«Sueles dejarme solo»: la metáfora de Cerati que explica la soledad de Gallardo en su salida de River

Redacción Cuyo News
6 min

La salida de Marcelo Gallardo de River Plate en este 2026 se ha convertido en un objeto de estudio para analistas deportivos, quienes encuentran en la lírica de Gustavo Cerati el reflejo exacto del colapso institucional. El diagnóstico es contundente: el silencio se impuso como la única respuesta ante un esquema que, tras años de éxito, agotó su capacidad de generar eco en los protagonistas.

El Silencio como Respuesta Futbolística

En la obra del líder de Soda Stereo, el reclamo es constante: Nunca me respondes / o siempre lo haces tarde. Esta comunicación rota se trasladó al campo de juego, donde la falta de respuestas no fue verbal, sino estrictamente futbolística. Gallardo buscó soluciones en un plantel que, tras acumular 13 derrotas en 20 partidos, dejó de «contestarle» con juego. El argumento principal de su renuncia radicó en ese vacío; la percepción de que su liderazgo ya no encontraba un interlocutor válido en el césped.

La Anatomía de la Soledad y el Quiebre de un Ciclo

El título «Sueles dejarme solo» funciona como un eco de los últimos días del DT en el Monumental. La posición de entrenador en River, bajo una racha adversa, se transformó en el puesto más solitario del mundo. El desgaste se hizo evidente en comparaciones directas entre la realidad y la lírica:

  • El Estado de Ánimo: Mientras la letra reza afuera los jóvenes se ven tan bien, el equipo millonario exhibía un desgaste físico y mental frente a rivales de menor jerarquía pero mayor intensidad.
  • La Racha: La circularidad del dolor mencionada por Cerati se tradujo en una inercia negativa imposible de quebrar en la alta competencia.
  • El Quiebre: La transición de un simple bache a entender que era el «fin de la historia» determinó la salida definitiva.

Un Final por Decantación

Gallardo se sintió solo porque el fútbol, su principal herramienta de comunicación, se volvió incomprensible para sus dirigidos. La secuencia que decantó en el punto final es el equivalente al último acorde distorsionado de una canción: un ruido ensordecedor que termina por tapar la ausencia de palabras. En este contexto, no hubo un estallido repentino, sino un desgaste acumulado que hizo que la relación se apagara por falta de reciprocidad. Ante la falta de respuestas, el Muñeco optó por la decisión más profesional: dejar de insistir.

Como concluye la crónica del adiós: Sueles dejarme solo…

Compartir
🔺 Tendencia