Elon Musk arremetió contra Pedro Sánchez, tildándolo de «tirano y traidor» y «Dirty Sánchez» con un emoji escatológico, tras el anuncio del presidente español de un paquete de medidas para responsabilizar a las plataformas digitales y sus directivos por contenidos ilegales o de odio, y para proteger a los menores. La movida, que incluye tipificar la manipulación de algoritmos, marca el segundo choque dialéctico entre ambos en pocos días y se da en paralelo a una investigación contra X en Francia.
El éter digital, ese vasto territorio donde conviven la información y el caos, fue testigo de un nuevo y bochornoso cruce de alto voltaje. Esta vez, el magnate de las plataformas y autoproclamado libertario, Elon Musk, no dudó en disparar munición pesada contra un jefe de Estado. ¿La víctima? Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, quien se atrevió a plantear lo impensable para algunos: regular el lejano oeste de las redes sociales.
Con la sutileza que lo caracteriza, o quizás la ausencia total de ella, Musk citó un tuit de Sánchez que detallaba sus propuestas y, sin anestesia, lo calificó de «tirano y traidor al pueblo de España». Pero el dueño de X, red social que antes era Twitter, fue más allá, mucho más allá. Se permitió un juego de palabras tan escatológico como ofensivo al llamarlo «Dirty Sánchez», término que remite a una práctica sexual coprófila, coronando la afrenta con el inevitable emoji de caca. ¿Será esta la nueva forma de diplomacia digital entre los poderosos?
La cruzada de sánchez contra el «estado fallido» digital
Detrás de la provocación del empresario sudafricano está una propuesta que, para Sánchez, no es más que un intento de poner orden en un ámbito que definió como un «Estado fallido, en el que se ignoran las leyes y se toleran los delitos». Un diagnóstico crudo, que muchos compartirán mientras se ahogan en la marea de desinformación, odio y abusos que prolifera sin contrapesos aparentes.
Entre las cinco medidas anunciadas, una de ellas golpea directamente en la línea de flotación de Musk y sus pares: «Vamos a modificar la legislación en España para que los directivos de las plataformas sean legalmente responsables de las múltiples violaciones que tienen lugar en sus plataformas», afirmó Sánchez. Y para que no queden dudas, remató: «Eso significa que los consejeros delegados de esas plataformas tecnológicas se enfrentarán a responsabilidad penal si no retiran contenidos de odio o ilegales». En criollo: se acabó el «yo no fui, la plataforma es neutral».
No es el primer round de esta pelea de gallos digitales. Apenas el viernes pasado, Sánchez ya le había parado el carro a Musk cuando este criticó la regularización de inmigrantes. La respuesta del español fue breve y contundente: «Marte puede esperar, la humanidad no». Una frase digna de un guion de película, que deja en claro que el presidente ibérico no se achica ante el «hombre más rico del mundo».
Algoritmos bajo la lupa: un problema global
Pero el ojo de la tormenta no solo apunta a los contenidos, sino también a cómo se difunden. Otra de las medidas de Sánchez es la tipificación como delito de la manipulación de algoritmos y la amplificación de contenidos ilegales. «Se acabó ocultarse bajo el código y decir que la tecnología es neutra», sentenció. Y la casualidad, o quizás la sincronicidad de los hechos, quiso que este mismo martes la Fiscalía de París registrara las oficinas de X en Francia y convocara al propio Musk para declarar por presunta manipulación de algoritmos, en este caso, por favorecer injerencias extranjeras. ¿Será que el problema no es solo español, sino un cáncer metastásico que afecta al ecosistema digital global?