
El pronóstico indica que el cielo estará «mayormente nublado», lo cual es la forma elegante que tiene la meteorología para decirnos que sufriremos un efecto invernadero digno de una plantación de tomates premium. Es ese calor húmedo y pegajoso que te hace sentir que estás respirando a través de una toalla caliente en un spa del que no podés escapar. Por la noche, el viento rotará al suroeste con ráfagas de hasta 22 km/h, lo que técnicamente no es una brisa, sino un secador de pelo gigante apuntándonos directamente a la cara para terminar de sellar los poros. Prepárense, porque el resto de la semana promete seguir esta línea de tortura térmica, recordándonos que el aire acondicionado no es un lujo, sino un derecho humano fundamental que nuestras facturas de luz se encargan de pisotear sistemáticamente.
Estamos ante un escenario donde la única solución lógica sería mudarse al interior de una heladera comercial, pero como la economía no ayuda, nos conformaremos con ver cómo el termómetro marca 31°C a la noche, una temperatura ideal para dormir abrazado a un bloque de hielo o, en su defecto, para replantearse seriamente por qué nuestros antepasados decidieron fundar una ciudad en un lugar donde las piedras sudan. No hay cambios bruscos a la vista, solo una estabilidad térmica que nos garantiza que seguiremos cocinándonos en nuestro propio jugo hasta que el otoño decida, por piedad divina, hacer acto de presencia.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Para este martes 17 de febrero de 2026 se espera una jornada mayormente nublada y con una temperatura máxima de 36°C, según el pronóstico oficial brindado por los organismos meteorológicos. La estabilidad climática predominará en la región, aunque bajo condiciones de calor extremo que marcarán el ritmo de las actividades urbanas.
La jornada comenzó con una temperatura mínima de 20°C, mientras que durante la mañana el termómetro rondará los 27°C. El pico térmico se registrará en horas de la tarde, alcanzando los 36°C previstos. Hacia la noche, el alivio será escaso, ya que la temperatura descenderá apenas hasta los 31°C, manteniendo el ambiente caluroso bajo un cielo que permanecerá parcialmente nublado.
Dinámica del viento y condiciones atmosféricas
Respecto al comportamiento del viento, se espera una circulación inicial del sector sur, la cual rotará hacia el suroeste durante la noche. En ese lapso, el fenómeno meteorológico podría intensificarse, alcanzando velocidades estimadas entre los 13 y 22 km/h. Estas ráfagas no representarán un cambio significativo en la masa de aire, manteniendo la sensación térmica elevada en todo el territorio provincial.
Perspectivas para el resto de la semana
De esta manera, el martes se presentará estable pero muy caluroso, en el marco de una semana caracterizada por temperaturas elevadas y sin cambios bruscos en las condiciones del tiempo. Los especialistas indican que las máximas para los próximos días oscilarán entre los 28 y 35 grados, consolidando una tendencia de calor persistente sin probabilidades inmediatas de precipitaciones que modifiquen el escenario actual.
Bienvenidos a una nueva entrega de «Simulador de Infierno: Edición San Juan 2026», donde el Sol ha decidido que nuestra provincia no es un lugar geográfico, sino un experimento de cocción lenta para seres humanos. Este martes, la máxima llegará a los 36°C, una cifra que en cualquier país civilizado provocaría la evacuación inmediata de la población, pero que acá simplemente significa que el asfalto de la Avenida Libertador ha pasado de estado sólido a una sopa primordial de hidrocarburos. Si usted siente que sus zapatos se están fusionando con la vereda, no se asuste; es solo la naturaleza reclamando lo que es suyo, o quizás es el recordatorio de que vivir en un desierto tiene sus costos termodinámicos.
El pronóstico indica que el cielo estará «mayormente nublado», lo cual es la forma elegante que tiene la meteorología para decirnos que sufriremos un efecto invernadero digno de una plantación de tomates premium. Es ese calor húmedo y pegajoso que te hace sentir que estás respirando a través de una toalla caliente en un spa del que no podés escapar. Por la noche, el viento rotará al suroeste con ráfagas de hasta 22 km/h, lo que técnicamente no es una brisa, sino un secador de pelo gigante apuntándonos directamente a la cara para terminar de sellar los poros. Prepárense, porque el resto de la semana promete seguir esta línea de tortura térmica, recordándonos que el aire acondicionado no es un lujo, sino un derecho humano fundamental que nuestras facturas de luz se encargan de pisotear sistemáticamente.
Estamos ante un escenario donde la única solución lógica sería mudarse al interior de una heladera comercial, pero como la economía no ayuda, nos conformaremos con ver cómo el termómetro marca 31°C a la noche, una temperatura ideal para dormir abrazado a un bloque de hielo o, en su defecto, para replantearse seriamente por qué nuestros antepasados decidieron fundar una ciudad en un lugar donde las piedras sudan. No hay cambios bruscos a la vista, solo una estabilidad térmica que nos garantiza que seguiremos cocinándonos en nuestro propio jugo hasta que el otoño decida, por piedad divina, hacer acto de presencia.