Censura en TikTok tras la fusión en EE. UU.: ¿Un algoritmo político?

Redacción Cuyo News
12 min
Cortito y conciso:

La flamante TikTok, ahora con mayoría de socios estadounidenses tras un controvertido acuerdo, enfrenta una tormenta de acusaciones. A días de su «nacionalización» y la muerte de un enfermero a manos de la policía migratoria ICE en Minneapolis, usuarios denuncian una súbita censura de contenidos sobre estos temas. Videos clave con cero visualizaciones y el bloqueo de la palabra «Epstein» en mensajes privados desataron una ola de indignación y sospechas sobre la libertad de expresión, llevando a políticos a exigir investigaciones y a una masiva fuga de usuarios hacia plataformas alternativas.

El viernes pasado, una noticia sacudió el universo digital: TikTok anunciaba que su operación en Estados Unidos pasaba a manos de una nueva empresa. Una sociedad mixta entre la china Bytedance y un consorcio mayoritariamente estadounidense, con nombres rutilantes como Larry Ellison, fundador de Oracle, y otros aliados del presidente Donald Trump. Entre los puntos del acuerdo, uno llamaba la atención de manera particular: la promesa de «volver a entrenar y actualizar el algoritmo de recomendación de contenidos» de TikTok. Una frase que, en el ajedrez geopolítico y tecnológico, suena a mucho más que una simple actualización de software.

Apenas un día después, con el telón de fondo de este reacomodamiento empresarial, la policía migratoria estadounidense, conocida por sus siglas ICE, mataba en Minneapolis al enfermero Alex Pretti. La coincidencia, para muchos, no fue inocente. El escenario estaba servido para que la desconfianza floreciera como maleza después de una tormenta de verano.

La conjunción de estos hechos no tardó en encender las alarmas, generando una ola de sospechas, algunas más razonables que otras, sobre la libertad de expresión y el poder, cada vez más inquietante, de las grandes plataformas digitales para decidir qué se ve, qué se dice y, lo que es aún más preocupante, qué se silencia. Primero, el murmullo de los usuarios se hizo eco: muchos expresaron dudas al tener que aceptar unos nuevos términos de servicio que incluían detalles sobre geolocalización, inmigración o estatus de ciudadanía. Si bien no eran radicalmente distintos del TikTok original, el contexto, como suele ocurrir, lo era todo. Y segundo, a partir del lunes, la bronca escaló: decenas de usuarios comenzaron a compartir capturas de pantalla de TikTok donde videos sobre ICE o Minneapolis aparecían con cero visualizaciones. Una cifra desoladora para cualquier creador de contenido. Nadie los estaba viendo.

El diputado estatal de California, Scott Wiener, no se anduvo con chiquitas y mostró en su propio perfil un video con cero visitas, donde promovía una ley para permitir denuncias contra agentes federales en su estado. La respuesta de TikTok, emitida este martes, fue la previsible: «se debía a un problema técnico en uno de sus centros de datos por una caída eléctrica». Una explicación que, como los billetes de tres pesos, cuesta creer. Aunque algunos usuarios, para ser justos, lamentaron que otros videos sin relación alguna con Minnesota también estuvieran fallando, la coincidencia política no hizo más que aumentar el escepticismo.

Por si faltaba algún condimento a esta olla de presiones, una nueva sospecha irrumpió en escena: el martes, TikTok no permitía enviar mensajes privados con la palabra “Epstein” en Estados Unidos. El gobernador de California, Gavin Newsom, un demócrata con aspiraciones presidenciales para 2028, no dudó en anunciar una “investigación” sobre todos estos incidentes, buscando determinar si se infringía la ley californiana.

Más allá de si el origen de estos cambios fue voluntario y político, o una serie de infortunios técnicos, surgen dos reflexiones ineludibles. Primero, lo evidente: cualquier plataforma tiene la capacidad de realizar estos ajustes deliberadamente, sin necesidad de un hipotético problema técnico. Y dos, si los problemas son reales y no una excusa, es un pésimo augurio para la flamante etapa “estadounidense” de TikTok. Un inicio con el pie izquierdo que no augura nada bueno.

La «nueva» TikTok bajo la lupa: ¿Libertad o control?

