En una jornada de definiciones estratégicas para el sector extractivo, el Senado de la Nación aprobó la modificación de la Ley de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares. Con un resultado de 40 votos a favor y 31 en contra, el oficialismo logró avanzar en una reforma que redefine los límites de protección ambiental en las zonas de alta montaña.
Fisura en la oposición y contrapunto sanjuanino
El dato político más relevante fue el quiebre de la disciplina de bloque en Unión por la Patria. Los senadores de provincias con fuerte impronta minera, encabezados por el sanjuanino Sergio Uñac y la catamarqueña Lucía Corpacci, optaron por acompañar el proyecto oficialista. Esta postura los alineó con los reclamos de las cámaras empresariales y las necesidades fiscales de sus distritos, marcando una distancia irreversible con la conducción nacional de su partido.
Por el contrario, la senadora María Celeste Giménez Navarro, identificada con el sector más ortodoxo del kirchnerismo, mantuvo su voto negativo. Sin embargo, su actuación quedó opacada por un incidente mediático en Radio Estación Claridad. Durante una entrevista con la periodista María Silvia Martín, la legisladora no logró precisar qué empresas mineras operan actualmente en los departamentos de Iglesia, Calingasta y Jáchal. Tras verse acorralada por preguntas técnicas sobre el motor económico de la provincia que representa, la comunicación se interrumpió abruptamente alegando fallas de audio, un hecho que generó duras críticas en el arco político local por su presunta desconexión territorial.
El impacto en los proyectos clave
La reforma busca eliminar el «gris legal» que afectaba al ambiente periglacial. Para que una zona sea protegida, ahora debe demostrarse que posee una función hídrica relevante para la cuenca. Este cambio de paradigma beneficia directamente a proyectos estratégicos para San Juan que se encuentran en diferentes etapas:
- Josemaría (Lundin Mining): En etapa de factibilidad en Iglesia.
- Los Azules (McEwen Copper) y El Pachón (Glencore): Proyectos de cobre en Calingasta de escala mundial.
- Veladero (Barrick/Shandong Gold): Daría mayor previsibilidad a las operaciones actuales de oro y plata.
Hacia la Cámara de Diputados
El proyecto se traslada ahora a la Cámara Baja, donde se prevé un escenario de máxima tensión. De convertirse en ley, se estima que San Juan podría recibir inversiones por 10.000 millones de dólares en la próxima década. No obstante, el sector ambientalista ya advirtió que recurrirá a la judicialización inmediata, denunciando una «regresión ambiental» que contraviene tratados internacionales. El futuro de la minería de cobre argentina, motor de la transición energética, depende ahora de la resolución de este conflicto entre la estabilización macroeconómica y la preservación de los recursos hídricos en un contexto de sequía histórica.
<p>El Senado de la Nación otorgó media sanción a la reforma de la Ley de Glaciares con 40 votos a favor, destacándose el quiebre en Unión por la Patria tras el apoyo de Sergio Uñac al proyecto. En contraste, la senadora Celeste Giménez votó en contra, aunque quedó envuelta en una controversia mediática por su desconocimiento técnico sobre los proyectos mineros que impulsan la economía sanjuanina.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Bienvenidos a la versión legislativa de «Civil War», donde el peronismo sanjuanino ha decidido que la disciplina de bloque es algo que solo se usa cuando no hay miles de millones de dólares en juego. En una sesión que tuvo más tensión que un motor a punto de fundir, Sergio Uñac se puso el traje de «peronista productivista» y votó a favor de la reforma de la Ley de Glaciares, dejando a sus compañeros de Unión por la Patria con la mano levantada y un signo de pregunta en la frente. Parece que el exgobernador recordó que en San Juan el cobre es religión y que, si hay que retocar la definición de «suelo congelado» para que entren los capitales, se hace con la misma soltura con la que se cambia un neumático en el Dakar. Mientras tanto, Lucía Corpacci desde Catamarca le hacía la segunda, confirmando que cuando las mineras golpean la puerta, los manuales ideológicos se guardan en el cajón de abajo.
Pero la nota de color —tirando a un rojo furioso de vergüenza ajena— la dio la senadora camporista María Celeste Giménez Navarro. Fiel a la línea dura del Instituto Patria, votó en contra, pero su verdadero traspié no fue legislativo, sino radiofónico. En una entrevista que ya circula por los grupos de WhatsApp como el blooper del año, la legisladora fue consultada por María Silvia Martín sobre cuestiones básicas de la minería en Iglesia, Jáchal y Calingasta. ¿La respuesta? Un silencio más profundo que una galería de Veladero. Ante la imposibilidad de nombrar una sola empresa en exploración, la senadora aplicó la vieja y confiable táctica del «no te escucho, se corta», huyendo de la comunicación con la misma velocidad con la que un inversor escapa de la inseguridad jurídica. Un papelón técnico que dejó en claro que algunos representan a la provincia, pero todavía no encontraron los departamentos en el mapa.
La reforma en sí es un canto a la pragmática: ahora, si el ambiente periglacial es solo tierra fría que no aporta una gota de agua a la cuenca, se puede excavar sin culpa. Es el «green light» que esperaban gigantes como Barrick, Lundin y Glencore para dejar de pelear con los grises legales y empezar a mover la tierra en serio. El lobby corporativo finalmente logró que el «permafrost» pase de ser un blindaje ecológico a un trámite administrativo. Ahora la pelota pasa a Diputados, donde se espera una batalla de proporciones épicas entre quienes ven una lluvia de 10.000 millones de dólares y quienes temen que, en el proceso de buscar cobre, terminemos secando hasta el último cubito de hielo de la Cordillera. Hagan sus apuestas, porque en este Gran Premio del extractivismo, la meta está llena de amparos judiciales y promesas de estabilidad macroeconómica.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
En una jornada de definiciones estratégicas para el sector extractivo, el Senado de la Nación aprobó la modificación de la Ley de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares. Con un resultado de 40 votos a favor y 31 en contra, el oficialismo logró avanzar en una reforma que redefine los límites de protección ambiental en las zonas de alta montaña.
