<div class="semiton-wrapper" data-texto="En una jugada que sorprendió a propios y extraños, y que dejaría a cualquier gurú de Silicon Valley rascándose la cabeza, el Ministerio de Educación de San Juan decidió que el destino de más de 1.000 estudiantes, sí, mil, futuros ingenieros, técnicos y agrónomos que sostendrán el país (o al menos sus celulares), se definiría en un bootcamp intensivo. ¿El escenario? Nada menos que el mítico club Sporting Estrella, que por un día cambió los gritos de gol por los susurros de la ‘innovación’ y la ‘agilidad’. Es que, claro, tras años de fórmulas y máquinas, parece que a los jóvenes les hacía falta un ‘touch and go’ emocional.

La consigna era clara: en vez de seguir soldando o calculando resistencias, tocaba trabajar en habilidades que, al parecer, no se aprenden en el plan de estudios habitual. Liderazgo, trabajo colaborativo, creatividad, comunicación y toma de decisiones. Todo bajo la batuta de Sergio Pérez, un hombre que, esperemos, posee un superpoder para inyectar estas competencias en tiempo récord, o al menos el carisma de un televangelista. La expectativa era altísima: que estos chicos, que en breve se enfrentarán a la cruel realidad del mercado laboral (donde a veces te piden 5 años de experiencia para un puesto junior), salgan con un ‘plus’ emocional y una ‘chispa’ creativa.

Y por si fuera poco, después de tanto ‘soft skill’ y ‘agilidad’, llegó el plato fuerte que todos estaban esperando (o quizás no, pero nadie se animó a preguntar): una charla de Educación Financiera a cargo de Facundo Cereceda. Porque seamos honestos, de qué sirve ser el próximo Steve Jobs si después no sabes distinguir un plazo fijo de una estafa piramidal con temática de criptomonedas en la dark web. La ministra Silvia Fuentes, con un discurso digno de un director técnico motivando a su equipo antes de la final, les recordó a los jóvenes que estaban “a punto de iniciar una etapa enorme: trabajar, crecer y tomar decisiones”. Un mensaje que, a juzgar por la ovación, o la resignación, de las tribunas colmadas, caló hondo.

Rodolfo Navas, director de Educación Técnica y Formación Profesional, subrayó la trascendencia de esta movida, asegurando que los estudiantes “entrenan habilidades profesionales, aprenden a resolver problemas reales y a pensar proyectos con responsabilidad y creatividad”. Lo que significa, en otras palabras, que después de este bootcamp están listos para dominar el mundo, o al menos, para arreglar el lavarropas sin llamar a un técnico. Este encuentro es parte de una Semana de Educación Técnica que, entre congresos y capacitaciones, culminará con una muestra de proyectos. Así que, si pensaban que la innovación y la agilidad eran solo para las startups con cafeteras de lujo, piensen de nuevo. San Juan ha decidido que sus futuros profesionales serán ágiles, innovadores y, probablemente, expertos en finanzas… o al menos en cómo gastar el aguinaldo sin ir a la bancarrota el primer mes.">