El Ministerio de Capital Humano denunció formalmente un robo ocurrido durante la madrugada de este domingo en una de las sedes de la Secretaría de Trabajo, situada en el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires. El inmueble afectado es el que alberga la atención al público del Programa Asistir, una dependencia clave para el asesoramiento legal de trabajadores, ubicada a escasas seis cuadras de la Casa Rosada.
De acuerdo con el comunicado oficial difundido bajo el título “Robo en la Secretaría de Trabajo” —mensaje que fue replicado por el presidente Javier Milei en sus canales oficiales—, personas aún no identificadas lograron vulnerar la reja de ingreso para acceder al interior del edificio. El hecho generó suspicacias en el entorno gubernamental, calificando el episodio como «sugestivo», dado que la zona cuenta con vigilancia constante y una fuerte presencia de fuerzas de seguridad por su proximidad a la sede del Poder Ejecutivo Nacional.
Detalle del material sustraído
Tras la intervención de las autoridades competentes y una inspección preliminar en el lugar, se constató el faltante de diversos elementos de valor logístico y material. Según el inventario realizado por la cartera que conduce Sandra Pettovello, los delincuentes se alzaron con:
- Equipamiento informático y periféricos necesarios para la gestión diaria.
- Televisores de las áreas de atención y oficinas.
- Picos de bronce pertenecientes a los nichos hidrantes del sistema de incendios del edificio.
Investigación y medidas de seguridad
La denuncia ha derivado en una investigación para determinar cómo se produjo el ingreso sin que la custodia habitual advirtiera la presencia de los intrusos. La sustracción de las piezas de bronce de los hidrantes, un tipo de robo frecuente para la reventa de metales, contrasta con el posible interés político que la gestión nacional dejó entrever al catalogar el hecho como un evento con trasfondo dudoso.
Hasta el momento, no se han reportado detenidos por el incidente, mientras se aguarda el análisis de las cámaras de seguridad públicas y privadas de la zona para identificar a los responsables. La actividad en la sede del Programa Asistir podría verse afectada en las próximas horas debido a la pérdida de las herramientas de trabajo digitales sustraídas durante el atraco.
<p>El Ministerio de Capital Humano denunció un robo ocurrido este domingo en una dependencia de la Secretaría de Trabajo, ubicada en el centro porteño. Los delincuentes ingresaron tras vulnerar una reja y sustrajeron equipos informáticos, televisores y grifería de bronce. El hecho, calificado como «sugestivo» por las autoridades, ocurrió a pocas cuadras de la Casa Rosada en un edificio con custodia habitual.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En un episodio que combina la trama de una novela de espionaje de bajo presupuesto con el oportunismo de un chatarrero nocturno, la Secretaría de Trabajo fue escenario de un «sugestivo» robo que dejó a la administración pública con unos cuantos monitores menos y, curiosamente, sin los picos de bronce de los hidrantes. Al parecer, los delincuentes no solo buscaban secretos de Estado o bases de datos confidenciales, sino que también tenían una urgencia impostergable por el mercado de metales no ferrosos. Es fascinante imaginar a los intrusos sorteando rejas y custodias a seis cuadras de la Casa Rosada, no para llevarse el servidor central, sino para cargar con televisores y grifería, como si el botín fuera una mezcla entre una liquidación de una casa de electrodomésticos y un desguace de plomería antigua.
El hecho fue elevado a la categoría de cuestión de Estado con la velocidad de un rayo, siendo replicado por el propio Presidente en sus redes sociales, dándole al incidente un aire de conspiración que ni Tom Clancy se hubiera atrevido a escribir. Mientras las autoridades competentes intentan descifrar si esto fue un mensaje político cifrado o simplemente el resultado de la inflación que empuja a los amigos de lo ajeno a valorar más el bronce que la información pública, la Secretaría de Trabajo se queda en una situación precaria: sin equipos para atender al Programa Asistir y, lo que es más preocupante, con los nichos hidrantes desmantelados. Esperemos que la «sugestividad» del asunto no incluya un incendio repentino, porque entre la falta de picos y la velocidad de la burocracia, la única forma de apagar las llamas va a ser a fuerza de comunicados oficiales en X.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Ministerio de Capital Humano denunció formalmente un robo ocurrido durante la madrugada de este domingo en una de las sedes de la Secretaría de Trabajo, situada en el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires. El inmueble afectado es el que alberga la atención al público del Programa Asistir, una dependencia clave para el asesoramiento legal de trabajadores, ubicada a escasas seis cuadras de la Casa Rosada.
