Nvidia redobla la apuesta: la IA física dará razón a robots y autos.

Redacción Cuyo News
6 min
Cortito y conciso:

Mientras la burbuja de la IA generativa genera debates éticos, Nvidia, líder en chips, anunció en el CES 2026 su salto al mundo físico. Su CEO, Jensen Huang, presentó los nuevos superprocesadores «Vera Rubin» y los modelos «Alpamayo» para dotar a robots y coches autónomos con capacidad de razonar como humanos. El objetivo es conquistar la industria automotriz con vehículos que se manejan solos, una promesa que lleva años en el aire.

Mientras el ruido de la burbuja de la IA generativa resuena, y las dudas sobre su veracidad o las implicaciones éticas de los deepfakes se multiplican, hay un gigante que parece inmune al murmullo. Nvidia, la misma empresa que puso los cerebros de silicio a ChatGPT y a cuanto algoritmo generativo se cruzó en el camino, no solo mira hacia adelante: está apuntando a la conquista del mundo físico. La apuesta es grande, ambiciosa y, para algunos, quizás un poco… ¿temeraria?

Jensen Huang, el CEO que viste cazadoras de cuero y ahora codea con titanes como Elon Musk, Mark Zuckerberg o Tim Cook en el club de los multimillonarios tecnológicos, dejó clara su hoja de ruta en el CES 2026, el mayor evento tecnológico global en Las Vegas. No le basta con ser el proveedor estrella de los carísimos superprocesadores que hacen posible que OpenAI y Google respondan preguntas a millones. Huang quiere la torta entera, la propiedad intelectual de los modelos de IA que motorizarán coches, robots y máquinas de todo pelaje industrial.

Para el carismático fundador de Nvidia, los chatbots son apenas la punta del iceberg. Han servido, sí, para mostrar lo que la inteligencia artificial puede hacer, pero sobre todo, para atraer las inversiones potentísimas que, según él, hacen posible el verdadero salto: el "momento ChatGPT ha llegado para la IA física; cuando las máquinas empiezan a entender, razonar y actuar en el mundo real", sentenció Huang en Las Vegas.

La irrupción de Vera Rubin y el sueño de la IA tangible

El corazón de esta nueva cruzada tecnológica lo compone su próxima generación de superprocesadores para inteligencia artificial, bautizados como "Vera Rubin" en honor a la astrónoma. Nvidia ya los está fabricando a gran escala y promete que este mismo año estarán en el mercado, haciendo la IA más barata y, dicen, más eficiente energéticamente. Un detalle no menor en tiempos donde el consumo energético de la IA ya genera debates.

Pero más allá del hardware, la verdadera novedad reside en el software. Nvidia presentó sus propios modelos, aprovechando la capacidad de computación cinco veces mayor de la plataforma Vera Rubin. Ahí entra Alpamayo, una familia de modelos de lenguaje visual —de código abierto, un guiño no menor— diseñada para entrenar robots y, aquí viene lo bueno, vehículos autónomos.

Huang puso el dedo en la llaga de uno de los grandes escollos para los autos que se manejan solos: la imposibilidad de "enseñarles todas las posibles situaciones que se pueden encontrar" en un mundo caótico, con mil variables de luz, clima y comportamientos humanos y animales.

La solución que plantea Nvidia suena lógica, casi humana: "hacer pensar y razonar a los coches como lo haría un humano: descomponiendo una situación compleja e inédita en problemas más pequeños para los que sí han sido entrenados, y así poder tomar una decisión; una decisión que, además, explican antes de ejecutarla". Alpamayo se entrena en simulaciones virtuales, bajo tutela humana, hasta que supuestamente, están listos para la calle, o para el escenario con un robot que hace monerías.

¿Autos autónomos en cada esquina? La promesa se renueva

Con unos pequeños y, hay que admitirlo, entrañables robots que lo acompañaron en el escenario, Huang se ganó a la platea de Las Vegas. Y como broche de oro, mostró un Mercedes CLA —que, dicen, saldrá a la venta en 2026—, equipado con la flamante tecnología Nvidia, circulando con una fluidez asombrosa por San Francisco. Este coche, que aspira a competir con los Tesla (y, como ellos, todavía exige un humano listo para tomar el volante), es el primer vástago de la alianza entre Nvidia y Mercedes Benz.

Tras esta demostración, Nvidia planea democratizar esa tecnología para toda la industria automovilística. La meta: cumplir de una vez por todas esa eterna promesa de ver las carreteras invadidas por coches y camiones que se conducen solos. Una promesa que, vale recordar, lleva años en el aire y aún no termina de aterrizar.

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