<div class="semiton-wrapper" data-texto="Ah, la nostalgia, esa droga dura que nos venden a cuentagotas los desarrolladores. Y Capcom, qué decir de Capcom, sabe jugar sus cartas. Cuando creíamos que ya habíamos visto todo, o que al menos ya habíamos agotado las excusas para seguir pegados a la pantalla, nos sueltan la bomba: Alex, sí, ese Alex, el mismísimo "Hombre Sin Aliados" de Street Fighter III: New Generation, está de regreso. ¿Para cuándo? Ah, bueno, no es para mañana, eh. Dicen que entre finales de 2025 e inicios de 2026, lo que en el lenguaje de los videojuegos significa ‘cuando se nos antoje y hayamos ordeñado hasta la última gota del hype.’ Uno casi puede sentir el sudor frío de los desarrolladores pensando: ‘¿Y ahora qué excusa usamos para mantener a la gente enganchada hasta 2026?’. Pues Alex, viejo. Alex es la respuesta. Porque, claro, ¿quién no quiere ver a un tipo que parece recién salido de un ring de catch ilegal repartiendo sopapos con la delicadeza de un elefante en una cristalería? Es parte del Pase de Temporada del Año 3, por si a alguien le quedaba alguna duda de que esto de los juegos de lucha es como el horóscopo: te venden el paquete completo, pero te lo entregan por partes, a ver si llegás a leer el final.

El roster, ni hablar. Comenzaron con 18 personajes, como si dijeran ‘tomen, con esto les alcanza para un rato’. Y claro, ahí estaban los de siempre: Ryu, Ken, Chun-Li, Guile, Zangief, esos que ya saben hasta dónde les duele la rodilla al saltar. Y sumaron a otros que por fin se acordaron que existían, como Cammy, Juri, Dee Jay. Y, para no quedarse en el pasado, nos metieron a los nuevos: Jamie, Kimberly, Manon, Marisa, Lily y JP. Pero claro, eso no alcanza para el modelo de negocio. Hay que seguir inflando la lista, como globo de cumpleaños al que no le cabe un gramo más de aire. Hasta enero de 2026, ya van 12 más, distribuidos con la precisión quirúrgica de un cobrador de deudas en tres pases de temporada. Primero, en el Año 1, nos largaron a Rashid, A.K.I., Ed y Akuma. Después, para el Año 2, la sorpresa fue doble con M. Bison, Terry Bogard, Mai Shiranui y Elena. Y ahora, en el Año 3, cuando ya uno se empieza a preguntar si no van a agregar al vendedor de pochoclos del estadio, nos anuncian a Sagat, C. Viper, la susodicha Alex e Ingrid. Una estrategia que, para ser sinceros, mantiene la ‘escena competitiva dinámica’, o como diríamos en la calle, ‘la gente sigue gastando porque siempre hay algo nuevo que aprender a usar, o a quejarse de que está roto’.

Pero volvamos a Alex. ¡Alex! Es el grappler por excelencia, el que te agarra y te revolea como bolsa de papas. No viene a hacer filigranas, viene a pegar fuerte, a castigar al que se equivoque. Es la definición de ‘si te ponés al alcance, te arranco la cabeza’. Su estilo mezcla la rudeza de la lucha libre profesional con patadas de kickboxing, porque, claro, ¿por qué no? No hay que andar con vueltas cuando uno tiene una vendetta personal. Y hablando de eso, la narrativa es clave. En Street Fighter III, Alex no estaba ahí de turista. Su mentor, Tom, se ligó una paliza del mismísimo Gill, y Alex, como buen protagonista de película de acción de los 90, juró venganza. Pura emoción, puro músculo, puro ‘te voy a reventar por lo que le hiciste a mi viejo’. Era el ‘mayor carga emocional de esa generación’, y no era para menos.

Entonces, ¿qué nos deja la vuelta de Alex? Que Street Fighter 6, con la mano maestra de Capcom, sigue su camino. El ‘enfoque a largo plazo’ es simple: te vendo el juego, después te vendo el pase, después el pase del pase, y así hasta que tu billetera diga basta o hasta que el sol explote. Pero hay que reconocerles que no solo nos venden nostalgia a cucharadas, también ‘profundidad jugable’. ¿Será que Alex será la ‘opción sólida’ para veteranos y novatos? Pues claro que sí. En el marketing, todo personaje nuevo es una ‘opción sólida’ hasta que sale el parche que lo nerfea o el próximo DLC lo eclipsa. Así es el juego, y Alex, para bien o para mal, está listo para entrar al ring y recordarnos que, en el fondo, siempre queremos ver a un tipo grande y musculoso partirle la cara a otro. Especialmente si lo esperamos dos años para eso.">