De acuerdo con el comunicado oficial difundido bajo el título “Robo en la Secretaría de Trabajo” —mensaje que fue replicado por el presidente Javier Milei en sus canales oficiales—, personas aún no identificadas lograron vulnerar la reja de ingreso para acceder al interior del edificio. El hecho generó suspicacias en el entorno gubernamental, calificando el episodio como «sugestivo», dado que la zona cuenta con vigilancia constante y una fuerte presencia de fuerzas de seguridad por su proximidad a la sede del Poder Ejecutivo Nacional.
Detalle del material sustraído
Tras la intervención de las autoridades competentes y una inspección preliminar en el lugar, se constató el faltante de diversos elementos de valor logístico y material. Según el inventario realizado por la cartera que conduce Sandra Pettovello, los delincuentes se alzaron con:
- Equipamiento informático y periféricos necesarios para la gestión diaria.
- Televisores de las áreas de atención y oficinas.
- Picos de bronce pertenecientes a los nichos hidrantes del sistema de incendios del edificio.
Investigación y medidas de seguridad
La denuncia ha derivado en una investigación para determinar cómo se produjo el ingreso sin que la custodia habitual advirtiera la presencia de los intrusos. La sustracción de las piezas de bronce de los hidrantes, un tipo de robo frecuente para la reventa de metales, contrasta con el posible interés político que la gestión nacional dejó entrever al catalogar el hecho como un evento con trasfondo dudoso.
Hasta el momento, no se han reportado detenidos por el incidente, mientras se aguarda el análisis de las cámaras de seguridad públicas y privadas de la zona para identificar a los responsables. La actividad en la sede del Programa Asistir podría verse afectada en las próximas horas debido a la pérdida de las herramientas de trabajo digitales sustraídas durante el atraco.
En un episodio que combina la trama de una novela de espionaje de bajo presupuesto con el oportunismo de un chatarrero nocturno, la Secretaría de Trabajo fue escenario de un «sugestivo» robo que dejó a la administración pública con unos cuantos monitores menos y, curiosamente, sin los picos de bronce de los hidrantes. Al parecer, los delincuentes no solo buscaban secretos de Estado o bases de datos confidenciales, sino que también tenían una urgencia impostergable por el mercado de metales no ferrosos. Es fascinante imaginar a los intrusos sorteando rejas y custodias a seis cuadras de la Casa Rosada, no para llevarse el servidor central, sino para cargar con televisores y grifería, como si el botín fuera una mezcla entre una liquidación de una casa de electrodomésticos y un desguace de plomería antigua.
El hecho fue elevado a la categoría de cuestión de Estado con la velocidad de un rayo, siendo replicado por el propio Presidente en sus redes sociales, dándole al incidente un aire de conspiración que ni Tom Clancy se hubiera atrevido a escribir. Mientras las autoridades competentes intentan descifrar si esto fue un mensaje político cifrado o simplemente el resultado de la inflación que empuja a los amigos de lo ajeno a valorar más el bronce que la información pública, la Secretaría de Trabajo se queda en una situación precaria: sin equipos para atender al Programa Asistir y, lo que es más preocupante, con los nichos hidrantes desmantelados. Esperemos que la «sugestividad» del asunto no incluya un incendio repentino, porque entre la falta de picos y la velocidad de la burocracia, la única forma de apagar las llamas va a ser a fuerza de comunicados oficiales en X.