Tras una evaluación técnica conjunta, personal de Vialidad Nacional, Gendarmería Nacional y la Policía de San Juan determinó la rehabilitación del tránsito en la Ruta Nacional 141, específicamente en el sector de Bermejo. La medida se tomó bajo la premisa de «máxima precaución», debido a que el caudal de agua que atraviesa la zona ha disminuido y el estado del pavimento presenta condiciones aceptables para la circulación controlada.
Estado de la infraestructura y riesgos persistentes
A pesar de la apertura, las autoridades advirtieron que el panorama es frágil. El tramo ha sufrido severos daños en las últimas semanas como consecuencia de las persistentes lluvias, registrándose socavones, badenes con arrastre de materiales áridos y banquinas descalzadas. Estos factores obligaron a mantener un esquema de restricciones intermitentes para reducir los riesgos de accidentes viales.
Desde los organismos de control remarcaron que «las condiciones pueden cambiar en cuestión de horas» debido a la inestabilidad climática que afecta a la región. Por este motivo, se encuentran equipos apostados en el lugar para monitorear minuto a minuto la evolución de las crecientes y el comportamiento de la calzada frente al paso de vehículos pesados y particulares.
Obras de contingencia y desvíos
Para intentar normalizar la conectividad de forma definitiva, se informó que se trabaja intensamente en la zona afectada con la construcción de una huella alternativa paralela a la traza principal. Esta vía de emergencia permitirá restablecer la circulación con mayores márgenes de seguridad mientras se planifican las reparaciones estructurales en el pavimento original.
Finalmente, se reiteró el pedido a conductores, transportistas y vecinos de la zona de respetar estrictamente las indicaciones del personal destacado en la ruta. Se recomienda no emprender el viaje sin antes consultar los partes oficiales de Vialidad Nacional para evitar quedar varados ante posibles nuevos cortes por incremento del caudal hídrico.
<p>Vialidad Nacional habilitó el tránsito con máxima precaución en la Ruta Nacional 141, a la altura de Bermejo, tras evaluar que el caudal de agua en la calzada es bajo. Personal de seguridad monitorea el tramo afectado por socavones y banquinas descalzadas, mientras se avanza en la construcción de una vía alternativa para garantizar la conectividad en la zona.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Bienvenidos a una nueva edición de «Survivor: Bermejo Edition», el reality donde Vialidad Nacional y las fuerzas de seguridad juegan a la ruleta rusa con el asfalto. La Ruta Nacional 141 ha sido habilitada para el tránsito, pero bajo una condición que nos encanta: «máxima precaución». Esto, en idioma oficial, significa que si tu auto decide transformarse en un submarino o si el pavimento se abre cual Mar Rojo al paso de Moisés, técnicamente estabas avisado. Gendarmería y la Policía están apostados en la zona mirando cómo baja el agua con la misma atención con la que uno mira el microondas cuando quedan tres segundos para que explote la taza de café.
La situación de la ruta en las últimas semanas parece sacada de una película de catástrofes de bajo presupuesto. Tenemos de todo: socavones que podrían albergar a una familia tipo, badenes con arrastre de material que te dejan el auto alineado y balanceado de forma permanente (hacia la banquina) y el siempre pintoresco «descalce de banquinas», ideal para quienes disfrutan de la adrenalina de caer al vacío por un error de cálculo de diez centímetros. Mientras tanto, nos informan con orgullo que están construyendo una «huella alternativa paralela». Es decir, como la ruta principal es básicamente un queso gruyere, la solución es hacer un caminito de tierra al lado y rezar para que las inclemencias climáticas tengan la amabilidad de no llover justo ahí.
