La Secretaría de Energía de la Nación oficializó la inclusión de San Juan dentro de la categoría de “zona cálida” para el esquema de subsidios al consumo de electricidad durante el periodo estival. Sin embargo, la medida generó una reacción inmediata por parte del Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE), organismo que consideró la resolución insuficiente y solicitó una revisión técnica urgente de los parámetros aplicados.
De acuerdo con la Resolución Nº 13/26, emitida el pasado 16 de enero de 2026, los usuarios de la provincia contarán con un Consumo Base Subsidiado de 370 kilovatios hora (kWh) por mes durante diciembre, enero y febrero. Este nuevo tope representa un incremento respecto a los 300 kWh vigentes anteriormente. La normativa nacional se fundamenta en la norma IRAM 11603:2012, la cual establece umbrales térmicos para clasificar las regiones climáticas del territorio argentino.
El cuestionamiento técnico del EPRE
Desde el organismo regulador sanjuanino advirtieron que el criterio utilizado por la Nación ha quedado obsoleto, ya que la normativa IRAM mencionada no contempla el impacto del cambio climático reciente. Basándose en informes actualizados del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el EPRE subrayó que las temperaturas en San Juan han registrado un aumento sostenido en los últimos años, lo que deriva en una dependencia crítica de equipos de refrigeración para garantizar la habitabilidad de los hogares.
En este escenario, el organismo provincial formalizó su postura mediante la Nota EPRE Nº 00983/26, interponiendo un “reclamo impropio” ante las autoridades nacionales, amparado en la Ley Nacional de Procedimientos Administrativos. El objetivo de esta presentación es que San Juan sea recategorizada como “zona muy cálida”, lo que permitiría elevar el tope del consumo subsidiado a 550 kWh mensuales.
Defensa del federalismo y consumo responsable
Las autoridades del EPRE ratificaron su compromiso de “defender un servicio eléctrico accesible y federal”, buscando mitigar las asimetrías geográficas que perjudican a los usuarios de zonas con climas extremos. Según el ente, la equiparación con otras regiones del país que ya gozan de beneficios superiores es una cuestión de equidad básica frente a las condiciones ambientales de la provincia.
Mientras se aguarda una resolución al reclamo administrativo, el ente regulador instó a los ciudadanos a mantener pautas de consumo responsable. Bajo la consigna “No derrochar para ahorrar”, se recomendó el uso eficiente de electrodomésticos para evitar exceder los límites subsidiados actuales y prevenir facturaciones elevadas durante los meses de máxima demanda térmica.
<p>La Secretaría de Energía de la Nación recategorizó a San Juan como “zona cálida”, elevando el tope de consumo eléctrico subsidiado de 300 a 370 kWh mensuales para el trimestre estival. No obstante, el EPRE provincial impugnó la medida mediante un reclamo formal, exigiendo que la provincia sea considerada “zona muy cálida” para alcanzar un beneficio de 550 kWh, debido al impacto del cambio climático.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En un alarde de optimismo que roza la ciencia ficción, la Secretaría de Energía de la Nación ha decidido que San Juan es apenas una “zona cálida”. Para los burócratas que firman resoluciones desde despachos con el aire acondicionado en 18 grados en Capital Federal, los sanjuaninos vivimos en una suerte de primavera eterna donde el sol es un compañero amable y no una supernova empeñada en derretir el pavimento de la Avenida Libertador. Bajo esta premisa, han tenido la generosidad de estirar el subsidio eléctrico hasta los 370 kWh, una cifra que en nuestra provincia alcanza, con suerte, para mantener encendida la luz de la heladera y un ventilador de pie que solo mueve aire caliente de un rincón a otro de la habitación.
Lo más tierno del asunto es que la Nación se apoya en una norma IRAM del año 2012. Al parecer, en el mundo de la normativa técnica, el tiempo se detuvo hace catorce años, ignorando que desde entonces el cambio climático ha convertido a San Juan en el set de filmación de una película post-apocalíptica donde el agua es un mito y la sombra es el bien más preciado del mercado negro. El Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE), con la sensatez de quien sí ha sentido el asfalto licuarse bajo sus zapatos, ha tenido que presentar un “reclamo impropio”. El término jurídico es perfecto: es absolutamente impropio sugerir que con 370 kWh una familia puede sobrevivir a un enero sanjuanino sin terminar con una deuda equivalente al Producto Bruto Interno de una nación pequeña.
El pedido provincial es claro: queremos el título de “zona muy cálida”. No es una cuestión de ego o de querer ganar una competencia de sufrimiento térmico, sino la necesidad de llegar a los 550 kWh subsidiados para que prender el aire acondicionado no sea considerado un pecado capital sancionado con la quiebra personal. Mientras la Nación estudia si somos dignos de tal distinción, el EPRE nos recomienda “hacer un uso eficiente” y lanza el eslogan “No derrochar para ahorrar”. Es un consejo excelente, aunque a esta altura, el único uso eficiente que nos queda es mudarnos todos a vivir dentro de una cámara frigorífica o esperar que el próximo informe del Servicio Meteorológico Nacional convenza a Buenos Aires de que San Juan no es una “zona cálida”, sino la antesala directa del centro de la Tierra.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La Secretaría de Energía de la Nación oficializó la inclusión de San Juan dentro de la categoría de “zona cálida” para el esquema de subsidios al consumo de electricidad durante el periodo estival. Sin embargo, la medida generó una reacción inmediata por parte del Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE), organismo que consideró la resolución insuficiente y solicitó una revisión técnica urgente de los parámetros aplicados.
