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Para aquellos que creyeron haberlo visto todo en materia de aniquilación desproporcionada, King Art Games tiene una noticia que, honestamente, nos hace replantearnos las leyes de la física y el buen gusto en el caos. ‘Warhammer 40,000: Dawn of War 4’, la inminente secuela de estrategia en tiempo real que promete convertir nuestros PCs en campos de batalla para finales de 2026, acaba de soltar un tráiler que, sin eufemismos, es una oda al delirio ork.

Uno, que ya tiene sus años en esto de ver píxeles romperse, pensaba que sabía lo que venía con los Orks. ¿Caos? Por supuesto. ¿Estilo de juego ofensivo y temerario? Es su marca registrada, un clásico de la casa. Pero, estimados lectores, lo que nos han presentado ahora supera cualquier expectativa razonable, y quizás incluso las irrazonables. La ‘escala de la carnicería’ es un eufemismo que apenas araña la superficie de lo que se ha mostrado. Es como si el medidor de violencia absurda se hubiera roto y nadie en el estudio se hubiese molestado en arreglarlo, porque, seamos honestos, a nadie le importó.

Y aquí viene la joya de la corona, el plato fuerte que nos hizo exclamar, con una mezcla de pavor y regocijo, "¡Ah, pero mirá vos!". Hablamos del Gorkanaut, esa superunidad Ork que, según el material, no solo se da el lujo de pulverizar Dreadnoughts como si fueran maquetas mal pegadas, sino que se planta de igual a igual frente a un Caballero Imperial. Un Caballero Imperial, señores, de esos que hacen temblar hasta el universo, y el Gorkanaut le dice ‘¿Qué mirás, bobo?’. Su presencia en el campo de batalla, tan elevada que empequeñece a sus predecesores, es un testimonio de la ambición (¿o de una apuesta de bar que salió mal?) de King Art Games. Y la cantidad de armas que ostenta… bueno, es tan desconcertante como hilarante. Es el epítome de la lógica Ork: ‘más grande, más fuerte, más… más’. Como si hubieran preguntado a un niño de cinco años qué le pondría a un robot gigante y le hubieran dicho: ‘Sí, señor, tome nota’.

Este despliegue de irracionalidad bélica es, por supuesto, el corazón y el alma de los Orks, y parece que en King Art Games han entendido a la perfección que la única forma de mejorar la ‘Orkness’ es multiplicarla hasta el infinito y más allá. Por nuestra parte, seguiremos de cerca este despropósito maravilloso, porque, digámoslo, a veces el mundo necesita un poco de caos bien orquestado.
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