El senador demócrata Chris Murphy lo sentenció en la red X: la actitud de TikTok representa uno de los grandes peligros para la convivencia en Estados Unidos. “Sé que ahora mismo es difícil seguir la pista a todas las amenazas contra la democracia, pero esta está en lo más alto de la lista”. La ironía, que a veces es más cruda que cualquier editorial, se presenta sola: los mayores temores sobre TikTok emergen una vez que la red, paradójicamente, está en manos estadounidenses. Este proceso de “nacionalización” fue impulsado por una ley del Congreso bajo la presidencia de Joe Biden, justamente para arrebatarle el control a una empresa china. La solución, al parecer, trajo más problemas que certezas. “La ley para prohibir TikTok fue un error”, reconoció el congresista demócrata Ro Khanna. Y añadió, con un aire de autocrítica y promesa: “Lideré el esfuerzo para derogarla y, como nuevo miembro de mayor rango del Comité Selecto sobre China, me aseguraré de que se proteja la libertad de expresión”.

El éxodo digital: cuando los usuarios votan con el clic

Las novedades y, sobre todo, las sospechas, provocaron que algunos usuarios directamente pidieran el abandono de TikTok o, sin más preámbulos, aprovecharan para irse. Los números, que rara vez mienten, son contundentes: según datos de SensorTower, un medidor fiable de descargas que compartió sus cifras con la cadena CNBC, las desinstalaciones de TikTok en los últimos días se dispararon un 150% respecto al trimestre anterior. Un voto de castigo contundente.

Este río revuelto fue el caldo de cultivo perfecto para que otras redes sociales buscaran sacar tajada. Una de las más beneficiadas fue UpScrolled, creada por el palestino-australiano Issam Hijazi, que rápidamente se catapultó a los primeros puestos de las aplicaciones más descargadas en EE UU y otros países anglosajones.

Pero no fue la única. Kick, una plataforma de streaming conocida por su polémica “libertad creativa”, no perdió el tiempo y ofreció ventajas a influencers con más de 500.000 seguidores en TikTok. Por su parte, Rumble, una plataforma de video similar a YouTube pero con un contenido más alineado a la derecha conservadora, anunció el lanzamiento de videos verticales breves en su plataforma, intentando captar a los desilusionados de TikTok.

El efecto dominó: Meta y los gigantes tecnológicos en el banquillo

La coincidencia de todos estos hechos ha generado un efecto dominó, provocando que las decisiones de moderación de otras redes, como las de Meta, sean analizadas con una lupa de alta potencia. En Instagram, Facebook y Threads, las tres joyas del emporio de Mark Zuckerberg, algo similar ocurre: no se pueden subir enlaces a la web Icelist, una página dedicada a revelar la identidad de los agentes de la policía migratoria ICE. La limitación es global y este cronista pudo comprobarla desde España: “Enlace no permitido”, reza Threads al intentar compartir un link a la organización. O “tu contenido no se ha podido compartir porque el enlace infringe nuestras Normas comunitarias”, en Facebook.

Según un portavoz de Meta, la política se justifica en la norma que prohíbe “contenido que pida datos personales identificables de otras personas”. Sin embargo, la explicación se vuelve, cuanto menos, endeble, si se considera que Icelist existe desde el verano y nadie, hasta ahora, había puesto freno a su difusión. ¿Una repentina toma de conciencia o una reacción tardía a la presión del momento?

Los sucesos de Minneapolis han obligado a líderes tecnológicos, que suelen preferir el silencio y la neutralidad de sus gigantes de silicio, a mojarse. Han tenido que emitir comunicados para distanciarse, al menos ligeramente, de la Casa Blanca, en medio de las quejas y protestas de sus propios empleados. “Es hora de desescalar”, sentenció Tim Cook, presidente ejecutivo de Apple. “Lo que ocurre con ICE ha ido demasiado lejos”, afirmó Sam Altman, presidente ejecutivo de OpenAI. El primero en levantar la voz fue Dario Amodei, de Anthropic: “Dado el horror que estamos viendo en Minnesota, mi énfasis en la importancia de preservar los valores y derechos democráticos en casa es especialmente relevante”. La pregunta del millón sigue en el aire: ¿sus acciones en las plataformas seguirán esa misma dirección o solo se trata de palabras bonitas para calmar las aguas? El tiempo, como siempre, tiene la última palabra.

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