De acuerdo con la Resolución Nº 13/26, emitida el pasado 16 de enero de 2026, los usuarios de la provincia contarán con un Consumo Base Subsidiado de 370 kilovatios hora (kWh) por mes durante diciembre, enero y febrero. Este nuevo tope representa un incremento respecto a los 300 kWh vigentes anteriormente. La normativa nacional se fundamenta en la norma IRAM 11603:2012, la cual establece umbrales térmicos para clasificar las regiones climáticas del territorio argentino.
El cuestionamiento técnico del EPRE
Desde el organismo regulador sanjuanino advirtieron que el criterio utilizado por la Nación ha quedado obsoleto, ya que la normativa IRAM mencionada no contempla el impacto del cambio climático reciente. Basándose en informes actualizados del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el EPRE subrayó que las temperaturas en San Juan han registrado un aumento sostenido en los últimos años, lo que deriva en una dependencia crítica de equipos de refrigeración para garantizar la habitabilidad de los hogares.
En este escenario, el organismo provincial formalizó su postura mediante la Nota EPRE Nº 00983/26, interponiendo un “reclamo impropio” ante las autoridades nacionales, amparado en la Ley Nacional de Procedimientos Administrativos. El objetivo de esta presentación es que San Juan sea recategorizada como “zona muy cálida”, lo que permitiría elevar el tope del consumo subsidiado a 550 kWh mensuales.
Defensa del federalismo y consumo responsable
Las autoridades del EPRE ratificaron su compromiso de “defender un servicio eléctrico accesible y federal”, buscando mitigar las asimetrías geográficas que perjudican a los usuarios de zonas con climas extremos. Según el ente, la equiparación con otras regiones del país que ya gozan de beneficios superiores es una cuestión de equidad básica frente a las condiciones ambientales de la provincia.
Mientras se aguarda una resolución al reclamo administrativo, el ente regulador instó a los ciudadanos a mantener pautas de consumo responsable. Bajo la consigna “No derrochar para ahorrar”, se recomendó el uso eficiente de electrodomésticos para evitar exceder los límites subsidiados actuales y prevenir facturaciones elevadas durante los meses de máxima demanda térmica.
En un alarde de optimismo que roza la ciencia ficción, la Secretaría de Energía de la Nación ha decidido que San Juan es apenas una “zona cálida”. Para los burócratas que firman resoluciones desde despachos con el aire acondicionado en 18 grados en Capital Federal, los sanjuaninos vivimos en una suerte de primavera eterna donde el sol es un compañero amable y no una supernova empeñada en derretir el pavimento de la Avenida Libertador. Bajo esta premisa, han tenido la generosidad de estirar el subsidio eléctrico hasta los 370 kWh, una cifra que en nuestra provincia alcanza, con suerte, para mantener encendida la luz de la heladera y un ventilador de pie que solo mueve aire caliente de un rincón a otro de la habitación.
Lo más tierno del asunto es que la Nación se apoya en una norma IRAM del año 2012. Al parecer, en el mundo de la normativa técnica, el tiempo se detuvo hace catorce años, ignorando que desde entonces el cambio climático ha convertido a San Juan en el set de filmación de una película post-apocalíptica donde el agua es un mito y la sombra es el bien más preciado del mercado negro. El Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE), con la sensatez de quien sí ha sentido el asfalto licuarse bajo sus zapatos, ha tenido que presentar un “reclamo impropio”. El término jurídico es perfecto: es absolutamente impropio sugerir que con 370 kWh una familia puede sobrevivir a un enero sanjuanino sin terminar con una deuda equivalente al Producto Bruto Interno de una nación pequeña.
El pedido provincial es claro: queremos el título de “zona muy cálida”. No es una cuestión de ego o de querer ganar una competencia de sufrimiento térmico, sino la necesidad de llegar a los 550 kWh subsidiados para que prender el aire acondicionado no sea considerado un pecado capital sancionado con la quiebra personal. Mientras la Nación estudia si somos dignos de tal distinción, el EPRE nos recomienda “hacer un uso eficiente” y lanza el eslogan “No derrochar para ahorrar”. Es un consejo excelente, aunque a esta altura, el único uso eficiente que nos queda es mudarnos todos a vivir dentro de una cámara frigorífica o esperar que el próximo informe del Servicio Meteorológico Nacional convenza a Buenos Aires de que San Juan no es una “zona cálida”, sino la antesala directa del centro de la Tierra.