Por ahora, el pavimento está en «condiciones aceptables», una frase que tiene la misma solidez que una promesa de político en campaña. Las autoridades piden extremar las medidas de seguridad, lo cual es un consejo excelente si tenés un tanque de guerra o un helicóptero; para el resto de los mortales que circulan en un sedán familiar, la recomendación es básicamente no parpadear y tener el testamento al día. Respeten las indicaciones del personal en ruta, porque ellos son los únicos que saben en qué preciso momento el «agua baja poca» se convierte en «el río se lleva tu paragolpes», y manténganse informados por canales oficiales antes de que la 141 decida volver a ser parte del paisaje geológico natural.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Tras una evaluación técnica conjunta, personal de Vialidad Nacional, Gendarmería Nacional y la Policía de San Juan determinó la rehabilitación del tránsito en la Ruta Nacional 141, específicamente en el sector de Bermejo. La medida se tomó bajo la premisa de «máxima precaución», debido a que el caudal de agua que atraviesa la zona ha disminuido y el estado del pavimento presenta condiciones aceptables para la circulación controlada.
Estado de la infraestructura y riesgos persistentes
A pesar de la apertura, las autoridades advirtieron que el panorama es frágil. El tramo ha sufrido severos daños en las últimas semanas como consecuencia de las persistentes lluvias, registrándose socavones, badenes con arrastre de materiales áridos y banquinas descalzadas. Estos factores obligaron a mantener un esquema de restricciones intermitentes para reducir los riesgos de accidentes viales.
Desde los organismos de control remarcaron que «las condiciones pueden cambiar en cuestión de horas» debido a la inestabilidad climática que afecta a la región. Por este motivo, se encuentran equipos apostados en el lugar para monitorear minuto a minuto la evolución de las crecientes y el comportamiento de la calzada frente al paso de vehículos pesados y particulares.
Obras de contingencia y desvíos
Para intentar normalizar la conectividad de forma definitiva, se informó que se trabaja intensamente en la zona afectada con la construcción de una huella alternativa paralela a la traza principal. Esta vía de emergencia permitirá restablecer la circulación con mayores márgenes de seguridad mientras se planifican las reparaciones estructurales en el pavimento original.
Finalmente, se reiteró el pedido a conductores, transportistas y vecinos de la zona de respetar estrictamente las indicaciones del personal destacado en la ruta. Se recomienda no emprender el viaje sin antes consultar los partes oficiales de Vialidad Nacional para evitar quedar varados ante posibles nuevos cortes por incremento del caudal hídrico.
Bienvenidos a una nueva edición de «Survivor: Bermejo Edition», el reality donde Vialidad Nacional y las fuerzas de seguridad juegan a la ruleta rusa con el asfalto. La Ruta Nacional 141 ha sido habilitada para el tránsito, pero bajo una condición que nos encanta: «máxima precaución». Esto, en idioma oficial, significa que si tu auto decide transformarse en un submarino o si el pavimento se abre cual Mar Rojo al paso de Moisés, técnicamente estabas avisado. Gendarmería y la Policía están apostados en la zona mirando cómo baja el agua con la misma atención con la que uno mira el microondas cuando quedan tres segundos para que explote la taza de café.
La situación de la ruta en las últimas semanas parece sacada de una película de catástrofes de bajo presupuesto. Tenemos de todo: socavones que podrían albergar a una familia tipo, badenes con arrastre de material que te dejan el auto alineado y balanceado de forma permanente (hacia la banquina) y el siempre pintoresco «descalce de banquinas», ideal para quienes disfrutan de la adrenalina de caer al vacío por un error de cálculo de diez centímetros. Mientras tanto, nos informan con orgullo que están construyendo una «huella alternativa paralela». Es decir, como la ruta principal es básicamente un queso gruyere, la solución es hacer un caminito de tierra al lado y rezar para que las inclemencias climáticas tengan la amabilidad de no llover justo ahí.
Por ahora, el pavimento está en «condiciones aceptables», una frase que tiene la misma solidez que una promesa de político en campaña. Las autoridades piden extremar las medidas de seguridad, lo cual es un consejo excelente si tenés un tanque de guerra o un helicóptero; para el resto de los mortales que circulan en un sedán familiar, la recomendación es básicamente no parpadear y tener el testamento al día. Respeten las indicaciones del personal en ruta, porque ellos son los únicos que saben en qué preciso momento el «agua baja poca» se convierte en «el río se lleva tu paragolpes», y manténganse informados por canales oficiales antes de que la 141 decida volver a ser parte del paisaje geológico natural.