Code Vein II: Reseña del soulslike anime que redefine su identidad

Redacción Cuyo News
10 min

El próximo 30 de enero se marca en el calendario el arribo de Code Vein II a las plataformas PlayStation 5, Xbox Series X/S y PC. Bajo la producción de Keita Iizuka, cuya impronta se manifiesta en la intensidad visual y el tono oscuro explorado en obras previas como Gantz, la propuesta se consolida dentro del género soulslike con su característica estética anime. Aunque se inscribe en el mismo universo que su antecesor, la implementación narrativa de los viajes en el tiempo permite que la trama se desvincule de una continuidad lineal, ofreciendo un punto de partida accesible que no exige haber completado el título original para comprender los eventos que se desarrollan.

Editor de personajes

Al iniciar la partida, el juego introduce al jugador a un editor de personajes donde se puede modificar al protagonista con notable amplitud. Es preciso señalar que, pese a su robustez y a la considerable flexibilidad del sistema, la personalización se encuentra circunscrita a los modelos, indumentarias y accesorios predeterminados. Sin embargo, a partir de esa selección inicial, la verdadera creación cobra vida; una vez elegida la base, el editor facilita la gestión de múltiples capas de accesorios con libertad total en cuanto a posición, rotación y escala. La atención al detalle permite ajustar elementos minuciosos como el brillo de la mirada o la caída de las prendas, otorgando a cada guerrero una identidad singular dentro de los parámetros estéticos del juego.

Historia

La trama de Code Vein II se desarrolla en un mundo que persiste en su lucha por la supervivencia tras un colapso global, enfrentando ahora una nueva amenaza: la «Luna Rapacis», un fenómeno celestial que acelera la corrupción de la sangre. El jugador asume el rol de un Resucitado que despierta con una habilidad fragmentada para interactuar con ecos del pasado. En compañía de Lou, una enigmática aliada con un profundo conocimiento de las líneas temporales, la misión implica viajar entre un presente devastado y los días previos al levantamiento original. El propósito es desentrañar una conspiración que pretende replicar la catástrofe a escala global, forzando la toma de decisiones en el pasado que incidirán drásticamente en la geografía y las facciones del presente.

Los diálogos y las cinemáticas exhiben una expresividad notable, confiriendo a la narrativa un peso que la eleva por encima de un mero pretexto argumental. Los conflictos internos de los personajes y las revelaciones sobre el origen de la Luna Rapacis mantienen un ritmo constante, articulando una experiencia que asume su identidad sin complejos y ofrece momentos de alta tensión emocional que incrementan el interés por la exploración de sus ruinas.

Mecánicas de combate

El sistema de combate conserva su agilidad, pero incorpora matices que inciden significativamente en la dificultad según el estilo de juego. La opción de contar con un compañero controlado por la inteligencia artificial se mantiene como la vía para una experiencia más accesible; mientras el jugador se enfoca en la evasión, el aliado puede atacar a los enemigos, desviar su atención o incluso despejar áreas de manera autónoma. Esta dinámica resulta idónea para avanzar con menor frustración en las zonas comunes del juego.

No obstante, la mecánica de fusión introduce una capa de riesgo considerable. Esta alternativa, concebida para aquellos jugadores que prefieren afrontar la aventura en solitario, permite absorber el poder del compañero para enfrentar los desafíos de forma individual. Al asimilar al aliado, se obtiene un aumento drástico de estadísticas y habilidades devastadoras, si bien esto intensifica la dificultad en enfrentamientos contra grupos numerosos, ya que toda la agresividad enemiga se concentra en el jugador. Nuestra recomendación sugiere combatir junto al compañero al confrontar múltiples adversarios, y emplear la fusión al encarar a un jefe, optimizando así la mejora temporal del personaje.

Controles

El esquema de control busca condensar un gran volumen de acciones en el mando. Se disponen los ataques básicos en los botones frontales, el esquive y el uso de objetos en la botonera principal, mientras que los gatillos se reservan para el bloqueo y las paradas. Sin embargo, el diseño de la interfaz de usuario y el mapeado de botones revelan aspectos que resultaron poco agradables y que merman la fluidez.

