Dawn of War 4: Orks desatan el caos y luchan por el mando

Redacción Cuyo News
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Waaagh!: Tácticas y desorden organizado en Kronus

Después del tutorial básico de movimiento y combate, la primera misión de los Orks profundiza en sus particularidades, como la mecánica ‘¡Waaagh!’. Los enfrentamientos iniciales contra los Adeptus Mechanicus y sus auxiliares imperiales obligaron a adoptar estrategias de movilidad y flanqueo.

Los Skitarii del Adeptus Mechanicus, aunque vulnerables en combate cercano, resultan ser oponentes formidables a distancia si encuentran cobertura. Para contrarrestarlos, los veloces jinetes de Squighog permiten rodear sus posiciones y atacar por la retaguardia. Complementando esta táctica, los Stormboyz, con sus jetpacks de diseño cuestionable, pueden asaltar directamente las posiciones enemigas.

Los Beast Snagga Boyz también demuestran su utilidad como unidades más resistentes que la infantería estándar, capaces de absorber el fuego enemigo. Si bien la facción Ork no exige una genialidad estratégica, sí recompensa la agresión implacable, permitiendo que las escuadras aumenten su tamaño con experiencia, transformándose en una verdadera horda. La combinación de esta agresividad con un toque de ingenio táctico convierte a los Orks en una amenaza formidable.

La carrera por el control: Guzcutta y los caminos divergentes

Si la primera misión introdujo a Guzcutta, la segunda, ‘Da Biggest Boss’, narra cómo su vida se vio alterada por completo. El «rok» de Gorgutz finalmente aterriza con una explosión, despertando la curiosidad de los «boyz» de Guzcutta. Esta misión, de carácter exploratorio, se centra en la búsqueda de pistas entre los restos del impacto, mientras se combate a las fuerzas del AdMech también interesadas en la zona.

La misión culmina con el primer encuentro entre los dos caudillos. El equipo de aterrizaje de Gorgutz, o lo que queda de él, es encontrado bajo ataque del AdMech. Si bien Gorgutz insiste en que la situación estaba controlada, Guzcutta se atribuye el rescate, estableciendo la principal tensión narrativa: ambos aspiran a ser el líder supremo de Kronus, sin intención de ceder.

La campaña se ramifica en este punto, ofreciendo al jugador la posibilidad de influir en la balanza de poder entre Gorgutz y Guzcutta. La misión ‘Da Race’, por ejemplo, es una competencia directa para ver quién destruye una base del AdMech más rápido. Este tipo de diseño de escenario, que exige eficiencia y no solo fuerza bruta, eleva la experiencia del RTS.

Incluso en ‘Da Race’, existe una capa estratégica adicional: la opción de enviar fuerzas para retrasar a Gorgutz. Aunque esta táctica puede ralentizar el propio avance del jugador, ofrece una alternativa válida, especialmente si se busca flanquear a Gorgutz mientras está enfrascado en combate.

Las ramificaciones de la campaña Ork no terminan ahí. Misiones posteriores permiten recolectar chatarra para construir ‘Deff Dreads’ o, en un punto culminante, domar a un ‘Squigasaur salvaje’ que Guzcutta montará, alterando significativamente su estilo de juego.

La posibilidad de múltiples finales para la primera de las cuatro campañas de Dawn of War 4 es un factor emocionante, prometiendo un impacto en las narrativas subsiguientes y permitiendo a los jugadores moldear el destino de los Orks.


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