Un total de 130 trabajadores de seguridad fueron despedidos en San Juan por la empresa Hunter tras la pérdida de una licitación clave en el Hospital Guillermo Rawson. La noticia trascendió luego de que los propios vigiladores hicieran público el caso en redes sociales, donde denunciaron no solo el cese repentino de sus contratos, sino también la forma en que se gestionó la desvinculación.
Despido masivo sin previo aviso y bajo cláusulas cuestionadas
Según relataron los exempleados, el 31 de diciembre fueron convocados a la sede local de la firma para ser notificados, en tandas de 15 a 20 personas, de que quedaban fuera del staff. Aseguran que no hubo advertencias previas ni explicaciones claras, y que recién el 19 de enero comenzaron a recibir cartas documento, mientras la desvinculación se produjo dos semanas antes.
La empresa aplicó el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que habilita una reducción del 50% en las indemnizaciones cuando el empleador alega crisis económica. Sin embargo, los trabajadores aseguran que Hunter no está en quiebra, y denuncian que se trata de una estrategia para pagar la mitad de lo que correspondería por ley.
“Quieren pagar $400 mil por año trabajado, cuando muchos tenemos sueldos que rondaban el millón y medio. Y no nos han pagado ni el último sueldo”, explicó Héctor Aragón, vocero del grupo, en diálogo con Cuyo News. Algunos empleados con más de 15 años de antigüedad recibieron ofertas de hasta $7 millones en cuotas y con condiciones impuestas, sin posibilidad de cobrar sin firmar acuerdos previos.
Reclamos en Casa de Gobierno y críticas al gremio
Desde hace días, los vigiladores se manifiestan frente a la Casa de Gobierno de San Juan. No cortan calles ni generan disturbios, pero buscan visibilidad para una situación que, denuncian, los dejó sin ingresos y sin respuestas. También criticaron el rol del gremio UPSRA, al que acusan de avalar el procedimiento empresarial sin defender a los trabajadores.
La empresa El Guardián, que ganó la nueva licitación del Hospital Rawson, absorbió a solo 13 de los 130 vigiladores despedidos. Los exempleados aseguran que Hunter incluso obstaculizó que sus antiguos trabajadores pudieran ser recontratados por la nueva firma.
Condiciones laborales previas y una cultura de hostigamiento
En los testimonios recogidos por este medio, también surgieron denuncias sobre las condiciones de trabajo dentro de Hunter: tiempos de descanso mínimos, controles estrictos incluso para ir al baño y amenazas de suspensión por llegar con apenas minutos de demora. “Trabajábamos 8 horas con solo 15 minutos de descanso, y si te demorabas en el baño, te sancionaban”, relataron varios exempleados.
El próximo martes está prevista una reunión clave en el Ministerio de Trabajo, donde se esperan definiciones. Mientras tanto, los trabajadores insisten en que no firmarán acuerdos hasta que se les pague el sueldo completo y se respeten sus derechos laborales. “Solo queremos cobrar lo que nos corresponde y poder seguir adelante”, concluyó Aragón.
La empresa de seguridad privada Hunter despidió a 130 vigiladores en San Juan tras perder una licitación clave en el Hospital Rawson. Los trabajadores denunciaron haber sido notificados sin previo aviso y bajo condiciones poco claras, como el uso del artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que reduce la indemnización. La mayoría no ha recibido su sueldo ni acuerdo formal, y solo 13 fueron reubicados por la empresa que tomó la nueva concesión. Exigen respuestas del Ministerio de Trabajo y visibilidad para su reclamo.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La empresa Hunter, que hasta ese día brindaba seguridad en el Hospital Rawson, decidió arrancar el 2026 con un gesto audaz: despedir a más de un centenar de trabajadores vía Zoom. Sí, como si se tratara de una capacitación que terminó en “muchachos, gracias por todo, pero apaguen las cámaras que esto fue”. Un “Feliz Año Nuevo” con bonus track: carta documento, portones cerrados y celulares requisados.
El método fue tan quirúrgico que ni el mismísimo Netflix lo podría guionar mejor: grupos de 15 a 20 vigiladores citados en silencio administrativo, un argumento legal colgado del artículo 247 y la promesa de indemnizaciones que hacen parecer generosos a los villanos de Disney. Mientras algunos trabajadores con más de 15 años de antigüedad esperaban cifras dignas, les ofrecían montos dignos… de un sorteo en TikTok.
El sindicato, ausente con aviso (y sin devolución de llamada), avaló la maniobra. La nueva empresa, El Guardián, recogió apenas 13 vigiladores del naufragio laboral. El resto, a juntar tómbolas para conseguir medicamentos para hijos enfermos, mientras la empresa asegura estar haciendo “todo bien” para seguir ganando contratos en otras dependencias del Estado.