Uno de los inconvenientes más destacados es la multifuncionalidad del botón R1, que opera como confirmación pero también posee otras funciones asignadas. Esta combinación genera situaciones frecuentes donde, mientras los personajes dialogan, el intento de recoger un objeto presionando R1 adelanta los diálogos. Se impone una extrema cautela para evitar perder detalles importantes de la historia por error. Adicionalmente, el R1 es la puerta de acceso a múltiples menús y habilidades, lo que propicia confusión. La saturación de funciones en un solo botón exige al jugador un considerable periodo de adaptación para asimilar completamente la lógica del juego.

Apartado sonoro

La banda sonora constituye otro de los pilares que sustentan la experiencia, gracias al regreso de Go Shiina. El compositor, reconocido por sus contribuciones en títulos como Tales of, God Eater y Kimetsu no Yaiba, reafirma su maestría en la fusión de orquestaciones épicas con elementos contemporáneos. Su música enriquece significativamente la ambientación, logrando que los pasajes de exploración evoquen melancolía y las batallas contra jefes alcancen una escala heroica impresionante. La banda sonora resulta sumamente disfrutable y se adapta de forma dinámica a los eventos en pantalla, dictando el tono emocional de cada escenario.

Análisis técnico

La experiencia en la PS5 Pro se distingue por la excelente relación conseguida entre resolución y tasa de cuadros por segundo. El hardware permite que el juego exhiba una imagen excepcionalmente nítida, realzando los detalles en las armas y los efectos de partículas sin la difuminación habitual en consolas de menor potencia. Este videojuego logra combinar de manera precisa los paisajes y los modelos 3D, configurando una atmósfera impresionante y disfrutable; en particular, destaca que todos los entornos al aire libre presentan transiciones de día a noche, lo que aporta un realismo visual sorprendente a su estética anime.

Un aspecto relevante es el comportamiento con pantallas compatibles con VRR (Variable Refresh Rate). Aunque los desarrolladores no han confirmado oficialmente esta característica, su funcionamiento resulta impecable en la práctica. Si el monitor del usuario soporta esta tecnología, las mínimas fluctuaciones en el framerate se vuelven imperceptibles, contribuyendo a que la acción se perciba constante y fluida, sin interrupciones que empañen la exploración o el combate.

Diseño de niveles

El diseño de niveles ha experimentado una transformación radical respecto a la primera entrega. Donde el Code Vein original solía circunscribirse a estructuras de pasillos estrechos, esta secuela opta por entornos considerablemente más abiertos y complejos. La verticalidad se integra ahora como un componente esencial de la experiencia, exigiendo al jugador la investigación de rutas tanto superiores como inferiores a los caminos principales para descubrir secretos o atajos. La transición entre espacios cerrados y amplias áreas abiertas es notablemente más natural, conformando un mundo que se percibe más vivo y conectado en su conjunto.

Conclusión

En definitiva, Code Vein II se erige como una secuela robusta que capitaliza los aciertos de su predecesor al tiempo que expande sus horizontes narrativos y visuales. Si bien el sistema de control puede resultar algo temperamental y demanda un periodo de adaptación debido a la saturación de funciones en el botón R1, la experiencia global es profundamente satisfactoria. Es un título que alcanza un equilibrio técnico envidiable, consolidándose como una cita ineludible para cualquier entusiasta del género que procure una historia cargada de dramatismo y un sistema de personalización sin parangón.

En definitiva, Code Vein II se posiciona como una secuela sólida que sabe capitalizar los aciertos de su predecesor mientras expande sus horizontes narrativos y visuales. Aunque el sistema de control puede resultar algo caprichoso y requiere un periodo de adaptación debido a la saturación de funciones en el botón R1, la experiencia global es profundamente satisfactoria. Es un título que logra un equilibrio técnico envidiable, convirtiéndose en una cita obligada para cualquier entusiasta del género que busque una historia cargada de dramatismo y un sistema de personalización sin rival.

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