La tecnología wearable: cómo predice tu bienestar antes que vos

Redacción Cuyo News
8 min
Cortito y conciso:

La tecnología «wearable», desde smartwatches hasta anillos inteligentes, está redefiniendo cómo monitoreamos nuestra salud. Estos dispositivos no solo registran el ritmo cardíaco o la calidad del sueño, sino que prometen alertarnos sobre potenciales malestares incluso antes de que los sintamos, ofreciendo una montaña de datos para optimizar nuestro bienestar y rendimiento, aunque siempre con la advertencia de que no son sustitutos del diagnóstico médico.

¿Se imaginan que un aparatito en la muñeca o en un dedo, un simple gadget que compramos por moda o por curiosidad, nos esté avisando que estamos a punto de caer en la cama con fiebre, mucho antes de que el cuerpo nos dé el primer indicio? Suena a ciencia ficción, o a marketing del bueno, pero resulta que nuestros ya no tan "inocentes" relojes inteligentes y otros "wearables" parecen estar en eso. ¿Una noche de sueño liviano y respiración irregular? ¿Un pico de 0,6 grados en la temperatura nocturna, mientras el corazón late a lo loco en reposo? ¿O un entrenamiento donde la frecuencia cardíaca se dispara más de lo normal? Son señales, dicen, que estos juguetitos capturan, interpretan y nos gritan: "¡Cuidado, la salud te está tirando la bronca!".

Parece que la tecnología, esa misma que a veces nos atonta, ahora también se quiere poner la bata de enfermero. Smartwatches, anillos y pulseras de actividad no son solo un capricho estético o una forma de contar pasos para tranquilizar la conciencia. Están recolectando datos que, si bien "en ningún caso van a sustituir a un diagnóstico médico" —y acá viene la letra chica, la importante—, prometen una ventana inédita a nuestro propio cuerpo. Ayudan a "conocerte mejor", a "mejorar tu entrenamiento", a "optimizar tus descansos" e, incluso, a "detectar señales tempranas de malestar". La pregunta del millón es: ¿realmente somos capaces de interpretar toda esa información, o estamos delegando demasiado en un algoritmo?

La autopsia tecnológica de tu cuerpo: ¿qué miden estos aparatos?

Porque si vamos a confiarles nuestra salud a estos "oráculos" de silicio, al menos sepamos qué datos mastican. La gran mayoría de estos chiches miden lo mismo, desde los más caros hasta esos que te cuestan un par de pizzas. Pero, claro, siempre hay que "asegurarse de que incluyan los sensores necesarios para medir lo que nos interesa". Como si el usuario promedio supiera qué es lo que "le interesa" medir más allá de cuántas calorías quemó en el asado.

  • Frecuencia cardíaca (FC): El latido de la vida en números. Este sensor, "que proyecta luz sobre la piel y mide los cambios en el flujo sanguíneo para estimar los latidos por minuto", te da el pulso en reposo. Para algunos, es la posta para saber "el estado de forma o a adaptar los ejercicios". Para otros, un número más.
  • Frecuencia cardíaca en reposo y variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV): El corazón cuando no hace fuerza y cómo cambia el tiempo entre sus latidos. Un "HRV alto suele asociarse con buena recuperación, menos estrés o buen tono del sistema nervioso autónomo". O sea, si tu corazón es un metrónomo perfecto, ¿estás mejor? Interesante.
  • Oxígeno en sangre (SpO₂): Muchos dispositivos ya incluyen un pulsioxímetro para estimar la "saturación de oxígeno en sangre, usando luz roja e infrarroja". Esta cifra "puede alertar sobre posibles problemas respiratorios o simplemente ayudarte a observar cambios nocturnos (por ejemplo, en personas que tienen apnea del sueño sospechada)". La verdad, no es poco.
  • VO₂ máx / capacidad aeróbica: La cantidad máxima de oxígeno que tu cuerpo puede usar. Se estima "a partir de datos como la frecuencia cardíaca, el acelerómetro, el GPS y otros sensores". Es un "buen indicador de tu capacidad de resistencia aeróbica y puede ayudarte a planificar entrenamientos o conocer tu progreso físico". En criollo: cuánto aguanta tu motor.
  • Sueño: Acá la cosa se pone más compleja. Los wearables "usan acelerómetros para detectar movimiento y tienen en cuenta los cambios en frecuencia cardíaca, temperatura o variabilidad del pulso para estimar fases de sueño (ligero, profundo, REM) y duración". Luego, te tiran métricas para que sepas "cuánto duermes, cuándo te despiertas o cuánto tiempo pasas en cada fase". Como si con eso ya fueras a dormir mejor.
  • Temperatura corporal: Los modelos más recientes "miden la variación de temperatura de la piel durante la noche y pueden indicar recuperación, enfermedad o cambios en el ciclo menstrual". Un termómetro 2.0 que no molesta.
  • Electrocardiograma (ECG): Algunos relojes de alta gama ya te hacen un "ECG para detectar ritmos cardíacos irregulares, como fibrilación auricular". Esto ya es casi cosa seria, ¿no?
  • Ciclo menstrual y salud femenina: Registran los ciclos para "predecir la fecha de la menstruación, de la ovulación o hacer un seguimiento durante el embarazo". Un asistente personal para el universo femenino, que no es poco.

Datos que valen oro, si sabés para qué: la utilidad real de tu «wearable»

"En ningún caso los datos que registran los wearables pueden considerarse un diagnóstico médico", repiten. La misma frase que te dicen cuando te venden un auto con piloto automático: "es una asistencia, no te duermas al volante". Pero entonces, ¿para qué sirve toda esta montaña de números y gráficos si el médico es el que tiene la última palabra? La respuesta es sencilla y compleja a la vez: para "conocernos mejor". Que tu HRV baje o la temperatura suba "podría ser señal de fatiga, estrés o enfermedad". ¡Bingo! Las variables pueden "ayudarte a detectar estrés o cambios fisiológicos". La cosa es: ¿cuántos de nosotros realmente nos sentamos a analizar estos gráficos o los usamos para algo más que una conversación en la cola del supermercado?

Más allá de la autoconciencia, en el ámbito del ejercicio la cosa parece más clara. Tener en cuenta el VO₂ máximo estimado o la FC "permite diseñar entrenamientos más eficientes". Y combinar el HRV y la FC al despertar "sirve como indicador para saber si tu cuerpo está listo para un nuevo esfuerzo o necesita todavía más recuperación". La verdad, suena útil para el que se toma el deporte en serio. Y con los datos del sueño, uno podría, en teoría, "entender si necesitas mejorar tu higiene del sueño (menos luz, más regularidad) o si te conviene descansar más ciertos días". En definitiva, estos aparatos nos ofrecen un espejo de nuestro interior, pero, como todo espejo, solo nos muestra lo que estamos dispuestos a ver. ¿Estamos listos para el desafío de auto-monitorearnos con tanta intensidad? ¿O terminaremos abrumados por el exceso de información y extrañando los tiempos en que solo nos preocupaba si el lunes era feriado?

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