Ahora, acampan en la esquina de Casa de Gobierno sin cortar calles, pero con un pedido claro: cobremos lo que nos deben. Y si no hay solución el martes, el conflicto va camino a judicializarse. A veces, los guardianes necesitan que alguien los cuide a ellos.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Un total de 130 trabajadores de seguridad fueron despedidos en San Juan por la empresa Hunter tras la pérdida de una licitación clave en el Hospital Guillermo Rawson. La noticia trascendió luego de que los propios vigiladores hicieran público el caso en redes sociales, donde denunciaron no solo el cese repentino de sus contratos, sino también la forma en que se gestionó la desvinculación.
Despido masivo sin previo aviso y bajo cláusulas cuestionadas
Según relataron los exempleados, el 31 de diciembre fueron convocados a la sede local de la firma para ser notificados, en tandas de 15 a 20 personas, de que quedaban fuera del staff. Aseguran que no hubo advertencias previas ni explicaciones claras, y que recién el 19 de enero comenzaron a recibir cartas documento, mientras la desvinculación se produjo dos semanas antes.
La empresa aplicó el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que habilita una reducción del 50% en las indemnizaciones cuando el empleador alega crisis económica. Sin embargo, los trabajadores aseguran que Hunter no está en quiebra, y denuncian que se trata de una estrategia para pagar la mitad de lo que correspondería por ley.
“Quieren pagar $400 mil por año trabajado, cuando muchos tenemos sueldos que rondaban el millón y medio. Y no nos han pagado ni el último sueldo”, explicó Héctor Aragón, vocero del grupo, en diálogo con Cuyo News. Algunos empleados con más de 15 años de antigüedad recibieron ofertas de hasta $7 millones en cuotas y con condiciones impuestas, sin posibilidad de cobrar sin firmar acuerdos previos.
Reclamos en Casa de Gobierno y críticas al gremio
Desde hace días, los vigiladores se manifiestan frente a la Casa de Gobierno de San Juan. No cortan calles ni generan disturbios, pero buscan visibilidad para una situación que, denuncian, los dejó sin ingresos y sin respuestas. También criticaron el rol del gremio UPSRA, al que acusan de avalar el procedimiento empresarial sin defender a los trabajadores.
La empresa El Guardián, que ganó la nueva licitación del Hospital Rawson, absorbió a solo 13 de los 130 vigiladores despedidos. Los exempleados aseguran que Hunter incluso obstaculizó que sus antiguos trabajadores pudieran ser recontratados por la nueva firma.
Condiciones laborales previas y una cultura de hostigamiento
En los testimonios recogidos por este medio, también surgieron denuncias sobre las condiciones de trabajo dentro de Hunter: tiempos de descanso mínimos, controles estrictos incluso para ir al baño y amenazas de suspensión por llegar con apenas minutos de demora. “Trabajábamos 8 horas con solo 15 minutos de descanso, y si te demorabas en el baño, te sancionaban”, relataron varios exempleados.
El próximo martes está prevista una reunión clave en el Ministerio de Trabajo, donde se esperan definiciones. Mientras tanto, los trabajadores insisten en que no firmarán acuerdos hasta que se les pague el sueldo completo y se respeten sus derechos laborales. “Solo queremos cobrar lo que nos corresponde y poder seguir adelante”, concluyó Aragón.
La empresa Hunter, que hasta ese día brindaba seguridad en el Hospital Rawson, decidió arrancar el 2026 con un gesto audaz: despedir a más de un centenar de trabajadores vía Zoom. Sí, como si se tratara de una capacitación que terminó en “muchachos, gracias por todo, pero apaguen las cámaras que esto fue”. Un “Feliz Año Nuevo” con bonus track: carta documento, portones cerrados y celulares requisados.
El método fue tan quirúrgico que ni el mismísimo Netflix lo podría guionar mejor: grupos de 15 a 20 vigiladores citados en silencio administrativo, un argumento legal colgado del artículo 247 y la promesa de indemnizaciones que hacen parecer generosos a los villanos de Disney. Mientras algunos trabajadores con más de 15 años de antigüedad esperaban cifras dignas, les ofrecían montos dignos… de un sorteo en TikTok.
El sindicato, ausente con aviso (y sin devolución de llamada), avaló la maniobra. La nueva empresa, El Guardián, recogió apenas 13 vigiladores del naufragio laboral. El resto, a juntar tómbolas para conseguir medicamentos para hijos enfermos, mientras la empresa asegura estar haciendo “todo bien” para seguir ganando contratos en otras dependencias del Estado.
Ahora, acampan en la esquina de Casa de Gobierno sin cortar calles, pero con un pedido claro: cobremos lo que nos deben. Y si no hay solución el martes, el conflicto va camino a judicializarse. A veces, los guardianes necesitan que alguien los cuide a ellos.