Hipnocracia digital: ¿estamos perdiendo el control de la realidad?

Redacción Cuyo News
6 min
Cortito y conciso:

Investigadores y filósofos advierten sobre la «hipnocracia», una dictadura digital que manipula la conciencia a través de la información y la IA, erosionando la democracia. La falta de regulación en redes sociales y plataformas de IA exacerba la desinformación y polarización, mientras que la mayoría de los usuarios demandan restricciones al contenido dañino, aunque persisten desacuerdos sobre quién debe garantizar la seguridad en línea.

¿Nos están durmiendo? La «Hipnocracia» Digital y el Futuro de la Democracia

La era digital, esa que nos prometía la democratización del conocimiento y el empoderamiento ciudadano, parece estar mutando en algo mucho más inquietante. Multitud de investigaciones vienen alertando sobre un fenómeno que podría redefinir el ejercicio del poder: la «hipnocracia». Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de «hipnocracia»?

Según el filósofo hongkonés Jianwei Xun, se trata del «primer régimen que opera directamente en la conciencia», induciendo y manipulando estados emocionales en lugar de reprimir el pensamiento. Cecilia Danesi, investigadora de la Universidad Pontificia de Salamanca, lo resume como una «dictadura digital que permite modular directamente estados de conciencia» mediante la manipulación de las historias que consumimos. Palabras fuertes, ¿no?

La información como «humo hipnótico»

La cosa no queda ahí. El objetivo final de esta «hipnocracia» sería la eliminación de una ciudadanía crítica e informada. ¿Cómo? Utilizando la información como «humo hipnótico», abrumando los sentidos con estímulos constantes hasta que «realidad y simulación se vuelvan sinónimos». Un panorama digno de una novela distópica.

En el reciente AI Action Summit celebrado en Cannes, Danesi alertó que esta fragmentación «erosiona y cambia radicalmente la manera en que los ciudadanos perciben la realidad y toman decisiones políticas». La primera perjudicada, sin dudas, es «la democracia». Y no es para menos.

«El poder evoluciona más allá de la fuerza física y la persuasión lógica. Se ha vuelto gaseoso, invisible, capaz de infiltrarse en todos los aspectos de nuestras vidas», sentencia Xun. ¿Estamos en un estado permanente de hipnosis? La pregunta resuena con fuerza.

¿Quiénes son los «sumos sacerdotes» de la hipnocracia?

Según Gianluca Misuraca, director científico de la iniciativa europea AI4Gov, los «sumos sacerdotes» de este nuevo régimen serían ni más ni menos que Donald Trump y Elon Musk. Ambos lideran lo que Xun identifica como «capitalismo digital», donde «los algoritmos no son herramientas de cálculo y pronóstico, sino tecnología hipnótica de masas».

La ausencia de regulación se convierte en la premisa fundamental para que esta capacidad hipnótica funcione. Empresas como X (ex Twitter) y Meta han eliminado la moderación de contenidos, mientras que otras plataformas de IA han comenzado a levantar restricciones a respuestas sobre cuestiones potencialmente dañinas.

El propio Trump rechaza la moderación de contenidos en aras de una supuesta libertad de expresión. Una orden ejecutiva emitida por el presidente estadounidense justifica la medida: «Para mantener el liderazgo, debemos desarrollar sistemas de IA que estén libres de sesgos ideológicos o agendas sociales diseñadas». ¿En serio?

Danesi replica con contundencia: «Es una falacia. Esta idea de a mayor regulación menor desarrollo o progreso es una idea falsa porque los sectores más regulados, como el farmacéutico o los bancos, son los que más ganancias tienen». La clave, según la investigadora, está en cómo regular «para garantizar valores supremos como los derechos humanos o fundamentales».

La desinformación como arma de destrucción democrática

La falta de control y moderación genera «la proliferación de imágenes generadas por IA que fundamentan noticias falsas (deep fakes), la fácil viralización del contenido, independientemente de su veracidad, y las narrativas manipuladas». En resumen, «han convertido la desinformación en una de las amenazas más graves para los sistemas democráticos», advierte Danesi.

¿Y qué opina la gente de todo esto? Contrariamente a lo que promueven Trump y las grandes tecnológicas, la mayoría de los usuarios de herramientas digitales piden restricciones al contenido dañino. Una encuesta a gran escala realizada por la Universidad Técnica de Múnich (TUM) y la Universidad de Oxford reveló que, de media, el 79% de los encuestados cree que las incitaciones a la violencia en internet deben eliminarse.

«La mayoría de las personas quieren plataformas que reduzcan el discurso de odio y el abuso. También en Estados Unidos, un país con un compromiso histórico con la libertad de expresión en el sentido más amplio», comenta Yannis Theocharis, principal autor del estudio.

El debate está planteado. ¿Estamos a tiempo de revertir esta «hipnocracia» digital? La respuesta, como siempre, está en nuestras manos. No nos durmamos.

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