Fisura en la oposición y contrapunto sanjuanino
El dato político más relevante fue el quiebre de la disciplina de bloque en Unión por la Patria. Los senadores de provincias con fuerte impronta minera, encabezados por el sanjuanino Sergio Uñac y la catamarqueña Lucía Corpacci, optaron por acompañar el proyecto oficialista. Esta postura los alineó con los reclamos de las cámaras empresariales y las necesidades fiscales de sus distritos, marcando una distancia irreversible con la conducción nacional de su partido.
Por el contrario, la senadora María Celeste Giménez Navarro, identificada con el sector más ortodoxo del kirchnerismo, mantuvo su voto negativo. Sin embargo, su actuación quedó opacada por un incidente mediático en Radio Estación Claridad. Durante una entrevista con la periodista María Silvia Martín, la legisladora no logró precisar qué empresas mineras operan actualmente en los departamentos de Iglesia, Calingasta y Jáchal. Tras verse acorralada por preguntas técnicas sobre el motor económico de la provincia que representa, la comunicación se interrumpió abruptamente alegando fallas de audio, un hecho que generó duras críticas en el arco político local por su presunta desconexión territorial.
El impacto en los proyectos clave
La reforma busca eliminar el «gris legal» que afectaba al ambiente periglacial. Para que una zona sea protegida, ahora debe demostrarse que posee una función hídrica relevante para la cuenca. Este cambio de paradigma beneficia directamente a proyectos estratégicos para San Juan que se encuentran en diferentes etapas:
- Josemaría (Lundin Mining): En etapa de factibilidad en Iglesia.
- Los Azules (McEwen Copper) y El Pachón (Glencore): Proyectos de cobre en Calingasta de escala mundial.
- Veladero (Barrick/Shandong Gold): Daría mayor previsibilidad a las operaciones actuales de oro y plata.
Hacia la Cámara de Diputados
El proyecto se traslada ahora a la Cámara Baja, donde se prevé un escenario de máxima tensión. De convertirse en ley, se estima que San Juan podría recibir inversiones por 10.000 millones de dólares en la próxima década. No obstante, el sector ambientalista ya advirtió que recurrirá a la judicialización inmediata, denunciando una «regresión ambiental» que contraviene tratados internacionales. El futuro de la minería de cobre argentina, motor de la transición energética, depende ahora de la resolución de este conflicto entre la estabilización macroeconómica y la preservación de los recursos hídricos en un contexto de sequía histórica.
Bienvenidos a la versión legislativa de «Civil War», donde el peronismo sanjuanino ha decidido que la disciplina de bloque es algo que solo se usa cuando no hay miles de millones de dólares en juego. En una sesión que tuvo más tensión que un motor a punto de fundir, Sergio Uñac se puso el traje de «peronista productivista» y votó a favor de la reforma de la Ley de Glaciares, dejando a sus compañeros de Unión por la Patria con la mano levantada y un signo de pregunta en la frente. Parece que el exgobernador recordó que en San Juan el cobre es religión y que, si hay que retocar la definición de «suelo congelado» para que entren los capitales, se hace con la misma soltura con la que se cambia un neumático en el Dakar. Mientras tanto, Lucía Corpacci desde Catamarca le hacía la segunda, confirmando que cuando las mineras golpean la puerta, los manuales ideológicos se guardan en el cajón de abajo.
Pero la nota de color —tirando a un rojo furioso de vergüenza ajena— la dio la senadora camporista María Celeste Giménez Navarro. Fiel a la línea dura del Instituto Patria, votó en contra, pero su verdadero traspié no fue legislativo, sino radiofónico. En una entrevista que ya circula por los grupos de WhatsApp como el blooper del año, la legisladora fue consultada por María Silvia Martín sobre cuestiones básicas de la minería en Iglesia, Jáchal y Calingasta. ¿La respuesta? Un silencio más profundo que una galería de Veladero. Ante la imposibilidad de nombrar una sola empresa en exploración, la senadora aplicó la vieja y confiable táctica del «no te escucho, se corta», huyendo de la comunicación con la misma velocidad con la que un inversor escapa de la inseguridad jurídica. Un papelón técnico que dejó en claro que algunos representan a la provincia, pero todavía no encontraron los departamentos en el mapa.
La reforma en sí es un canto a la pragmática: ahora, si el ambiente periglacial es solo tierra fría que no aporta una gota de agua a la cuenca, se puede excavar sin culpa. Es el «green light» que esperaban gigantes como Barrick, Lundin y Glencore para dejar de pelear con los grises legales y empezar a mover la tierra en serio. El lobby corporativo finalmente logró que el «permafrost» pase de ser un blindaje ecológico a un trámite administrativo. Ahora la pelota pasa a Diputados, donde se espera una batalla de proporciones épicas entre quienes ven una lluvia de 10.000 millones de dólares y quienes temen que, en el proceso de buscar cobre, terminemos secando hasta el último cubito de hielo de la Cordillera. Hagan sus apuestas, porque en este Gran Premio del extractivismo, la meta está llena de amparos judiciales y promesas de estabilidad macroeconómica.